La guerra escala entre los mayores riesgos globales: la IA también avanza

Publicado el 16 de septiembre de 2026 a las 14:51
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La guerra escala entre los mayores riesgos globales

Naciones Unidas alerta, tras consultar a 1.300 representantes de todo el mundo, de que los conflictos geopolíticos y la inteligencia artificial avanzan con rapidez, aunque la inacción climática continúa encabezando las amenazas.

El hecho que se pueda abrir una guerra a nivel internacional ha pasado a ser unos de los principales riesgos que preocupan en todo el mundo, tal y como aparece reflejado en las páginas del Informe Mundial sobre Riesgos 2026 de Naciones Unidas al que se ha dado forma por medio de las respuestas que han dado más de un millar de representantes de gobiernos, organizaciones, empresas y expertos sobre esta posibilidad.

En este sentido, este trabajo habla de una amenaza que cada vez podría ser más real para muchos de los encuestados a tenor de los resultados: dicha situación ha subido 16 puestos respecto a 2024; además de que un 36% de las personas a las que se les ha preguntado consideran que esto podría afectar significativamente a buena parte de la humanidad en un año.

En este estudio se habla de que el cambio climático se mantiene como el riesgo más importante, pero eso no quita con que aumenten otras dudas relativas a cómo serán los próximos años en relación a la inteligencia artificial, las tensiones geopolíticas y la capacidad internacional para responder ante estas amenazas.

La guerra y la IA: las principales preocupaciones para la humanidad

La posibilidad de una guerra a gran escala ha pasado en apenas dos años de percibirse como una amenaza relativamente distante a convertirse en uno de los riesgos mundiales más urgentes y para los que existe menor preparación, según el nuevo Informe Mundial sobre Riesgos 2026 de las Naciones Unidas.

El estudio recoge las respuestas de 1300 representantes de gobiernos, organizaciones internacionales, sociedad civil, sector privado y academia de todas las regiones del mundo, que evaluaron 28 amenazas y la capacidad de la comunidad internacional para hacerles frente. 

La guerra a gran escala registró el mayor salto: subió 16 puestos con respecto a 2024. El 36% de los encuestados cree que podría afectar significativamente a una parte de la humanidad en el plazo de un año, mientras que el 76% considera que podría hacerlo durante los próximos siete años. 

También destaca por una combinación especialmente preocupante: se considera importante y cercana, está estrechamente vinculada con otras amenazas y, al mismo tiempo, existe poca preparación para afrontarla. Fue el único de los 28 riesgos analizados que apareció entre los primeros puestos en todos esos aspectos. 

“Los resultados son preocupantes. Los riesgos políticos han pasado al centro de la escena. La perspectiva de una guerra a gran escala se considera mucho más importante y mucho más inmediata que hace dos años”, afirma el Secretario General de la ONU, António Guterres, en el prólogo del informe.

“Al mismo tiempo, las instituciones que deberían responder son percibidas como menos capaces de actuar”. 

Una preocupación que es compartida a nivel global

La creciente inquietud por la guerra y las tensiones geopolíticas aparece en todas las regiones estudiadas.

Ambas figuran entre los diez riesgos considerados más importantes en las siete regiones estudiadas y entre los cinco primeros en seis de ellas. Hace dos años, cada una estaba entre las cinco principales preocupaciones en apenas una región. 

El panorama, sin embargo, varía según el lugar. Las armas de destrucción masiva entraron entre los diez principales riesgos en Asia Central y Meridional, África Subsahariana y Oceanía.

En Asia Oriental y Sudoriental aumentó la preocupación por una posible crisis financiera mundial y por los riesgos vinculados a la inteligencia artificial y a la creciente concentración de poder tecnológico. La IA también se situó entre las diez principales amenazas en Europa y América del Norte. 

Por el contrario, las nuevas pandemias y los riesgos biológicos han perdido protagonismo y ya no aparecen entre los diez primeros en ninguna región. 

El cambio climático sigue encabezando las preocupaciones

“Los resultados son preocupantes. Los riesgos políticos han pasado al centro de la escena. La perspectiva de una guerra a gran escala se considera mucho más importante y mucho más inmediata que hace dos años”.

El fuerte ascenso de los riesgos políticos no ha desplazado, sin embargo, a la inacción frente al cambio climático, que continúa siendo considerada el riesgo global más importante. 

Los problemas ambientales, en general, reciben menos atención que en 2024, pero el informe advierte que eso no significa que se hayan vuelto menos graves.

El estudio mide percepciones, que pueden cambiar incluso cuando el peligro subyacente permanece. Y ese cambio de atención tiene consecuencias: las prioridades políticas pueden determinar también hacia dónde se dirigen los recursos y los esfuerzos de prevención. 

El clima, además, está conectado con otras amenazas. La falta de acción frente al calentamiento global puede aumentar la escasez de recursos naturales, uno de los factores que contribuyen a alimentar las tensiones geopolíticas. 

Ese efecto dominó es otra de las conclusiones centrales del informe. La escasez de recursos naturales, la fragmentación económica, la desinformación y el debilitamiento de las instituciones multilaterales pueden aumentar las tensiones geopolíticas. Estas, a su vez, elevan el peligro de una guerra a gran escala.

La inteligencia artificial gana terreno entre las amenazas

Los riesgos asociados con la inteligencia artificial y otras tecnologías de frontera generan mucha más preocupación que hace dos años. También ha aumentado la inquietud por la concentración de poder vinculada a la tecnología, es decir, por la posibilidad de que un número reducido de actores acumule una capacidad cada vez mayor para influir en economías, sociedades y decisiones públicas. 

El informe señala que estas amenazas han ganado importancia con rapidez, pero que la capacidad internacional para comprenderlas, anticiparlas y reducir sus efectos no ha avanzado al mismo ritmo. De hecho, los participantes consideran que el sistema multilateral está menos preparado para responder a los riesgos tecnológicos que a cualquier otra categoría de amenazas. 

La falta de datos e información compartida aparece como uno de los principales obstáculos, especialmente en ámbitos que evolucionan con rapidez, como la inteligencia artificial, la desinformación y otras tecnologías emergentes. Según los encuestados, esa falta de conocimiento común dificulta incluso el primer paso: entender bien el riesgo antes de intentar regularlo o reducirlo.

Detectar los riesgos no basta

El informe muestra además una brecha entre la capacidad de las instituciones internacionales para anticipar las amenazas y su capacidad para reducirlas.

La confianza en la posibilidad de contener los riesgos disminuyó en 23 de los 28 ámbitos estudiados. Al mismo tiempo, el 86% de los participantes considera insuficiente la financiación destinada a prevenir y reducir sus efectos. 

Entre los principales obstáculos aparecen la debilidad de los mecanismos de gobernanza y coordinación y la falta de consenso político. Para amenazas más nuevas y complejas, como la inteligencia artificial o la desinformación, también pesa la falta de información y datos suficientes. 

Pese a todo, los participantes coinciden con claridad en una posible respuesta: la cooperación entre gobiernos sigue siendo, con diferencia, la forma más eficaz de afrontar los grandes riesgos mundiales. 

“Ningún país, ninguna empresa, ninguna institución puede afrontar estos riesgos por sí solo”, afirma Guterres. “Se lo debemos a las generaciones presentes y futuras: utilizar este conocimiento con prudencia y actuar mientras la cooperación todavía pueda marcar un rumbo más seguro”. “La elección es nuestra”, concluye el Secretario General. 

Victoria H.M.

Licenciada en Periodismo, itinerario cultural, desde el año 2005 y con más de 20 años de experiencia profesional tanto en medios convencionales escritos como en gestión de contenidos online y en agencias de comunicación y marketing digital. Formación y experiencia que he complementado con estudios de Marketing Digital, así como con un Máster por la Universidad de Barcelona en Gestión de Instituciones y Empresas Culturales.

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