¿Puede un residuo del olivar ayudar a mejorar el agua de riego? En Egipto se ha probado un sistema que bombea agua subterránea con energía solar y la filtra con carbón activado cubierto de nanopartículas de plata sintetizadas mediante extracto de hojas de olivo.
La instalación se ensayó con agua de 13 pozos durante las cuatro estaciones. De media, redujo un 80,3 % los sulfatos, un 54,2 % la conductividad eléctrica y un 47,3 % los sólidos disueltos. Sin embargo, el cobre y los nitritos siguieron siendo problemáticos.
Un filtro de carbón y plata
El carbón activado es un material muy poroso que retiene sustancias mientras el agua lo atraviesa. La plata añade actividad antimicrobiana, por lo que el mismo medio filtrante intenta actuar sobre contaminantes químicos y microorganismos.
Los investigadores usaron extracto de hojas de olivo para fabricar y estabilizar las nanopartículas. Estas medían alrededor de 22 nanómetros antes de fijarse al carbón. El método puede reducir la dependencia de algunos reactivos convencionales, pero no elimina el impacto de obtener plata y producir el filtro.
El trabajo está firmado por Mohamed Y. Omar, Rania A. Ibrahim, Ebtesam El Bestawy, Kareem M. Tonbol y Ragaa A. Ahmed, vinculados a la Arab Academy for Science, Technology and Maritime Transport y la Universidad de Alejandría. El piloto se instaló en el campus de Abu Qir, Alejandría.
Una prueba con 13 pozos
Los científicos tomaron muestras durante un año para recoger los cambios estacionales. Quince paneles fotovoltaicos alimentaban la bomba, pero el agua debía circular muy despacio. El caudal quedó en 0,05 litros por minuto, con casi seis minutos de contacto.
Ese ritmo anticipa el principal reto para ampliar el sistema. Tratar más agua exigiría más material o más columnas. Además, en los meses cálidos aumentaron la salinidad, la turbidez y la actividad microbiológica, por lo que una medición aislada podría llevar a diseñar mal la instalación.
Qué cambió en el agua
Los sulfatos registraron la mayor reducción media, seguidos de la alcalinidad con un 71 % y del sodio y el potasio con un 67,4 %. También bajaron los cloruros, los nitratos, la dureza y varios indicadores relacionados con la salinidad.
En la práctica, menos sales y sodio pueden reducir el riesgo de que el suelo pierda estructura o de que las plantas tengan dificultades para absorber agua. La mejora importa en zonas áridas, donde disponer de un pozo no significa tener agua adecuada para cultivar.
Lo que todavía no resuelve
La mayoría de las muestras tratadas presentaron niveles muy bajos de coliformes totales y fecales, pero aparecieron bacterias cultivables y algas en algunos análisis. Por eso, el filtro no es una desinfección completa y podría necesitar luz ultravioleta u otra etapa final.
El cobre permaneció entre 19,4 y 23,7 miligramos por litro frente al valor de referencia de 0,2 usado en el estudio. Los nitritos, la acidez y la turbidez también superaron algunos límites, así que el agua necesita un tratamiento adicional antes de ciertos usos.
El sistema tampoco sustituye a la ósmosis inversa cuando la salinidad es elevada. Falta conocer la vida útil, el coste, la posible liberación de plata y los efectos sobre suelo y cultivos. Todavía es un piloto, y el bombeo solar deberá acompañarse de una extracción responsable del acuífero.
El estudio se ha publicado en Scientific Reports el 24 de agosto de 2026.













