Todo lo que debes saber para fulminar el anisakis

Este parásito se puede encontrarse en el pescado y en los cefalópodos (calamar, pulpo o sepia) y la enfermedad sólo se puede contraer si se comen estos productos crudos o sometidos a preparaciones que no matan al anisakis.

Quitar las vísceras del pescado, cocinarlo a una temperatura mínima de 60 grados centígrados y congelarlo a una temperatura de menos de 20 grados es algunos de los consejos aportados por la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) para evitar la anisakiasis, una alteración digestiva y alérgica provocada por el parásito anisakis y que, en ocasiones, puede ser grave.

Este parásito se puede encontrarse en el pescado y en los cefalópodos (calamar, pulpo o sepia) y la enfermedad sólo se puede contraer si se comen estos productos crudos o sometidos a preparaciones que no matan al anisakis.

Para evitarlo, el organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, recomienda comprar el pescado limpio y sin vísceras (sin tripas); preparar el pescado y los crustáceos cocidos o plancha; congelarlo en casa durante cinco días y, en el caso en el que la el frigorífico tenga menos de tres estrellas comprarlo ya congelado.

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Asimismo, se deben congelar las siguientes preparaciones cuando se hacen en casa: los boquerones en vinagre y otros pescados en escabeche; el sashimi, sushi, carpaccios y otras especialidades a base de pescado crudo; pescado marinado, como por ejemplo ceviche; huevas de pescado crudas o prácticamente crudas; arenques y otros pescados crudos preparados en salmuera o ligeramente salados; y pescados marinos sometidos a ahumado en frío.

Ahora bien, la AECOSAN ha recordado que cuando estos productos se compran elaborados, la congelación ya la ha realizado el productor o fabricante, por lo que no es necesario congelarlos.

Algunos de ellos son las ostras, mejillones, almejas, coquinas y demás moluscos bivalvos; pescados de aguas continentales (ríos, lagos o pantanos) y piscifactorías de agua dulce; las semiconservas como las de anchoas (en envase metálico, de vidrio u otras presentaciones); y los pescados desecados salados de manera tradicional, como el bacalao o las mojamas.

La legislación europea y española obliga a que los productos de la pesca no se pongan a la venta con parásitos visibles. Además, los establecimientos que sirven comida a los consumidores finales o a colectividades o que elaboran estos productos para su venta al consumidor final, deben garantizar que los productos de la pesca para consumir crudos o tras una preparación que sea insuficiente para destruir los parásitos han sido previamente congelados en las condiciones establecidas por la legislación.

Del mismo modo, la legislación nacional obliga a dichos establecimientos a poner en conocimiento de los consumidores que los productos de la pesca para consumir crudos o tras una preparación que sea insuficiente para matar a los parásitos, han sido sometidos a congelación. Si no dispone de esta información, el consumidor la puede solicitar.

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