Suena extraño pero Estados Unidos llevan 30 años arrojando árboles de Navidad al mar para frenar el avance del mar en la costa y regenerar los océanos

Publicado el 12 de agosto de 2026 a las 20:42
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Helicóptero transportando árboles de Navidad para restaurar los humedales costeros de Luisiana

Cada enero, los árboles que desaparecen de los salones de Nueva Orleans emprenden un viaje inesperado. En la campaña de 2025, la ciudad reunió cerca de 9.000 ejemplares naturales y la Guardia Nacional de Luisiana los trasladó en helicóptero hasta el Refugio Nacional de Vida Silvestre de Bayou Sauvage.

Allí, las ramas funcionan como un peine gigante dentro del agua. Frenan las pequeñas olas, retienen barro y limo, y ayudan a que la vegetación vuelva a ocupar zonas erosionadas. No es una solución milagrosa, pero después de más de 25 años el programa ha creado nuevo hábitat y reforzado una barrera natural situada junto a Nueva Orleans.

No los tiran al océano

La imagen de miles de pinos cayendo desde helicópteros puede llevar a engaño. Los árboles no se arrojan al océano abierto, sino a sectores poco profundos de Bayou Sauvage elegidos previamente por especialistas del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos.

Bayou Sauvage es una gran zona de marismas dentro de Nueva Orleans. Una marisma es un terreno bajo y húmedo, cubierto con frecuencia por agua poco profunda y plantas adaptadas al encharcamiento. El refugio también ayuda a proteger el este de la ciudad frente a las marejadas de los huracanes.

De la acera al humedal

El proceso empieza en las casas. Los vecinos deben retirar luces, adornos, espumillón, soportes y cualquier resto de nieve artificial. La ciudad exige árboles limpios antes de destinarlos al humedal.

Los trabajadores agrupan los troncos con correas de alambre. Según el Servicio de Pesca y Vida Silvestre, cada paquete suele contener entre 50 y 60 árboles y un mismo arnés puede transportar tres o cuatro paquetes. En muchas campañas se recogen entre 4.000 y 6.000 ejemplares, aunque la de 2025 llegó a unos 9.000.


Después del vuelo, el trabajo continúa a ras de agua. Equipos del refugio utilizan lanchas de fondo plano impulsadas por una gran hélice para retirar los arneses y ajustar las líneas de árboles. La operación también sirve para que los pilotos y tripulantes militares practiquen el transporte de cargas suspendidas.

Cómo atrapan tierra

¿Por qué puede servir un árbol seco para construir marisma? Sus ramas reducen la velocidad del agua y dejan espacios donde se depositan partículas de limo, barro y materia orgánica que, de otro modo, seguirían moviéndose con las olas.

Ese material se acumula poco a poco y crea una base más estable. Después, las hierbas de la marisma pueden echar raíces y convertir una barrera temporal de troncos en una franja vegetal. Allí encuentran refugio aves, peces y crustáceos como cangrejos, cangrejos de río y gambas.

En la práctica, los árboles no levantan una muralla ni sustituyen diques, bombas o grandes proyectos de restauración. Su papel es más modesto. Ralentizan la erosión en puntos concretos y facilitan que el propio humedal recupere terreno.

Una costa que se hunde

Luisiana no pierde humedales solo porque suba el nivel del mar. El terreno también se hunde, faltan sedimentos en muchas zonas y las olas erosionan los bordes. Esta combinación convirtió casi 3.000 kilómetros cuadrados de humedales bajos en aguas abiertas entre 1956 y 2004.

Cuando desaparece una marisma, la ciudad pierde algo más que paisaje. También se reduce el espacio donde viven numerosas especies y queda menos superficie capaz de absorber agua y rebajar la energía de las olas durante una tormenta.

“Estos árboles reciclados ayudan a combatir el hundimiento del terreno y las inundaciones costeras”, explicó Shelley Stiaes, responsable de Bayou Sauvage. La frase resume el objetivo real del programa, ganar pequeñas líneas de defensa en un litoral que necesita muchas medidas a la vez.

Las cifras no son idénticas

El balance oficial confirma que se ha creado marisma, pero el tamaño publicado cambia según la fuente y el año. El Servicio de Pesca y Vida Silvestre habló en 2023 de unas 47 hectáreas. El Ayuntamiento de Nueva Orleans afirmó en marzo de 2025 que la superficie equivalía a unos 330 campos de fútbol americano.

Meses después, el propio Ayuntamiento utilizó una estimación cercana a 200 campos. Por prudencia, lo más sólido es hablar de decenas de hectáreas recuperadas y evitar presentar una única cifra como definitiva.

Las fuentes oficiales revisadas tampoco respaldan que se hayan utilizado millones de árboles. Hablan de miles cada año y no ofrecen un total acumulado preciso. Lo que sí está confirmado es que el programa continuó activo durante la campaña de 2025 y 2026.

La idea también llega a Alabama

La misma lógica se ha probado en las playas de Fort Morgan, Alabama, aunque allí el objetivo es formar dunas. El biólogo Bill Lynn y otros especialistas colocaron árboles limpios en grupos con forma de U para capturar la arena movida por el viento.

Dieciséis meses después, las dunas estaban creciendo y los voluntarios habían plantado más de 1.000 ejemplares de avena marina y otra vegetación para estabilizarlas. Es el mismo principio con otro escenario. Las ramas actúan como un esqueleto provisional hasta que la arena y las plantas hacen el resto.

La información oficial del programa se ha publicado en el Ayuntamiento de Nueva Orleans y el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos.

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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