La preocupación por el cambio climático cae en España mientras crecen los bulos. El dato resulta especialmente llamativo porque se produce en un momento en el que los récords de temperatura, las sequías extremas, los incendios forestales y los fenómenos meteorológicos extremos continúan multiplicándose en todo el planeta.
El descenso detectado por el estudio coincide además con un fenómeno cada vez más visible: la expansión de la desinformación climática, especialmente en redes sociales y determinados pseudomedios digitales, donde proliferan mensajes que minimizan, distorsionan o niegan las conclusiones de la comunidad científica internacional.
La preocupación por el cambio climático cae en España mientras crecen los bulos y la desinformación
Expertos alertan de que el cansancio climático, la sobreexposición informativa y el auge del negacionismo en redes sociales están debilitando la percepción de uno de los mayores desafíos ambientales del siglo.
El informe muestra que el porcentaje de ciudadanos preocupados por el cambio climático ha pasado del 93,1 % en 2019 al 77,5 % actual.
Más significativo aún resulta el descenso de quienes consideran que se trata de un problema muy grave, que cae del 67 % al 42 % en apenas seis años.
La reducción afecta especialmente a los jóvenes, tradicionalmente uno de los grupos más sensibilizados frente a la emergencia climática.
El negacionismo climático gana terreno en redes sociales
Numerosos expertos llevan años alertando de que las redes sociales se han convertido en uno de los principales canales de difusión de contenidos falsos o engañosos relacionados con el clima.
Mensajes que cuestionan el consenso científico, minimizan el impacto humano sobre el calentamiento global o presentan teorías conspirativas alcanzan millones de visualizaciones cada día.
Diversos estudios internacionales han advertido de que estas narrativas generan confusión y dificultan que parte de la población distinga entre evidencia científica contrastada y opiniones sin base científica.
Los datos científicos siguen mostrando una realidad preocupante
Mientras disminuye la preocupación ciudadana, los indicadores climáticos continúan empeorando.
Los últimos años han registrado algunos de los mayores récords de temperatura desde que existen mediciones, junto a episodios cada vez más frecuentes de sequías, inundaciones, incendios forestales y olas de calor.
La comunidad científica mantiene un consenso abrumador sobre el origen humano del calentamiento global y sobre la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para evitar impactos cada vez más graves.
El cansancio informativo también influye
Los investigadores señalan que una exposición constante a mensajes alarmantes puede provocar un efecto contrario al deseado.
Cuando las personas perciben un problema como demasiado grande o sienten que no pueden influir en su solución, pueden aparecer sentimientos de impotencia, desconexión o indiferencia.
Por ello, numerosos especialistas defienden complementar las advertencias científicas con ejemplos concretos de soluciones y avances que permitan transformar la preocupación en acción.
La sostenibilidad sigue presente, pero pierde protagonismo
El estudio muestra que muchos ciudadanos mantienen hábitos positivos como reciclar, reutilizar objetos o realizar compras responsables.
Sin embargo, cuestiones como la inflación, la vivienda, la incertidumbre económica o los conflictos internacionales han desplazado parte de la atención pública hacia otras preocupaciones consideradas más inmediatas.
Esto no significa que desaparezca la sensibilidad ambiental, sino que pierde peso dentro de las prioridades cotidianas de una parte de la población.
Combatir la desinformación será clave en los próximos años
Organismos científicos, universidades y organizaciones ambientales coinciden en que uno de los grandes desafíos pasa por mejorar la alfabetización climática de la sociedad.
La lucha contra los bulos resulta fundamental para que las decisiones públicas y privadas se basen en información rigurosa y verificable.
Los expertos recuerdan que el debate científico sobre la existencia del cambio climático está ampliamente resuelto y que la discusión actual gira en torno a la velocidad y eficacia de las soluciones necesarias para afrontarlo.
La preocupación por el cambio climático cae en España mientras crecen los bulos, pero la realidad no desaparece
La menor inquietud ciudadana no modifica los procesos físicos que están alterando el clima global.
Las emisiones, el aumento de temperaturas, la pérdida de biodiversidad y la degradación de ecosistemas continúan siendo desafíos reales documentados por miles de investigaciones científicas.
Por ello, numerosos especialistas consideran preocupante que la percepción social se debilite precisamente cuando la evidencia científica señala la necesidad de acelerar las respuestas frente a la crisis climática.
Conclusiones de la preocupación por el cambio climático cae en España mientras crecen los bulos y el negacionismo
Las emisiones, el aumento de temperaturas, la pérdida de biodiversidad y la degradación de ecosistemas continúan siendo desafíos reales documentados por miles de investigaciones científicas.
La preocupación por el cambio climático cae en España mientras crecen los bulos y esa combinación preocupa cada vez más a investigadores y especialistas en comunicación ambiental. La expansión de la desinformación y el auge del negacionismo están contribuyendo a erosionar la percepción pública de una crisis que sigue plenamente vigente.
Frente a este escenario, expertos, científicos y organizaciones ambientales coinciden en una idea: la mejor herramienta contra los bulos sigue siendo la información rigurosa, la educación y la divulgación basada en evidencias. Porque ignorar el problema no hará que desaparezca, pero comprenderlo sí puede ayudar a encontrar soluciones.
¿Cuánto ha caído la preocupación por el cambio climático en España?
Según el estudio, ha descendido desde el 93,1 % de la población en 2019 hasta el 77,5 % actual.
¿Qué grupo muestra la mayor caída?
Los jóvenes, especialmente los hombres de entre 16 y 24 años.
¿Influyen los bulos climáticos en esta situación?
Numerosos expertos consideran que la desinformación y el negacionismo contribuyen a generar confusión y reducir la percepción de urgencia.
¿Existe consenso científico sobre el cambio climático?
Sí. La inmensa mayoría de la comunidad científica atribuye el calentamiento global principalmente a las actividades humanas.
¿Por qué preocupa el auge del negacionismo climático?
Porque puede retrasar decisiones y acciones necesarias para reducir emisiones y adaptarse a los impactos del cambio climático.













