Reservas mundiales de agua dulce: la cuenta se agota

Publicado el 23 de septiembre de 2026 a las 09:04
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reservas mundiales de agua dulce

Desde hace cerca de una década, las reservas mundiales de agua dulce no dejan de disminuir y en los últimos 7 años consecutivos los caudales anómalos de los ríos confirman que los patrones históricos ya no son fiables a la hora de la gestión hídrica.

Las reservas mundiales de agua dulce sufren un deterioro muy importante y el secretario de la Organización Meteorológica Mundial avisa de que aquellas que suelen servir de ‘colchón’ para que los efectos de las sequías no sean tan graves se están acabando, lo cual es una terrible noticia.

Según el último informe de la OMM, los ríos del mundo tuvieron, promedialmente, el caudal más bajo de las últimas 3 décadas y media. Los parámetros considerados normales fueron alcanzados por una minoría de corrientes fluviales, pero al ser una tendencia, solo demuestra que el problema del agua no hace sino agravarse.

Un grave peligro se cierne sobre las reservas mundiales de agua dulce

Los ríos del mundo vivieron en 2025 uno de los años más secos de los últimos 35 años: el 36% de las cuencas registró caudales por debajo de lo normal, según explica un nuevo informe publicado recientemente por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) acerca de las reservas mundiales de agua dulce.

Por séptimo año consecutivo, los ríos con caudales considerados “normales” fueron una clara minoría, una señal de que el ciclo del agua es cada vez más errático e impredecible.

“Esto no es un solo mal año, sino una señal persistente que se extiende ya durante una década”, afirmó Celeste Saulo, secretaria general de la OMM. “Los fenómenos extremos relacionados con el agua siguen devastando comunidades y economías”.


Las reservas mundiales de agua dulce están gravemente amenazadas

El problema de las reservas mundiales de agua dulce no se limita únicamente a los ríos. Las aguas subterráneas, los lagos, la nieve, la humedad de los suelos y los glaciares funcionan como una reserva hídrica que ayuda a mantener el suministro durante sequías y temporadas secas.

“Estas reservas han funcionado como si fueran la cuenta de ahorros del planeta, un colchón que absorbe los años malos para que una sola sequía o una sola temporada seca no se conviertan directamente en una crisis de agua”, explicó Saulo.

Pero esa cuenta lleva cerca de una década reduciéndose sin tregua: desde mediados de la década pasada, el planeta almacena cada vez menos agua dulce. “Sencillamente la estamos agotando”, advirtió.

Las reservas mundiales de agua dulce subterráneas también muestran señales muy preocupantes. En 2025, casi dos tercios de los pozos que están siendo monitoreados se encontraban fuera de sus niveles históricos habituales. Pero lo peor es que el balance se inclina más hacia el déficit que hacia la recuperación.

Sin embargo, existen señales positivas. Algunas zonas de América del Sur registraron una recuperación parcial de sus reservas tras varios años de déficit, mientras varios grandes lagos de África central y meridional mantuvieron niveles muy superiores a lo normal.

Los glaciares pierden hielo sin remedio

Los glaciares de todo el mundo ofrecen otra señal de la presión creciente que el cambio climático está ejerciendo sobre las reservas de agua dulce del mundo: por cuarto año consecutivo, todas las grandes regiones glaciares del planeta perdieron hielo de manera significativa.

Solo en 2025 desaparecieron unas 408 gigatoneladas. Entre 2023 y 2025, las pérdidas acumuladas alcanzaron unas 1400 gigatoneladas; esta es una cantidad equivalente a cerca de un tercio del agua dulce que el mundo extrae en el correr de un año.

Los expertos advierten que en algunas regiones con glaciares más pequeños puede haberse alcanzado ya el llamado “pico de agua”. “Después de ese punto, el glaciar aporta menos agua de deshielo cada año simplemente porque queda menos por derretirse”, explicó Wayne Jenkinson, director de la División de Hidrología y Criosfera de la OMM.

“Eso importa para todas las comunidades aguas abajo que dependen de ese tipo de reservas mundiales de agua dulce durante los veranos calurosos y secos”.

Sin embargo, la OMM recuerda que, aunque una parte de la pérdida futura de glaciares ya es inevitable, su desaparición total todavía no lo es y que este evento dependerá en buena medida de cuánto se reduzcan las emisiones de los GEI.

Los cambios que afectan a las reservas mundiales de agua dulce ya están aquí

El informe no atribuye todos los cambios relacionados con las reservas mundiales de agua dulce observados únicamente al cambio climático. La presión humana sobre los recursos hídricos y la variabilidad natural también influyen. Pero la OMM advierte que los gobiernos ya no pueden planificar suponiendo que las condiciones del pasado seguirán siendo la norma.

“En 2025 y durante los últimos siete años, la forma en que el agua se distribuye en el planeta no es la que vimos durante las tres décadas anteriores”, afirmó Jenkinson. “El agua a menudo no está donde la necesitamos ni cuando la necesitamos”.

El experto habló de “puntos de referencia cambiantes” y dijo que los gobiernos deben prepararse para cambios “que, en realidad, ya han llegado” y que están directamente vinculados con las reservas mundiales de agua dulce.

Cuanto más afectadas están las zonas, menos datos se tiene

Durante los últimos cinco años, Asia y África concentraron al menos la mitad de los fenómenos extremos relacionados con el agua registrados en el mundo y más del 80% de las muertes asociadas a los mismos.

Sin embargo, ambas regiones siguen estando entre las que cuentan con menos observaciones hidrológicas, lo que dificulta anticipar sequías, inundaciones y otros fenómenos extremos vinculados a las reservas mundiales de agua dulce.

La disponibilidad de datos ha mejorado considerablemente desde que la OMM comenzó a publicar este informe. Actualmente, 52 países aportan información de más de 3100 estaciones de medición de caudales, frente a solo siete países y 14 estaciones que intervinieron en la primera edición.

La agencia sostiene en su informe que ampliar las observaciones, compartir mejor los datos y reforzar las alertas tempranas será esencial para proteger a las poblaciones en un mundo en el que la disponibilidad y las reservas mundiales de agua dulce se alejan cada vez más de los patrones del pasado.

La reciente catástrofe entre China y Nepal, que la OMM describió como una “crisis compuesta catastrófica”, mostró también la dificultad de anticipar algunos de estos riesgos.

Según la agencia, el desastre estuvo asociado al colapso de roca y hielo, en un contexto en el que pudieron intervenir varios factores, entre ellos el deshielo, la inestabilidad del terreno, la actividad sísmica y las condiciones hidrológicas. La región alberga además decenas de miles de glaciares, lo que hace especialmente complejo vigilar cada posible amenaza.

Jenkinson destacó, sin embargo, que la coordinación de las alertas tempranas entre China y Nepal fue “muy buena”, especialmente tras el desastre. “Compartir datos, información y señales de alerta temprana es realmente importante y fundamental”, afirmó.

Sandra M.G.

Inicie mi trayectoria en ECOticias.com como colaboradora y después desempeñé el puesto de redactora, especializada en temas como medio ambiente, cambio climático, energías renovables, sostenibilidad y ecología. Ganadora de varios premios literarios.

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