Un estudio revela cómo los metales pesados aumentan el riesgo de TDAH en niños

Publicado el: 9 de enero de 2026 a las 10:07
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Niño con TDAH afectado por la exposición a metales pesados y contaminación ambiental

El TDAH y los metales pesados en niños mantienen una relación más estrecha de lo que se creía hasta ahora. Un estudio liderado por la Universidad Rovira i Virgili demuestra que los menores diagnosticados con trastorno por déficit de atención e hiperactividad presentan una mayor vulnerabilidad a los contaminantes ambientales, especialmente a los metales pesados, lo que puede intensificar los síntomas del trastorno incluso cuando los niveles de exposición son comparables a los de niños sin diagnóstico.

Los resultados mostraron que los niños con niveles más altos de plomo tenían hasta cinco veces más probabilidad de presentar TDAH que aquellos con niveles más bajos, mientras que los niveles elevados de cobre se asociaron con un riesgo aún mayor —hasta 16 veces más probable en algunos casos.



También se identificaron asociaciones con cadmio y antimonio, aunque en menor medida. Estos metales se acumulan en áreas del cerebro relacionadas con funciones afectadas por el TDAH, como el hipocampo y la corteza frontal, lo que ayudaría a explicar por qué su presencia puede influir en síntomas como falta de atención o hiperactividad.

TDAH metales pesados niños vulnerabilidad ambiental y desarrollo cerebral

Investigadores de la Universidad Rovira i Virgili (URV) han estudiado la presencia de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es dieciséis veces más alta en los niños y niñas con más cobre en el organismo.



Impulsividad, hiperactividad o dificultades de concentración son algunos de los síntomas asociados al trastorno por déficit de atención con hiperactividad. Se estima que alrededor del 6% de los niños escolarizados en Cataluña presenta esta condición del neurodesarrollo en mayor o menor grado. Aunque los factores genéticos constituyen la principal causa, la exposición a contaminantes ambientales puede incrementar el riesgo de padecer el trastorno o intensificar sus manifestaciones.

“Estos factores influyen en el desarrollo del cerebro desde el embarazo y durante los primeros años de vida del niño”, alerta Fina Canals, investigadora del grupo Nutrición y Salud Mental de la URV. En este trabajo, el equipo ha analizado cómo la exposición a metales afecta al rendimiento neuropsicológico y su relación con la presencia de TDAH en la infancia.

Los metales pesados se acumulan en áreas clave del cerebro infantil

Con una amplia trayectoria en el estudio del impacto de los factores ambientales sobre los trastornos del neurodesarrollo, el grupo se centró en esta ocasión en los metales pesados. “Estos elementos se acumulan en áreas específicas del cerebro, como el hipocampo o el córtex frontal, estrechamente vinculadas a funciones alteradas en el TDAH”, explica Canals.

El objetivo era determinar si existía una relación entre la presencia de estos metales en el organismo —sospechosos de agravar los síntomas— y la prevalencia del trastorno en niños en edad escolar, de entre 6 y 16 años.

Investigadores de la Universidad Rovira i Virgili (URV) han estudiado la presencia de trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es dieciséis veces más alta en los niños y niñas con más cobre en el organismo.

Evaluación neuropsicológica y análisis de metales pesados en niños con TDAH

Para ello, se trabajó con una muestra de 205 niños y niñas: 139 diagnosticados con TDAH por los propios investigadores y 66 sin ningún trastorno del neurodesarrollo, que actuaron como grupo de control. El proceso diagnóstico, basado en los criterios internacionales DSM-5, se realizó de forma individualizada y con la participación de las familias y tutores legales.

Además del diagnóstico, se evaluaron el cociente intelectual y distintos índices europsicológicos, como la comprensión verbal, el razonamiento lógico, la memoria de trabajo o la velocidad de procesamiento visomotor. La presencia de metales pesados se analizó mediante muestras de orina en un laboratorio especializado de la Universidad de Granada, que examinó los niveles de cobre, cadmio, plomo, arsénico, mercurio y antimonio.

El exceso de cobre y plomo agrava los síntomas del TDAH

Los resultados muestran que la prevalencia de TDAH fue hasta cinco veces superior en los niños con niveles más elevados de plomo en comparación con aquellos con concentraciones más bajas.

En el caso del cobre, la asociación fue aún más marcada: los niños con los niveles más altos presentaron una probabilidad de diagnóstico dieciséis veces mayor. En menor medida, también se observó una relación entre la presencia de cadmio y antimonio y este trastorno del neurodesarrollo.

El cobre, pese a ser un metal esencial para un desarrollo saludable, puede resultar perjudicial cuando se encuentra en exceso. Además de su asociación directa con el TDAH, el equipo investigador lo ha vinculado al agravamiento de síntomas como la desatención y la impulsividad.

Junto con el plomo —reconocido como tóxico incluso a concentraciones muy bajas—, se relacionó también con una menor velocidad de procesamiento cognitivo, un efecto más acusado en niños con TDAH que en aquellos sin diagnóstico.

El estudio también asocia la exposición al mercurio con un aumento de la desatención, una mayor frecuencia de respuestas omitidas y una mayor inconsistencia en los tiempos de reacción durante las pruebas cognitivas.

Los resultados muestran que la prevalencia de TDAH fue hasta cinco veces superior en los niños con niveles más elevados de plomo en comparación con aquellos con concentraciones más bajas.

Salud pública y vigilancia ambiental frente al TDAH

Resulta especialmente relevante que los niños ya diagnosticados con TDAH mostraron una mayor vulnerabilidad, con efectos negativos más intensos incluso ante niveles de exposición similares, lo que apunta a una mayor sensibilidad a las toxinas ambientales.

“Aunque el estudio no demuestra que los metales pesados causen directamente el TDAH, los resultados refuerzan la evidencia de que reducir la exposición a estos elementos favorecería un desarrollo cerebral saludable”, señala Sharanpreet Kaur, coautora del trabajo e investigadora del Departamento de Psicología de la URV.

Según apunta, esta reducción podría mejorar también la experiencia de aprendizaje y el comportamiento infantil, especialmente en los casos más vulnerables.

El grupo de investigación Nutrición y Salud Mental ha desarrollado este trabajo en colaboración con el CRAMC (Centro de Investigación para la Evaluación y Medida de la Conducta) y prevé continuar analizando factores ambientales con potencial para aumentar el riesgo de TDAH o agravar sus síntomas. En la actualidad, el equipo está inmerso en un estudio sobre contaminantes presentes en el aire.

Dado que el uso de estos metales es habitual y que pueden encontrarse en suelos contaminados, el agua, el aire y la alimentación, los investigadores subrayan la necesidad de reforzar las políticas de salud pública, especialmente en materia de vigilancia ambiental, reducción de emisiones industriales, gestión segura de residuos y seguridad alimentaria.

Pese a estos hallazgos, los autores subrayan que no se puede afirmar que los metales pesados causen directamente el TDAH, ya que la relación observada es estadística y puede estar influida por múltiples factores ambientales y sociales. Sin embargo, sí refuerzan la importancia de políticas de salud pública que reduzcan la exposición infantil a estos contaminantes. Seguir leyendo en ECOticias.com

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