¿Puede un árbol seguir trabajando cuando ya no engorda su tronco? Un estudio con ocho especies de robles norteamericanos ha comprobado que sí. La fotosíntesis continuó durante meses después de que terminara la formación anual de madera.
El hallazgo no significa que ese carbono desaparezca, pero sí que no todo acaba guardado durante décadas en troncos y ramas. Los bosques actúan como sumideros de carbono porque retiran dióxido de carbono del aire y conservan una parte en la vegetación y el suelo. Algunos modelos podrían estar atribuyéndoles una capacidad de almacenamiento a largo plazo mayor de la real, sobre todo cuando el ambiente se vuelve más cálido y seco.
Fotosíntesis no es crecimiento
La fotosíntesis es el proceso con el que las hojas usan la luz solar, el agua y el dióxido de carbono para fabricar azúcares. Parte de ese carbono se convierte en madera, pero otra parte mantiene vivas las células o alimenta la producción de hojas, raíces, frutos y sustancias defensivas.
La diferencia importa porque la madera funciona como una caja fuerte lenta. El carbono puede permanecer allí durante décadas, siglos o incluso más tiempo, mientras que el destinado a tejidos de vida corta o al metabolismo suele regresar antes a la atmósfera.
Cómo siguieron a los robles
El trabajo fue dirigido por Mukund Palat Rao, ecoclimatólogo del Observatorio Terrestre Lamont-Doherty de la Escuela del Clima de Columbia. Junto a Arturo Pacheco-Solana, Rong Li y otros investigadores, reunió conocimientos de la Universidad de California en Davis, la Universidad de Virginia, Cornell, Harvard y CREAF, el centro de investigación ecológica con sede en Barcelona.
El equipo analizó 137 series de anillos de robles y combinó varias herramientas. Usó satélites que detectan una señal tenue de las hojas asociada a la fotosíntesis, torres que miden el intercambio de dióxido de carbono y dendrómetros, unos sensores fijados al tronco capaces de registrar cambios minúsculos de grosor.
También incorporó registros de temperatura y anillos de crecimiento desde 1950, además de observaciones de alta frecuencia en cuatro bosques. Al juntar las piezas, los científicos pudieron comparar día a día cuándo captaban carbono los árboles y cuándo formaban madera.
Meses sin formar madera
En los bosques del este de Estados Unidos, los robles crecieron sobre todo entre mayo y julio, pero siguieron haciendo la fotosíntesis hasta octubre. Cerca del 36 por ciento de la captación anual de carbono ocurrió después de que el crecimiento leñoso hubiera terminado.
En California, el calendario cambió, aunque el patrón fue parecido. El crecimiento comenzó en diciembre, se concentró hasta abril y terminó hacia agosto, mientras la fotosíntesis continuaba. Alrededor del 26 por ciento del carbono anual se incorporó después del final del crecimiento.
¿Por qué se frena antes la madera? Para expandirse, las células necesitan suficiente presión interna de agua, algo parecido a un globo bien hinchado. Cuando llegan el calor y la sequedad, esa presión cae con rapidez, mientras las hojas todavía fotosintetizan, y el desfase aumenta en los años con fuertes vaivenes entre humedad y sequedad.
El carbono toma otros caminos
Una parte del carbono captado tarde puede almacenarse como reserva para la primavera siguiente. Otra se utiliza para producir raíces y hojas, sostener la respiración celular durante el invierno o fabricar compuestos que pasan al suelo y ayudan a los microorganismos y a la absorción de nutrientes.
Aquí está una de las preguntas abiertas. El estudio no determina qué proporción termina finalmente en madera y qué cantidad vuelve a la atmósfera en plazos más cortos. Captar carbono, por tanto, no equivale automáticamente a guardarlo durante mucho tiempo.
Qué cambia en los modelos
“Ahora mismo, la mayoría de los modelos asumen que, si hay fotosíntesis, hay crecimiento. Hemos comprobado que no es así”, explicó Rao. En la práctica, un modelo que convierta casi directamente la fotosíntesis extra en más madera puede inflar la capacidad futura de los bosques para actuar como sumideros de carbono.
El resultado encaja con una investigación publicada en Science en 2022, que comparó torres de medición y anillos de árboles de distintos biomas. Aquel trabajo ya encontró una separación extendida entre la captación de carbono y el crecimiento, especialmente bajo condiciones secas. El nuevo estudio añade un calendario detallado y muestra cómo el desfase aparece dentro de una misma temporada.
Aun así, no conviene trasladar la conclusión a todos los bosques. El análisis se centró en robles caducifolios de Norteamérica y, sobre todo, en el crecimiento leñoso sobre el suelo. Los investigadores estudian ahora otras especies, regiones y ecosistemas para saber hasta dónde se repite el patrón.
El estudio principal se publicó el 12 de junio de 2026 en Science Advances.



