Después de varios días de alerta, la Agència de Salut Pública de Catalunya ha dado luz verde para para poder volver a beber agua del grifo y para cocinas en Tordera, después de que se hayan realizado tres análisis semanales en los que se ha podido verificar que los PFAS estaban por debajo de los límites legales.
Pero aún hay una urbanización que mantiene las restricciones, Mas Móra, ya que falta una tercera muestra que esté por debajo de lo valores permitidos así que no les queda otra que llenar cubos de agua y ayudar a las personas con problemas de movilidad con servicio a domicilio.
Tres análisis cambian el escenario
Una prohibición que se ha alargado más de un mes, desde el pasado 8 de julio, y que alcanzó a Sant Pere, Sant Andreu, Fibracolor, Mas Reixach, Niàgara Parc, Tordera Parc y Terra Brava. Todo comenzó con la concentración de 0,107 microgramos de PFAS por litro, ligeramente por encima del máximo de 0,1, el límite legal. Los controles que se fueron realizando posteriormente arrojaban evoluciones irregulares, primero 0,158 microgramos por litro en la red principal y de 0,144 en los pozos de Mas Móra, así que finalmente, por motivos sanitarios, se optó por ampliar las precauciones y mantener las alternativas aprobadas para el abastecimiento de agua.
Ahora los vecinos pueden respirar tranquilos, ya que, después de tres semanas en los que los niveles han estado por debajo de los límites aptos, ha vuelto a los hogares y los comercios, el consumo normal de agua, eso sí, se mantienen los controles y si los índices vuelvan a superar los límites, se tendrá que volver a aplicar la prohibición.
Qué son los PFAS
Los PFAS son sustancias químicas sintéticas que se utilizan en tejidos impermeables, envases, recubrimientos y espumas contra incendios. Sufren una degradación muy lenta, tanto que reciben el nombre de “contaminantes eternos” y puede estar en el agua durante muchos años, el suelo, incluso en los propios seres vivos.
Beberse un vaso de agua contaminado no quiere decir que vaya a provocar daño de manera inmediata, el problema viene en caso de que la exposición sea continua y durante mucho tiempo, pero teniendo en cuenta que los niveles no disminuían, era conveniente tomar esta decisión.
La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria alerta de que, en caso de que una persona con estos niveles elevados reciba, por ejemplo, una vacuna, su sistema inmunitario podría no responder como es debido, siendo uno de los efectos más conocidos. De todos modos, son muchos los compuestos químicos y cada uno puede conformarse de forma diferente.
Por qué se detectan ahora
El límite para la suma de veinte PFAS está fijado por la normativa española en 0,1 microgramos por litro en el agua que consumimos del grifo. Esta regla está dictada desde los organismos europeos sobre el agua potable y es obligatorio que todos los países miembros cumplan con ella desde enero de este 2026.
Es posible que muchos ciudadanos hayan estado expuestos a estas sustancias a lo largo de los últimos años, pero ahora, por esta normativa, se han intensificado los controles, y Tordera ha sido la primera víctima, por así decirlo, de estos nuevos controles sanitarios del agua que consumimos. Solo con superar ligeramente el umbral, hay que tomar estas medidas, quizá en otro momento no se hubiera sido tan drástico.
Filtros y origen por aclarar
Francesc Molins Triadó, ingeniero, ha sido el encargado de redactar el informe técnico municipal, y recomienda instalar filtros de carbón activo en las redes que captan agua del acuífero de la baja Tordera como media rápida, para que más adelante, la ideal a su juicio será conectar parte del sistema con la planta desalinizadora de Blanes y mezclar ambas fuentes para que se reduzca la concentración.
Lo que todavía se desconoce es cuál es el origen de los PFAS, todo apunta a actividades humanas, pero no hay nada confirmado ni determinado.
La actualización oficial se ha publicado en los canales del Ayuntamiento de Tordera.



