Quien viva en una aldea sabe que las fosas sépticas son un mal necesario, pero también un quebradero de cabeza. A muchas ni siquiera llega la luz, el acceso es complicado y la limpieza se hace a base de camiones, palas y paciencia. En ese escenario aparece Netclean, un sistema autosuficiente ideado por cuatro estudiantes de FP que utiliza la propia agua residual para limpiar las rejas de las fosas sépticas rurales y que se ha convertido en la primera patente registrada por la Formación Profesional en Galicia.
Detrás del invento están el Centro Integrado de FP CIFP Valentín Paz Andrade y el Centro Galego de Innovación da FP Eduardo Barreiros. El sistema, bautizado como Netclean, combina un hidrotornillo que genera electricidad con un mecanismo de autolimpieza y un conjunto de sensores conectados a un control remoto. Todo funciona sin conexión a la red eléctrica y, de momento, en forma de prototipo no probado aún en una fosa real.
Un problema muy concreto del saneamiento rural
El proyecto nace en el marco del certamen InnovaTech FP, donde la empresa de aguas Viaqua planteó un reto que suena muy cotidiano en el rural. Fosas aisladas, caminos de monte, operarios que tienen que entrar en zonas encharcadas con la hierba a la cintura y rejas que se atascan una y otra vez con sólidos. Muchas instalaciones no cuentan con suministro eléctrico estable, así que cualquier solución tiene que ser autónoma o el problema se repite.
El equipo formado por Desiré Narciso, David Gallego, Santiago Rodilla y María Eugenia López, coordinado por el profesor Carlos Lamela, se centró justo en ese punto. Cómo reducir desplazamientos, riesgos laborales y consumo energético en un elemento tan invisible como clave del saneamiento rural.
Cómo aprovecha el agua que ya circula
La idea de base es sencilla en teoría. Si por la fosa ya pasa agua de forma periódica, por qué no usar parte de ese caudal para generar la energía que necesita el propio sistema de limpieza. Netclean desvía el flujo hacia una copa de Pitágoras, un recipiente que libera el agua solo cuando se alcanza un nivel concreto y lo hace de golpe, con un caudal constante. Ese chorro mueve un hidrotornillo que transforma la energía hidráulica en electricidad.
Con esa electricidad se alimenta un mecanismo de autolimpieza formado por un rastrillo o cepillo móvil que recorre la reja, un husillo que arrastra los residuos y un cesto donde se van acumulando los sólidos. La parte líquida vuelve a la fosa con menos carga de sólidos visibles, mientras que los restos quedan listos para una retirada puntual, sin necesidad de entrar a la zona más peligrosa de la instalación.
Sensores, control remoto y menos viajes en camión
El sistema integra sensores que vigilan niveles y posibles incidencias y envían los datos a distancia mediante control remoto. En la práctica esto significa que el gestor de la instalación puede saber si la reja se está colapsando o si el mecanismo no funciona correctamente sin tener que desplazarse hasta la fosa. Menos visitas preventivas, menos horas de trabajo en campo y menos kilómetros con vehículos pesados por pistas rurales.
Los medios especializados que han seguido el proyecto destacan que el prototipo apunta a una reducción del mantenimiento manual, una mejor prevención de atascos y una menor exposición de los operarios a entornos insalubres. Si se necesitan menos camiones de limpieza y menos viajes en vacío, también se recortan en buena medida las emisiones de CO₂ asociadas a la gestión de estas fosas. No es un cambio espectacular a escala global, pero para una mancomunidad rural puede marcar la diferencia en costes, seguridad y huella ambiental.
Patente, modelo de utilidad y oportunidad para el rural
Netclean está protegido como modelo de utilidad, una figura de propiedad industrial que reserva a sus creadores la explotación exclusiva durante diez años. El alumnado puede así negociar acuerdos con administraciones o empresas, explorar pilotos en concellos rurales y adaptar el diseño a otros usos donde haya agua y necesidad de limpieza automática, por ejemplo en pequeñas instalaciones agrícolas o turísticas.
Para la propia FP gallega, el paso es simbólico y práctico al mismo tiempo. El conselleiro Román Rodríguez definió la patente como «un gran hito de la FP gallega», subrayando que demuestra la capacidad del sistema para generar soluciones reales a problemas reales del territorio. En un contexto en el que la FP en Galicia supera los setenta mil estudiantes, la innovación ligada a la transición ecológica deja de ser un discurso y se convierte en prototipos que pueden salir al mercado.
Lo que viene ahora
Queda un paso clave. Probar Netclean en fosas sépticas reales, con lluvias intensas, sequías, residuos inesperados y todo ese abanico de situaciones que no caben en un laboratorio. Solo ahí se verá hasta qué punto el sistema aguanta, qué piezas necesitan refuerzo y cuál es su coste real frente a la limpieza tradicional.
Aun así, el invento pone el foco en algo que solemos olvidar. La sostenibilidad también pasa por esas infraestructuras discretas que nadie visita si todo va bien, pero que se convierten en un problema cuando fallan. Si el agua residual que ya baja por las fosas consigue alimentar su propia limpieza, el saneamiento rural puede dar un salto silencioso hacia modelos más autónomos, seguros y con menos impacto climático.
El comunicado oficial sobre la patente de Netclean ha sido publicado en la web de la Xunta de Galicia.





















