La crisis del agua golpea al norte de España. Greenpeace alerta de que la escasez de agua se ha convertido en una crisis presente en toda Europa, afectando especialmente al norte peninsular. La organización denuncia que las lluvias primaverales crearon una falsa ilusión de abundancia que el calor y el consumo descontrolado han disipado.
La emergencia golpea con fuerza a regiones atlánticas como Asturias y Galicia, donde ya se recurre a camiones cisterna y a restricciones del consumo urbano. En La Rioja, Navarra y Baleares, la caída de las reservas estresa al sector primario y deja muchos acuíferos al límite.
La ONG achaca esta situación a un modelo de gestión caduco centrado en la sobreexplotación agroindustrial y la falta de mantenimiento en las redes de agua. Esta crisis hídrica afecta también a Europa, donde los bajos caudales fluviales han comprometido la refrigeración de varias centrales nucleares.
La crisis del agua golpea al norte de España
Coincidiendo con el inicio esta semana en Ulán Bator (Mongolia) de la 17ª Conferencia de las Partes de la Convención de la ONU de Lucha contra la Desertificación (COP17), Greenpeace alerta de que la crisis hídrica ha dejado de ser una amenaza futura para convertirse en una emergencia presente en todo el continente europeo y, de manera especialmente crítica, en el norte de España.
La crisis del agua golpea al norte de España. Las lluvias del invierno y la primavera pasados han planteado una falsa sensación de abundancia. Sin embargo, la demanda sin control y el calor han consumido buena parte de las reservas. Las sequías deben gestionarse cuando hay agua, no cuando falta. En nuestro país, la falta de agua se ha convertido en un problema muy grave.
Restaurar la tierra, restaurar la esperanza: lema COP17
Mientras más de 190 países se reúnen bajo el lema “Restaurar la tierra, restaurar la esperanza” para abordar la degradación del suelo y la escasez extrema, España atraviesa un episodio preocupante que golpea a comunidades históricamente húmedas:
- Asturias: La falta de agua en los pastos de montaña pone en jaque a la ganadería. En localidades del municipio de Siero, explotaciones y vecinos sobreviven a golpe de camiones cisterna privados por los que pagan hasta 200 euros la cuba, mientras el colectivo Asturias Ganadera exige soluciones urgentes para garantizar el suministro en los montes.
- Galicia: Augas de Galicia mantiene la alerta por escasez de agua, afectando a casi el 80% de los municipios gallegos. Se ha exigido a los Ayuntamientos de áreas como Vigo, Pontevedra o A Coruña recortar un 15% el consumo de agua, con ríos como el Lérez en niveles mínimos y concellos que prohíben el riego, el lavado de coches o el llenado de piscinas.
- La Rioja y Navarra: El acelerado descenso de las reservas hídricas en los embalses riojanos y navarros está tensionando el mercado de paja y forrajes en todo el norte peninsular, disparando los costes de explotación y amenazando la viabilidad del sector primario de cara al otoño.
- Baleares: Mallorca ha visto descender sus reservas hídricas globales hasta un preocupante 39%, mostrando acuíferos al límite en pleno pico estival.ç
La gestión del agua en España es pésima
“Mientras la ONU debate en la COP17 de Mongolia cómo frenar la desertificación, gran parte de las Administraciones en España siguen haciendo un uso insostenible del recurso, sobreexplotando los ríos para la agroindustria e industrias intensivas, contaminando los suelos y los cauces, y permitiendo que un 30% del agua potable se pierda por fugas en tuberías defectuosas.
La sequía no se gestiona cortando las duchas de la playa en agosto, se gestiona haciendo una correcta gestión de la demanda cuando los embalses aún tienen agua”, ha declarado Julio Barea, responsable de la campaña de Aguas de Greenpeace España.
La crisis del agua golpea al norte de España. Esta estampa trasciende las fronteras españolas. En el resto de Europa, los caudales mínimos históricos en los grandes ríos han generado un efecto dominó en el sistema energético, obligando a reducir la potencia o detener la actividad de centrales nucleares en países como Francia, Hungría y Rumanía por la imposibilidad de refrigerar los reactores sin elevar la temperatura de los cauces fluviales a niveles incompatibles con la vida acuática.
Parece que hay abundancia, pero es una ‘falsa ilusión’
Greenpeace reseña que ver camiones cisterna en Asturias o cortes de agua potable en Galicia demuestra el fracaso de un modelo de gestión hídrica obsoleta, basada en paradigmas del siglo pasado y que ignora el impacto real del cambio climático.
“Lo que estamos viviendo estos días en Galicia, Asturias, La Rioja o Mallorca no es un castigo divino ni una simple racha de mala suerte meteorológica, es el resultado inevitable de haber gestionado el agua bajo la falsa premisa de que es infinita”, señala Barea.
Estas son las demandas de Greenpeace
Con motivo del arranque de la cumbre de la ONU, Greenpeace exige al Gobierno de España y a las comunidades autónomas abandonar las medidas paliativas de última hora e implementar un cambio de rumbo estructural:
- Compromiso vinculante en la COP17: Liderar en Ulán Bator la aprobación de un marco internacional de obligado cumplimiento para la gestión preventiva y la resiliencia ante la sequía global.
- Reducción drástica de la demanda agroindustrial: Dimensionar el consumo de agua a la disponibilidad real de la misma basada en la ciencia (que prevé reducciones del recurso de hasta el 40% en las próximas décadas), recortando la ganadería industrial intensiva y priorizando la ganadería extensiva y familiar.
- Inversión prioritaria en redes urbanas: Obligar a los municipios a auditar y reparar de urgencia sus redes de distribución para erradicar el despilfarro de agua potable.
- Garantía estricta de caudales ecológicos: Impedir que la presión de las captaciones desequilibre ríos y ecosistemas acuáticos de la cuenca atlántica y mediterránea.
- Clausura inmediata de pozos y extracciones ilegales: Erradicar el robo de agua y cerrar de forma prioritaria las captaciones ilegales que sobreexplotan y agotan los acuíferos subterráneos de uso estratégico.
- Protección de acuíferos frente a la contaminación: Detener la contaminación por nitratos procedentes de la agroindustria y los purines que inutilizan las reservas subterráneas de agua.
- Abandono de la «política del hormigón»: Rechazar nuevos embalses y trasvases para priorizar la restauración del suelo, la prevención de la erosión y la protección de masas forestales autóctonas.
- Freno a desarrollos e infraestructuras de alto consumo: Prohibir la concesión de licencias para macroproyectos recreativos, turísticos o intensivos en zonas golpeadas por el estrés hídrico y la desertificación.
La crisis del agua golpea al norte de España. Coincidiendo con la cumbre de la ONU contra la desertificación COP17, Greenpeace exige abandonar las improvisaciones y recortar drásticamente el consumo intensivo de agua. Reclaman priorizar la restauración de los suelos, reparar las tuberías y perseguir la extracción ilegal para proteger este preciado y escaso recurso.



