Interactuar con tus círculos de amigas/os en positivo es profundamente saludable

Aun así, el campo todavía necesita una teoría integrada que pueda explicar si las relaciones tienen un efecto acumulativo en la vida o si ciertas relaciones se vuelven particularmente importantes en edades concretas.

Tener amigos cercanos aumenta su autoestima, y tener alta autoestima influye en la calidad de sus amistades, según un metaanálisis de más de dos décadas de investigación publicado por la American Psychological Association en el ‘Journal of Personality and Social Psychology’.

«Por primera vez, tenemos una respuesta sistemática a una pregunta clave en el campo de la investigación de la autoestima: si y en qué medida las relaciones sociales de una persona influyen en su desarrollo de la autoestima, y viceversa, y a qué edad –explica la autora del estudio Michelle A. Harris, de la Universidad de Texas en Austin–. La respuesta a qué grupos de edad es a lo largo de la vida».

Harris y su coautor, Ulrich Orth, de la Universidad de Berna, analizaron 52 estudios en los que participaron más de 47.000 participantes (54% mujeres) que analizaron el efecto de la autoestima en las relaciones sociales a lo largo del tiempo o el efecto inverso.

Los estudios, todos publicados entre 1992 y 2016, incluyeron múltiples países (por ejemplo, 30 muestras de los Estados Unidos, cuatro de Suiza, tres de Alemania, dos de Australia, Bélgica, Canadá, Finlandia, Grecia, Rusia y Suecia).

Los participantes eran 60% blancos, 2% hispanos / latinos, 12% de otra etnia predominantemente y 19% de etnias mixtas. Las muestras variaron desde la primera infancia hasta adultos mayores.

Los autores encontraron que las relaciones sociales positivas, el apoyo social y la aceptación social ayudan a dar forma al desarrollo de la autoestima en las personas a lo largo del tiempo entre las edades de 4 a 76. Los autores también encontraron un efecto significativo en la dirección inversa.

Si bien las investigaciones anteriores arrojaron resultados inconsistentes, el metanálisis respalda las teorías clásicas y contemporáneas de la influencia de la autoestima en las conexiones sociales y la influencia de las conexiones sociales en la autoestima, según Harris.

Los resultados fueron los mismos después de tener en cuenta el género y el origen étnico.

«El vínculo recíproco entre la autoestima y las relaciones sociales implica que los efectos de un ciclo de retroalimentación positiva se acumulan con el tiempo y podrían ser sustanciales a medida que las personas pasan por la vida», según Harris.

Los autores discuten la idea de que las relaciones positivas con los padres pueden cultivar la autoestima en los niños, lo que conduce a relaciones más positivas con sus compañeros en la adolescencia, lo que puede fortalecer aún más la autoestima de los adultos emergentes, y así sucesivamente hasta la edad adulta.

Harris observó que cuando la autoestima o la calidad de las relaciones sociales es baja, puede afectar negativamente al otro factor y desencadenar una espiral descendente, lo que hace que las intervenciones clínicas sean especialmente importantes para compensar este desarrollo potencialmente adverso.

«El hecho de que el efecto no difiera significativamente entre los estudios con diferentes características de muestra fortalece la confianza en la solidez de nuestros hallazgos –señala Harris–. Encontramos un número limitado de estudios longitudinales sobre la autoestima y las relaciones específicas en la edad adulta, así como estudios que utilizan medidas distintas al autoinforme, por lo que nuestros resultados solo comienzan a hablar a estos grupos, y esperamos con ansias el trabajo futuro orientado hacia llenando estos huecos».

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