En plena llanura manchega las lluvias han llenado tanto las Tablas de Daimiel que las ocas han vuelto por sorpresa al humedal

Publicado el: 28 de mayo de 2026 a las 08:03
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Aves acuáticas en Las Tablas de Daimiel tras la recuperación de agua por las lluvias en el humedal manchego.

Las Tablas de Daimiel vuelven a enseñar una imagen que muchos echaban de menos. Un vídeo reciente muestra varias ocas moviéndose y alimentándose en el agua, una escena sencilla, pero muy potente en un parque nacional que ha sufrido años de sequía, pérdida de lámina de agua y tensión ambiental.

La buena noticia es clara, aunque no conviene leerla como una solución definitiva. El agua ha regresado con fuerza al humedal y las aves han respondido rápido, pero Las Tablas siguen dependiendo de un equilibrio muy delicado entre lluvias, aportes del río Gigüela, gestión hídrica y el estado del acuífero que históricamente alimentaba este ecosistema.



El agua lo cambia todo

En un humedal, el agua no es solo paisaje. Es alimento, refugio, reproducción y movimiento. Por eso, cuando Las Tablas recuperan superficie inundada, las aves acuáticas vuelven a ocupar zonas que durante meses o años han estado demasiado secas.

La Confederación Hidrográfica del Guadiana comunicó en marzo de 2026 que el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel alcanzó su máxima superficie de inundación como consecuencia de las aportaciones del río Gigüela desde mediados de febrero. No es poca cosa para un espacio que ha vivido demasiadas primaveras con el agua justa.



En esas condiciones, una familia de ocas deja de ser una simple anécdota. Es una señal visible de que el humedal está ofreciendo de nuevo comida, descanso y seguridad. Y eso, en mitad de La Mancha, se nota.

Por qué vuelven las aves

Las Tablas funcionan como un oasis en un territorio seco. Sus aguas someras, los carrizales y las plantas acuáticas crean un refugio ideal para muchas especies, sobre todo para anátidas, garzas, zampullines y otras aves acuáticas ligadas al medio acuático.

El Ministerio para la Transición Ecológica recuerda que en Las Tablas se pueden observar todo tipo de anátidas ibéricas según la época del año. Además, el parque acoge especies como el pato colorado, el ánade azulón, la cerceta común, el cuchara común, el ánade friso o el porrón europeo.

¿Qué significa esto en la práctica para quien visita el parque? Que el sonido, el movimiento y el color vuelven a llenar las pasarelas. Donde hay agua, hay insectos, plantas sumergidas, peces, refugio y, al final de esa cadena, aves.

Un humedal único

Las Tablas de Daimiel no son una laguna cualquiera. El MITECO las define como un humedal prácticamente único en Europa y el último representante del ecosistema de tablas fluviales, formado por los desbordamientos del Guadiana y el Gigüela y por la descarga de aguas subterráneas de un gran acuífero.

El parque nacional tiene 3.030 hectáreas de superficie total y cuenta con reconocimientos internacionales importantes, como Reserva de la Biosfera, Humedal Ramsar y Zona de Especial Protección para las Aves. Son etiquetas, sí, pero detrás hay una realidad muy concreta. Este espacio es clave para la invernada, la nidificación y el paso migratorio de aves acuáticas.

Por eso la vuelta de las ocas tiene tanto valor simbólico. No habla solo de unas aves bonitas sobre el agua. Habla de un sistema natural que, cuando recibe lo que necesita, puede reaccionar con rapidez.

La recuperación tiene matices

La imagen actual invita al optimismo, pero también exige prudencia. Las Tablas llevan décadas arrastrando problemas estructurales, especialmente por la sobreexplotación del acuífero 23 y por los efectos de las sequías prolongadas.

Según datos recogidos por EFEverde, a comienzos de marzo de 2026 el parque ya rondaba las 1.000 hectáreas inundadas, cerca del 58 % de su superficie susceptible de inundación. El director del parque, Carlos Ruiz de la Hermosa, resumió entonces la situación con una frase sencilla, «estamos en unas mil hectáreas y en torno al 58 % de la cubeta inundada, que es un buen dato».

Pero una primavera buena no borra de golpe un problema de fondo. El propio parque ha visto cómo la vegetación invasora y los periodos secos reducen la superficie efectivamente inundable, mientras el acuífero sigue siendo una pieza esencial para que el humedal no dependa solo de episodios de lluvia.

Una primavera con más vida

La respuesta de las aves ya se estaba notando antes de la escena de las ocas. EFEverde recogió en marzo cifras relevantes dentro del parque, con unos 1.800 ánades frisos, 1.700 azulones, cerca de 2.000 cercetas comunes, 400 patos colorados, 764 porrones europeos y 60 porrones pardos.

También se contabilizaron 55 cercetas pardillas, una especie catalogada en peligro de extinción, además de miles de fochas comunes y casi un centenar de zampullines cuellinegros. Son datos que ayudan a entender por qué el regreso del agua no es solo una mejora estética. Es una mejora ecológica real.

Aun así, la abundancia de agua en otros humedales mediterráneos puede hacer que las aves se dispersen más. En otras palabras, Las Tablas están mejor, pero no compiten solas. La naturaleza se reparte según encuentre alimento, tranquilidad y agua suficiente.

El mensaje del humedal

La escena de las ocas deja una lección muy simple. Cuando el agua vuelve, Las Tablas respiran. Y cuando respiran, las aves regresan antes que nadie para recordarnos que un humedal sano no es un lujo, sino una infraestructura natural llena de vida.

Ahora el reto es no confundir un buen momento con una recuperación definitiva. Las lluvias y los aportes del Gigüela han dado un respiro enorme, pero el futuro del parque dependerá de mantener agua en cantidad y calidad, proteger su vegetación acuática y reducir la presión sobre los recursos subterráneos.

En cualquier caso, ver de nuevo a las ocas en Las Tablas de Daimiel es una de esas imágenes que explican más que muchos informes. 

El comunicado oficial sobre la máxima superficie de inundación del Parque Nacional de las Tablas de Daimiel ha sido publicado por la Confederación Hidrográfica del Guadiana.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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