España apaga sus monumentos por la Hora del Planeta, una acción simbólica que moviliza a millones de personas en más de 190 países para defender la naturaleza.
La iniciativa, impulsada por WWF y que cumple 20 años, reúne a edificios icónicos como la Sagrada Familia, el Palacio Real o la Puerta de Alcalá, que quedarán a oscuras durante una hora.
España apaga sus monumentos por la Hora del Planeta en un gesto global
Ciudades de todo el país se suman al mayor movimiento global por el clima apagando edificios emblemáticos durante una hora.
Monumentos emblemáticos se quedan a oscuras en toda España
Numerosos lugares icónicos apagarán sus luces entre las 20:30 y las 21:30 horas.
En Madrid destacan el Palacio Real, el Senado, el Instituto Cervantes o la Puerta de Alcalá, mientras que en Barcelona lo harán la Sagrada Familia y Montjuïc.
También participan el Puente de Triana y la Torre del Oro en Sevilla, entre otros.
Un movimiento global con presencia en más de 190 países
La Hora del Planeta se ha convertido en el mayor movimiento global en defensa del medio ambiente.
España apaga sus monumentos por la Hora del Planeta junto a millones de personas en todo el mundo.
De gesto simbólico a fenómeno internacional
La iniciativa nació en Sídney hace 20 años como una acción simbólica contra el cambio climático.
Hoy es una movilización global que involucra a ciudadanos, empresas e instituciones.
La acción colectiva como motor del cambio climático
WWF destaca que este movimiento ha contribuido a impulsar acuerdos clave como el Acuerdo de París o el Pacto Verde Europeo.
También ha favorecido el avance de energías renovables como la solar y la eólica.
Un mensaje en plena crisis energética global
La edición de este año se celebra en un contexto marcado por el aumento del precio de los combustibles fósiles.
España apaga sus monumentos por la Hora del Planeta como símbolo de compromiso frente a la crisis climática.
20 años de avances y retos pendientes
WWF recuerda que en estas dos décadas se han logrado avances significativos, como la reducción del uso del carbón en cerca de un 70 % desde 2010.
Sin embargo, advierte que los combustibles fósiles siguen siendo el principal desafío.
















