Un pollito nacido en una propiedad rural de São Borja, en Rio Grande do Sul, ha llamado la atención en Brasil por una imagen poco habitual. Tiene cuatro patas, aunque solo dos le sirven realmente para caminar, y por ahora se alimenta con normalidad y no presenta otros cambios visibles, según publicó Diário Gaúcho.
La historia parece sacada de una granja de cuento, pero detrás hay una explicación veterinaria bastante seria. Lo que se observa es una condición congénita muy rara llamada polimelia, una malformación en la que aparecen extremidades adicionales desde el nacimiento. La pregunta importante no es solo cómo ha nacido así, sino si podrá comer, beber y moverse sin sufrir.
Qué le pasa realmente
El animal nació el viernes 12 en la finca del productor Jorge Pinheiro. El propio dueño contó que el pollito está activo y se alimenta bien, aunque bromeó diciendo que tiene «tracción en las cuatro ruedas». La frase hizo gracia, claro, pero el detalle clave está en que las dos patas extra no se mueven.
En la práctica, no estamos ante un ave que use cuatro extremidades como lo haría un mamífero. Solo utiliza las dos patas delanteras, mientras las otras dos quedan como miembros supernumerarios. Y eso cambia mucho la lectura del caso, porque el bienestar del animal dependerá de si esas patas sobrantes le rozan, le pesan o le impiden llegar al agua y al alimento.
El veterinario Vladimir Pinheiro do Nascimento, de la Facultad de Veterinaria de la UFRGS, explicó al medio brasileño que se trata de una situación «bastante inusual». También apuntó que la causa suele ser difícil de precisar y habló de una posible «predisposición» o «mutación espontánea».
Por qué puede ocurrir
La polimelia no es una enfermedad contagiosa ni una señal de que algo raro esté ocurriendo en toda la granja. Es una anomalía del desarrollo embrionario. Dicho de forma sencilla, algo se altera mientras el embrión está formando su cuerpo dentro del huevo.
La literatura veterinaria describe estas malformaciones como errores en la morfogénesis, el proceso por el que se construyen las estructuras del cuerpo antes del nacimiento. En muchos casos, la causa queda sin identificar, aunque se han señalado factores genéticos y ambientales como posibles elementos implicados.
Esto no significa que se pueda culpar automáticamente al criador, al alimento o a la incubación. Los expertos suelen ser prudentes porque cada caso necesita evaluación. A veces hay pistas, otras no. Y cuando hablamos de animales pequeños que nacen en fincas rurales, no siempre se hacen radiografías, necropsias o estudios genéticos.
Lo importante ahora
El punto más urgente es muy simple. ¿Puede el pollito hacer vida de pollito? Si come, bebe, descansa y se desplaza sin dolor aparente, puede desarrollarse de manera razonable, aunque siempre con más vigilancia que sus hermanos.
Nascimento lo resumió de forma clara. Será un animal distinto a lo habitual y puede tener dificultades de movimiento, pero si eso no le impide acceder a comida y agua, podría crecer de forma relativamente normal. Es una conclusión prudente, sin adornos.
Aun así, conviene observarlo de cerca. Las patas adicionales podrían engancharse con paja, malla o pequeños obstáculos del corral. También podrían producir heridas por roce si arrastran demasiado. Es el tipo de detalle cotidiano que en una granja marca la diferencia, igual que un bebedero demasiado alto o un suelo resbaladizo.
Casos raros, no imposibles
Aunque sorprenda, no es la primera vez que se describe algo parecido en aves. Un informe científico publicado en 2024 estudió un pollito de engorde con dos extremidades adicionales unidas a la zona pélvica, junto con otras malformaciones internas. Aquel caso fue más grave y el animal murió pocas horas después de ser examinado.
La comparación sirve para entender una cosa. Dos pollitos con patas extra pueden tener pronósticos muy distintos. Uno puede estar relativamente activo y otro puede esconder problemas internos que no se ven a simple vista. Por eso los veterinarios no se quedan solo con la foto, por llamativa que sea.
Ese mismo trabajo señalaba que las descripciones detalladas de malformaciones congénitas en aves siguen siendo escasas. No porque nunca ocurran, sino porque muchas veces se tratan como casos aislados y no llegan a publicarse con pruebas clínicas, radiografías o análisis completos.
Qué enseña este pollito
Este nacimiento también recuerda algo que a veces se olvida. La naturaleza no funciona como una cadena de montaje perfecta. En el desarrollo de un animal intervienen miles de señales, tejidos y cambios minúsculos que deben ocurrir en el momento adecuado.
Cuando una de esas señales se desvía, pueden aparecer malformaciones. Algunas son incompatibles con la vida. Otras son visibles, pero no necesariamente impiden que el animal siga adelante. En este caso concreto, lo que se sabe hasta ahora es que el pollito come, camina con las dos patas funcionales y no muestra otros cambios externos conocidos.
¿Debe preocupar a los consumidores o a otros productores avícolas? Con la información disponible, no hay motivo para tratarlo como una alerta sanitaria. Es un caso individual de una anomalía congénita rara. Lo responsable es observar al animal, evitar que sufra y consultar a un veterinario si aparecen problemas de movilidad, heridas o falta de apetito.
Una rareza con nombre científico
El interés de esta historia está en el equilibrio. Por un lado, es normal que una imagen así se haga viral, porque casi nadie ve un pollito con cuatro patas al abrir el gallinero por la mañana. Por otro, convertirlo en un espectáculo sin explicar qué le pasa sería quedarse en la superficie.
La palabra importante es polimelia. Significa presencia de extremidades adicionales, y en aves se ha descrito en pocos informes científicos. Puede aparecer sola o junto a otras anomalías, y su origen exacto no siempre se puede demostrar.
El caso de São Borja, al menos por ahora, parece menos grave que otros descritos en la literatura. Pero la prudencia manda. La evolución del animal dependerá de algo tan básico como poder moverse sin dolor, no quedarse atrás y llegar siempre al comedero y al bebedero. No es poca cosa.
El estudio científico usado para contextualizar esta malformación en aves ha sido publicado en Journal of Veterinary Diagnostic Investigation.













