Por otra parte, en estos momentos asistimos a un momento social en el que se está cuestionando el modelo político y económico actual, la gente cada vez está más concienciada y se buscan nuevos modelos sociales, más justos con las personas y el planeta. Y aquí el sector ecológico está demostrando que hay otra manera de vivir y emprender”.
La cosmética ecológica no para de crecer. Es un subsector “bio” al alza que no deja de dar agradables sorpresas. En BioCultura, el incremento de la presencia de expositores y profesionales de la cosmética ecológica y la higiene orgánica también ha sido más que notable en los últimos años.
Cada vez son más las personas que se dan cuenta de que los productos de belleza y de higiene convencionales, como perfumes o champús, bronceadores o tintes para el cabello, pueden ser peligrosos para la salud personal y también para el medio ambiente. De la misma manera, un grupo cada vez más numeroso de consumidores son conscientes de cómo las empresas grandes juegan con una publicidad fraudulenta para engañar a la ciudadanía sobre el presunto “verdor” de geles, detergentes, colonias, etc.
De ahí que, una vez que la alimentación ecológica ya se ha asentado, al menos entre un sector de la población, ahora son otros subsectores los que empiezan a crecer, y entre ellos el de la ecocosmética certificada se lleva la palma. Hemos leído en tormo.com que “la venta de cosméticos se ha convertido en un sector que no ha hecho otra cosa que aumentar en número de enseñas y de establecimientos año tras año. En un mercado en el que la demanda, en ocasiones, supera la oferta. Las enseñas ya establecidas y las nuevas han sabido sacar provecho de la moda del culto al cuerpo”. El incremento de establecimiento incluye el que haya cada vez más tiendas especializadas en productos ecológicos exclusivamente.
La misma web señala. “Como conclusión, podemos afirmar categóricamente que el sector cosmético en general se encuentra en una situación de crecimiento sostenido, debido principalmente a la constante investigación realizada por las grandes firmas cosméticas en la creación y reformulación de nuevos productos, sin olvidar las grandes campañas promocionales y de lanzamiento, que ayudan a darlos a conocer entre el público objetivo. Y este buen momento está siendo aprovechado por las enseñas ya existentes que amplían el número de establecimientos, y por las nuevas firmas, que entran a un mercado cuya demanda, en muchos casos, es superada por la oferta. En este marco, el subsector de la cosmética ecológica tampoco deja de crecer”. Por un lado, porque cada vez hay más tiendas y empresas productoras y distribuidoras. Y, por otro lado, porque grandes firmas crean líneas especializadas en este ámbito.

PELUQUERÍAS, SPAS, GIMNASIOS Y TIENDAS
La cosmética ecológica está cada vez más presente en las casas de los consumidores. Pero también lo está en peluquerías, spas, salones de belleza, gimnasios, centros de yoga, centros de masajes, etc. Y no sólo para mujeres. Al mismo tiempo, los productos de limpieza ecológicos también han entrado a formar parte de la oferta de casa rurales conscientes, casas de reposo higienistas, restaurantes, hoteles, tiendas “bio”, espacios institucionales, oficinas de ONG’s, teterías, etc. Es un camino sin retorno, por una vez afortunadamente.
Y las tiendas de cosmética ecocertifica se multiplican por todas partes. Y no sólo en las grandes capitales, sino también en pequeñas poblaciones. Árnica Montana es una tienda de cosmética ecológica ubicada en BCN. Su responsable, Beatriz Andreu, nos dice que “tenemos un amplio abanico de marcas de cosmética ecológica, maquillaje, aceites vegetales, aceites esenciales, celulosa ecológica y limpieza del hogar como: Logona, Sante, Weleda, Cattier, Lavera, Neobio, Acorelle, Biofloral, Benecos, Ecocosmetic, Cap Cosmetics, Flora, Jason, Labiatae, Ladrome, Natural Carol, Lilà Cosmetics, Sonett, Bocoton, Natracare…”.
En cuanto al mundo “bio” en Barcelona, nos afirma que “el sector ‘bio’ en general está en auge y, cada vez más, los consumidores están más informados, saben que existen diferencias notorias entre lo ‘bio’ y lo convencional. Nos queremos cuidar y un camino de partida es saber qué comes y qué te pones en la piel. Árnica Montana, con su trabajo día a día, quiere contribuir a que así sea”. Para cerrar, Beatriz afirma que BioCultura, la feria ecológica y de consumo responsable que organiza la Asociación Vida Sana, “es una puerta al mundo ecológico y al consumo responsable, para conocer, descubrir e interesarse cada vez más por la cosmética, alimentación y terapias naturales. Es la feria de referencia, necesaria e imprescindible para conocer a fondo los ingredientes y beneficios de la cosmética ecológica, tanto para los consumidores finales como para los distribuidores”.
PRODUCTORAS NACIONALES Y FORÁNEAS
Las firmas de cosmética ecológica también crecen, tanto en España como en el extranjero. Cada vez son más las posibilidades a la hora de elegir. Una de las firmas españolas más notables es Taller Amapola, con Ana Isabel de Andrés al frente. Al mismo tiempo es una tienda de cosmética ecológica en BCN que tiene productos propios.
Ana Isabel nos comenta: “Empezamos nuestra actividad productiva en 2004, pero ya mucho antes me especialicé en plantas medicinales y sus aplicaciones cosméticas. Cuando empecé a formular me interesaron sobre todo las materias primas vegetales más puras y de ahí mi interés por el cultivo ecológico. En 2009 conseguimos nuestra certificación IMO-VidaSana, que acredita todos nuestros productos”. También asegura que “los consumidores cada vez están más sensibilizados respecto a los productos que consumen, y apuestan por invertir en calidad y productos seguros, libres de sustancias tóxicas y dañinas para la salud y el entorno.
Por otra parte, en estos momentos asistimos a un momento social en el que se está cuestionando el modelo político y económico actual, la gente cada vez está más concienciada y se buscan nuevos modelos sociales, más justos con las personas y el planeta. Y aquí el sector ecológico está demostrando que hay otra manera de vivir y emprender”. Sobre BioCultura, añade que “es la feria de referencia del sector. Sin duda acerca a consumidores y productores de productos ecológicos, dando una respuesta a las personas que buscan alternativas de consumo en todo el estado. Además contribuye de manera directa a la creación de nuevos negocios ecológicos que se están iniciando a lo largo de todo el territorio. Para la edición de 2014 esperamos volver a ver a todos nuestros clientes y estar presentes en la feria con lo mejor de nosotros mismos para aquellos consumidores que estén buscando alternativas sanas para el cuidado de su piel”.
BAMBÚ, BELLEZA NATURAL
En BioCultura Madrid conocimos a Sonsoles Miguel Antequera, responsable de Bambú, Belleza Natural, una tienda de Majadahonda exclusivamente dedicada a la cosmética ecológica certificada. Sonsolores dice: “Cuando conocí la ecocosmética natural y comprobé la diferencia tan abismal con respecto a la cosmética artificial, tuve claro que tenía que compartirlo. Pensé en un lugar donde no sólo se vendieran productos, sino donde se pudiera asesorar e informar, ya que todavía hay mucho desconocimiento. Quería un lugar dedicado única y exclusivamente a la belleza, con una gran variedad de productos que cubrieran todas las necesidades del cuidado corporal y, por qué no, del emocional, así que decidí abrir ese espacio donde la gente pudiera encontrar una alternativa atractiva y natural a lo que hasta ahora conocía; donde el público aprendiera, poco a poco, que lo natural no tiene por qué ser más caro, que hay muchos colores y aromas, que uno puede cuidarse de manera sana y consciente. Ese espacio es Bambú, Belleza Natural”. Y añade: “El hecho de que haya tantos certificados hace que la gente se confunda. No es un tema que afecte a unos pocos, así que los gobiernos deberían tomar conciencia de ello y hacer algo al respecto. Una legislación común ayudaría mucho.
¿Los dependientes de las tiendas…? No se puede generalizar. Como en todo en la vida hay buenos profesionales de la cosmética convencional que piensan que lo que venden es lo mejor y que conocen muy bien sus productos, y también hay gente que no sabe lo que tiene entre manos. Pienso que para recomendar un producto hay que creer realmente en él, eso el cliente lo nota. La cosmética ecológica certificada es el futuro, pero lamentablemente no creo que sea en el corto o medio plazo. A pesar de que el crecimiento es grande y de que poco a poco la gente va empezando a interesarse, hay muchos intereses económicos de gobiernos y de gigantes multinacionales que no van a ponerlo fácil”.
En cuanto a BioCultura, comenta: “En el mundo de la cosmética, donde la repercusión en los medios, la publicidad y el marketing es primordial para que la gente compre un producto; el hecho de que se lleven a cabo ferias como BioCultura, donde se presenta a los consumidores una alternativa a lo convencional, es muy importante. La pena es que no se le de la importancia que merece en los medios de comunicación generalistas…”. Y sentencia. “En general, los productos más vendidos son los faciales. Dentro de este grupo, las cremas hidratantes. Por otro lado, los desodorantes, que no tienen aluminio, y las lociones corporales… están siendo muy demandadas”.

OTROS PAÍSES Y ESPAÑA
La cosmética natural certificada en Alemania presenta una cuota de mercado actual líder en Europa del 5,6%. La introducción de marcas naturales en los establecimientos habituales de compra de productos de higiene y cosmética favorece el acceso a estos nuevos productos, que ya adquiere 1 de cada 5 alemanes, especialmente el sector a partir de los 60 años, según www.exportmadrid.com. Según el mismo portal, “estos productos se pueden encontrar tanto como opción alternativa a precios reducidos en establecimientos de descuento o bien como productos de lujo en el sector especializado, si bien las droguerías constituyen el principal lugar de compra, ya que cuentan con marcas propias. El comercio especializado biológico y las herboristerías suman el 37% de la participación en el mercado. La Asociación federal de comercio e industria para productos farmacéuticos, dietéticos, complementos nutritivos y cosméticos (BDIH; por sus siglas en alemán) trabaja para fijar un estándar de calidad y de certificación ecológica para estos productos.
Desempeña un papel fundamental en Alemania la confianza de estos sellos, que garantizan que el producto se encuentra libre de sustancias nocivas para la salud”. En España, efectivamente, estamos muy lejos de las cifras en Alemania. En Estados Unidos no existe una normativa específica para productos cosméticos orgánicos, por lo que las empresas cosméticas están utilizando los estándares establecidos para alimentación. Según el Programa Orgánico Nacional (NOP) del Departamento de Agricultura (USDA), el sello USDA Organic puede aparecer en ciertas condiciones en el etiquetado del producto, en concreto, cuando el 95% como mínimo de sus ingredientes procedan de agricultura ecológica. Si el porcentaje es inferior, el logo no puede aparecer en el embalaje. Respecto al término «natural», no está regulado por la FDA para productos cosméticos, por lo que cosméticos que se publicitan como «completamente naturales» o «derivados de plantas» pueden incluir otro tipo de ingredientes. También es un mercado al alza, en cualquier caso. Como en otros países como Suiza, Dinamarca, Francia, Italia, etc.
La cosmética natural ecocertificada representa todavía un segmento minoritario de consumo en comparación con la cosmética convencional en España. Sin embargo, los estudios de mercado confirman una gran tendencia de crecimiento en los próximos años: el 15% frente al 5% global de los restantes productos de cuidado personal, según fuentes de www.innovacion.gob.sv. Los productos en expansión que no tienen grandes campañas de marketing en TV encuentran en ferias y otros tipos de mercadotecnias asociadas, adecuadas maneras de llegar al público, según diversas fuentes. Es una de las mejores formas de llegar a más públicos y de provocar una relación entre productor y consumidor que va más allá de la transacción económica que se lleva a cabo en la propia feria. Además, la presencia en ferias garantiza la presencia directa o indirecta en mass media y redes sociales, lo que a su vez multiplica el conocimiento de los productos entre el público.
Pablo Bolaño
Asociación Vida Sana
LA FIDELIDAD DEL CONSUMIDOR
MERCADO PEQUEÑO PERO FIDELIZADO
Con canales de distribución minoritarios todavía y sin grandes campañas de marketing que garanticen una presencia importante en los medios, las empresas pequeñas de producción ecológica tienen, por encima de todo, contra lo que pasa con las grandes firmas, un público muy fiel. Ello se consigue en base a ofertar productos de una altísima calidad en todos los ámbitos, especialmente en lo que respecta al respeto a la salud del consumidor y del medio ambiente, pero no exclusivamente, pues son productos de alta gama también bajo otros baremos. Como reconocían los responsables de Fonte Santa a El País, «nuestro objetivo es fidelizar a los clientes a través de una exquisita calidad, autenticidad y seriedad en nuestra labor, esperando satisfacerles plenamente y ocupar un lugar en sus vidas con nuestros productos, algo difícil de conseguir con un proceso de fabricación industrial». A este respecto, Montse Escutia, de Vida Sana, añade: «Las marcas sobreviven en un mercado muy complejo sin demasiadas alegrías pero con un consumidor muy fiel. Es gente que prefiere ahorrar en otras cosas y gastar en salud, de ahí que no paren de aparecer nuevas empresas a pesar de la recesión de estos años. ¡Y no desaparecen!». Y en los próximos años van a aparecer muchas empresas más…
DE LA NADA AL CRECIMEINTO
DATOS A TENER EN CUENTA
El 23 de octubre de 1985 fue inaugurada la primera edición de BioCultura en la Casa de Campo de Madrid, con estas palabras de Enrique Tierno Galván, en aquel momento alcalde de Madrid: «Es una cruzada, un hecho espiritual, el que una asociación, gente que vibra con un propósito enorme, se dedique a recobrar la calidad. Por fortuna, es un movimiento que se va extendiendo, cada día tenemos mayor conciencia de que hay que proteger la naturaleza, que no hay que degradarla ni estropearla y tenemos que conservarla fresca y lozana, tal y como la naturaleza es en su esencia. Vida Sana está así ejerciendo una acción cultural profunda, necesaria, quizás la más necesaria en este momento.
Sabernos alimentar, cuidar de la naturalza, obteniendo de ella lo que puede darnos, a través de unos procedimientos cuidadosamente elegidos y estudiados. Esta exposición no se puede entender solo como una actividad comercial ni como presentación de productos comerciales, es una exposición cultural». En aquel momento, BioCultura tenía 99 expositores. Ninguno de ellos dedicado a la cosmética ecológica certificada. Sólo, algún jabón artesanal, más o menos.
Hoy, en la última edición de BCN, había casi 20 firmas, y la cifra sigue ascendiendo. En 10 años más, BioCultura no se entenderá sin la presencia de las firmas de ecocosmética natural y su mercado en ascensión no podrá darse sin el apoyo de ferias de productos ecológicos, donde se concentra la oferta y la demanda de un mundo en plena transformación.




















