Bebidas azucaradas: cuanto más caras, menos las consumiremos

Publicado el: 26 de junio de 2019 a las 09:07
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Bebidas azucaradas: cuanto más caras

Las tres reglas para reducir el consumo de bebidas azucaradas son: etiquetas fáciles de comprender, menos accesibilidad en colegios y aumento de precio en restaurantes, comercios y centros.

Un equipo de investigadores de Alemania y Reino Unido observó, para llegar a estas conclusiones, los resultados de 58 estudios que evaluaron varios enfoques y estrategias para cambiar el entorno físico o social en el que las personas consumen o adquieren bebidas azucaradas.



Entre las recomendaciones aconsejan menús infantiles en cadenas de restaurantes que incluyan bebidas más saludables como bebida estándar; promoción de bebidas más saludables en supermercados; beneficios alimentarios del Estado como cupones para alimentos que no puedan utilizarse para comprar bebidas azucaradas; y campañas comunitarias centradas en estas bebidas.

Finalmente, se aconseja el desarrollo de medidas para mejorar la disponibilidad de bebidas de bajas calorías en el hogar, como por ejemplo a través del reparto domiciliario de agua embotellada y bebidas de dieta; y se observó que a mayor disponibilidad de agua potable y de bebidas de dieta en el hogar puede ayudar a bajar de peso.



El autor de la revisión, Hans Hauner, profesor de Medicina Nutricional en la Universidad Técnica de Múnich, Alemania, ha recordado que «lastasas de obesidad y diabetes crecen a nivel mundialy esta tendencia no se revertirá sin una acción amplia y efectiva».

Hauner, añade: «Los gobiernos y la industria en concreto deben hacer su trabajo para que la opción saludable sea la opción fácil para los consumidores. Esta revisión destaca las medidas claves que pueden ayudar a conseguirlo».

Además, Eva Rehfuess, profesora de Investigación en Salud Pública y Servicios de Salud en LMU Munich, Alemania, ha señalado:»Necesitamos trabajar más para comprender qué funciona mejor en contextos concretos como escuelas y lugares de trabajo, para personas con perfiles socioeconómicos y culturales diferentes y en países con distintos niveles de desarrollo económico.

Esto nos ayudaría a mejorar los enfoques actuales. Los responsables de política sanitaria y los profesionales sanitarios que apliquen tales medidas deberían, por ello, cooperar con los investigadores para permitir evaluaciones de calidad».

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