El abejaruco no es el gran enemigo de las colmenas: los estudios sitúan su impacto alrededor del 1 % y señalan a la varroa como una amenaza mayor.
La organización SEO/BirdLife aún tiene esperanzas de que las peticiones del sector agrario respecto a la caza del abejaruco queden en eso, peticiones. Los datos avalan la protección de esta especie, ya que apenas depreda un 1% de las abejas de cada colmena que “ataca”. Siendo esta la principal excusa que tenían, no solo ha quedado obsoleta, sino que carece de sentido común, habiendo problemas en el sector apícola muchos más graves como el parásito Varroa destructor y la escasez de alimento.
Desde SEO/BirdLife hacen un llamado a las instituciones y sectores “afectados” para que apliquen las medidas de prevención que ya están aprobadas, como las mallas protectoras, los puntos de sombra y los bebederos de agua. Recuerdan, además, que debemos coexistir con la fauna y la flora autóctona y recurrirán a los tribunales en caso de que se tomaran acciones contra esta ave protegida.
El abejaruco no es el gran enemigo de las colmenas
El abejaruco común es un ave migratoria estrictamente protegida en toda Europa y su persecución está prohibida por la legislación vigente. Ante las recientes declaraciones públicas de organizaciones agrarias que plantean medidas dirigidas a reducir sus poblaciones, SEO/BirdLife recuerda que cualquier actuación sobre esta especie debe ajustarse al marco legal de protección y estar sustentada en criterios científicos.
El abejaruco es un depredador especializado en insectos voladores de gran tamaño. Los himenópteros —abejas, avispas y abejorros— y los coleópteros —escarabajos— constituyen el núcleo de su alimentación. Allí donde está presente, también puede consumir una proporción importante de avispa asiática, como han puesto de manifiesto diversos estudios recientes realizados en Portugal.
Aunque las abejas melíferas forman parte de su dieta, la evidencia científica disponible apunta a que la depredación ejercida por los abejarucos sobre las colmenas es muy limitada. Diversos estudios realizados en Murcia y Andalucía han estimado que la depredación anual apenas superaba el 1 % de la población de cada colmena afectada, una pérdida que puede recuperarse de forma natural en poco tiempo.
Por el contrario, los estudios sobre mortalidad y pérdida de colonias de abejas melíferas señalan otros factores de mayor relevancia, entre ellos la disponibilidad de recursos alimenticios —polen y miel— y, especialmente, las infestaciones provocadas por el parásito Varroa destructor.
Ya existen medidas de prevención, ahora hay que aplicarlas
SEO/BirdLife recuerda que las posibles interacciones entre abejarucos y colmenas han sido estudiadas desde hace años y que existen medidas preventivas sencillas para reducirlas. En 2014, el entonces Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA) publicó la resolución técnica “Interacciones del abejaruco común en las colmenas y método propuesto: protección del colmenar con redes y malla, y suministro de agua”, en la que se recogen métodos destinados a minimizar las posibles interacciones entre esta especie y la actividad apícola.
Entre estas medidas se encuentran el uso de redes protectoras y mallas, la instalación de elementos de sombreo y el suministro de agua junto a las colmenas, especialmente en situaciones de altas temperaturas.
Aunque en circunstancias muy concretas puede producirse alguna incidencia puntual, el impacto de los abejarucos sobre las colmenas es, por lo general, muy limitado. En situaciones excepcionales, cuando coinciden altas temperaturas, colmenas muy expuestas al sol y una presencia especialmente elevada de abejarucos, la actividad de vuelo de las abejas podría verse reducida temporalmente.
Estos episodios son poco frecuentes y suelen estar asociados a concentraciones temporales de abejarucos durante sus movimientos migratorios de finales del verano, cuando algunas bandadas realizan paradas de corta duración en zonas con abundancia de insectos antes de continuar su ruta hacia África.
Para SEO/BirdLife, la respuesta ante estas posibles situaciones debe pasar por la prevención y la aplicación de medidas de gestión ya conocidas y contrastadas, y no por la persecución de una especie protegida.
Una especie protegida en toda Europa
SEO/BirdLife recuerda que el abejaruco está sujeto a un régimen de protección que impide su persecución y captura, así como cualquier actuación que pueda afectar negativamente a sus poblaciones, salvo las excepciones que, en su caso, permita expresamente la legislación y siempre bajo las condiciones establecidas por esta y solo si no existen alternativas viables.
Asimismo, la organización considera que las declaraciones públicas que plantean la eliminación o reducción de poblaciones de aves protegidas no son compatibles con las obligaciones de conservación establecidas en la legislación vigente ni con los principios de la Política Agraria Común (PAC), que debe contribuir también a la conservación de la biodiversidad y al cumplimiento de los objetivos ambientales asociados a la actividad agraria.
SEO/BirdLife considera que las organizaciones que representan al sector agrario deben contribuir a promover una correcta aplicación de estas políticas y a trasladar a los profesionales las alternativas de prevención disponibles para afrontar las posibles interacciones entre la actividad productiva y la fauna protegida.
SEO/BirdLife insiste en que el abejaruco es una especie protegida y que, en caso de producirse o autorizarse cualquier actuación dirigida a causar daño a estas aves y contraria a su conservación, recurrirá a los cauces administrativos y judiciales previstos por la legislación vigente. Asimismo, considera que las medidas de gestión deben orientarse hacia la prevención y la coexistencia, por lo que insta a la Junta de Extremadura a promover de forma amplia la aplicación de las medidas preventivas ya contrastadas para minimizar las posibles interacciones con la actividad apícola.













