Un roble que ya estaba en pie durante la batalla de Eutaw Springs de 1781 se estaba ahogando con las cadenas que le pusieron hace 50 años tras un rayo, y unos arboristas le han soltado el suelo con aire supersónico para darle otros 100 años

Publicado el 29 de septiembre de 2026 a las 09:46
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Un gran roble de copa extendida sobre un prado en Eutaw Springs

Un roble que ya crecía durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos está recibiendo cuidados para prolongar su vida en Eutaw Springs, Carolina del Sur. Los especialistas han utilizado aire supersónico para aflojar el suelo y han intervenido sobre los antiguos soportes metálicos que estaban dañando el árbol.

La paradoja está en esas sujeciones, colocadas décadas atrás para sostener sus ramas tras el impacto de un rayo. El American Battlefield Trust confirmó el 8 de septiembre de 2026 que los cables deteriorados ya se habían sustituido, dentro de una actuación que también incluye mejoras del suelo y protección frente a nuevas descargas.

Las cadenas dejaron de ayudar

Hace alrededor de medio siglo, un rayo abrió el roble cerca de una unión de grandes ramas. Para mantenerlo en pie se instalaron cadenas y cables de acero, una solución que terminó causando problemas a medida que el ejemplar seguía engordando.

El metal fue quedando incrustado en la corteza y restringiendo su crecimiento. La evaluación de SavATree, la empresa encargada de los trabajos, describió un árbol con una salud todavía aceptable, pero amenazado por aquellas reparaciones antiguas.

Lo que pasa bajo tierra

La tierra compactada era otro de los problemas detectados alrededor del árbol. Para entender su importancia basta pensar en los pequeños huecos del suelo, por los que circulan aire y agua y entre los que crecen las raíces.

Según explica la Universidad Estatal de Colorado, la compactación reduce los poros grandes que contienen aire y hace más difícil que las raíces penetren en el terreno. Las raíces necesitan oxígeno, además de agua y minerales, para mantener sus funciones.


Las raíces también anclan el árbol y almacenan reservas que utiliza para producir hojas. Por eso, cuidar lo que hay bajo nuestros pies resulta tan necesario como revisar las ramas, aunque desde fuera lo más llamativo sea el tamaño del tronco.

Cómo trabaja el aire supersónico

Los arboristas emplearon herramientas de aire supersónico para descompactar la zona de las raíces. Después aplicaron bioestimulantes, un tratamiento complementario con el que buscan favorecer la recuperación del ejemplar, según la información del proyecto.

La excavación neumática utiliza aire que entra en los poros y rompe el suelo en pequeños fragmentos. Un trabajo publicado por el Servicio Forestal de Estados Unidos explica que esta técnica permite retirar tierra alrededor de las raíces conservándolas, incluidas las más finas.

Ese trabajo documentó su uso durante la instalación de una conducción subterránea en California. Es un antecedente que ayuda a entender el método empleado, aunque la respuesta del roble de Eutaw Springs tendrá que valorarse mediante su propio seguimiento.

Preparado para otra tormenta

La intervención también ha incluido un sistema de protección contra rayos. Su funcionamiento consiste en ofrecer a la corriente eléctrica un recorrido conductor desde la copa hasta el terreno, donde pueda disiparse y reducir el daño sobre el árbol.

El Servicio de Parques Nacionales estadounidense utiliza este tipo de instalaciones para proteger ejemplares de valor histórico. Sus indicaciones incluyen inspeccionar los componentes y sustituir los deteriorados, porque mantener la protección forma parte del cuidado del árbol.

En Eutaw Springs, el American Battlefield Trust también ha comunicado la retirada de ramas muertas o dañadas y de vegetación que competía por luz y recursos. El rescate combina así varias actuaciones sobre el mismo ejemplar, desde el suelo hasta la copa.

Un testigo de tres siglos

El roble estaba allí cuando las tropas británicas y estadounidenses combatieron el 8 de septiembre de 1781. Por eso se le conoce como un “árbol testigo”, una expresión que designa a los ejemplares vivos que ya existían durante un acontecimiento histórico.

Su edad debe entenderse como una estimación, pues SavATree habla de unos 300 años y el American Battlefield Trust lo sitúa en 330. La diferencia aconseja hablar de alrededor de tres siglos, sin presentar una fecha de nacimiento exacta.

La recuperación lleva tiempo

“Nos centramos en otros 100 años, como mínimo”, explicó el arborista Aron Landsaw a Associated Press. Es la meta del equipo, pero todavía habrá que comprobar cómo responde el árbol a los tratamientos y al cambio de soportes.

South Carolina Public Radio informó en agosto de que el programa de cuidados se prolongaría al menos un año antes de reevaluar su estado. La conservación de este roble requerirá, por tanto, seguimiento después de los trabajos iniciales.

La actualización de septiembre confirma actuaciones ya realizadas y permite conocer el avance del rescate. El comunicado oficial más reciente localizado ha sido publicado en American Battlefield Trust.

Imagen: SavATree

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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