Los barcos eléctricos de Lisboa consolidan una operación pionera con diez ferris, 4,6 millones de pasajeros transportados y una inversión cercana a los 97 millones.
El salto no consiste únicamente en sustituir diez ferris: Lisboa ha electrificado simultáneamente embarcaciones, baterías, terminales y recarga rápida para sostener un servicio público intensivo en un estuario sometido a mareas, viento y oleaje.
Los datos oficiales de Transtejo Soflusa muestran el impacto real: el consumo de gasóleo cayó un 13,73 % entre 2024 y 2025, con 1,74 millones de litros menos, mientras las emisiones asociadas bajaron un 25,01 %, equivalente a 8.474,65 toneladas de CO₂.
La flota, completada en octubre de 2025, ya ha transportado alrededor de 4,6 millones de viajeros y convierte al Tajo en un banco de pruebas europeo para electrificar rutas metropolitanas de alta frecuencia.
Barcos eléctricos de Lisboa para el Tajo
Portugal va a disponer de una nueva flota de diez barcos totalmente eléctricos que conectarán el área metropolitana de Lisboa a través del río Tajo y que no solo permitirán reducir las emisiones de CO2, sino que eliminarán las partículas finas y el hollín que contaminan esta región.
La presentación de esta nueva operación fue anunciada como un «reto técnico hercúleo» por Transtejo Soflusa (TTSL), la empresa que opera el sistema de transporte público fluvial en Lisboa.
«Cada hora de autonomía exige sistemas de climatización rigurosos para las baterías y un protocolo de seguridad mucho más exigente que el de cualquier repostaje convencional. Es un esfuerzo que hay que hacer», destacó la empresa en el video de presentación de la nueva flota.
Los ferris están en funcionamiento en las estaciones de Seixal, Cais do Sodré, Cacilhas y Montijo.
«Es la mayor operación mundial de embarcaciones eléctricas con este tipo de carga, con este tipo de operación, teniendo en cuenta que el Tajo no es un lago; el Tajo, en toda esta zona, solo recibe el nombre de río, pero, en realidad, aquí se comporta prácticamente como un mar«, dijo durante la presentación el presidente de TTSL, Rui Ribeiro, mientras una de estas nuevas embarcaciones surcaba el Tajo por detrás.
Soluciones tecnológicas innovadoras
Estos diez barcos eléctricos, de 40,15 metros de eslora y que pueden alcanzar dieciséis nudos de velocidad de crucero, son la materialización de un proyecto que comenzó en 2020 y que ha sido cofinanciado por el Estado portugués y la Unión Europea, que han invertido unos cien millones de euros, según explicó Ribeiro.
El proyecto se empezó a implantar progresivamente hace un año, y paulatinamente han ido sumándose más estaciones fluviales. En este primer año, según las cifras proporcionadas por TTSL, se ha reducido el consumo de gasóleo en 1,7 millones de litros, «el equivalente a 87.000 viajes en coche entre Lisboa y Oporto«.
Cada uno de ellos ha sido bautizado con el nombre de un ave autóctona del estuario del Tajo, cuya imagen figurará en la decoración del barco. Tienen capacidad para 540 pasajeros sentados, lo equivalente a diez autobuses, y setenta minutos de autonomía mínima a velocidad de servicio.
La propulsión de los buques es del tipo ‘Battery System‘, basada en acumuladores y motores eléctricos, con una capacidad de carga suficiente para permitir una operación diaria de recarga en las terminales fluviales.
Además, se ha comenzado con la construcción de estaciones de recarga en tierra, con torres para la recarga rápida durante las operaciones de embarque y desembarque de pasajeros en las terminales fluviales de Seixal, Cais do Sodré, Cacilhas y Montijo.
Según cifras de TTSL, más de siete millones de pasajeros utilizan cada año las conexiones fluviales de Cacilhas, Montijo y Seixal, y aproximadamente un millón de habitantes de los municipios de Almada, Montijo, Lisboa y Seixal necesitan desplazarse entre las orillas del Tajo, ya sea por motivos laborales, sociales, personales o de ocio













