Un disparo puede dejar una amenaza en el campo que pocos tienen en cuenta. Los perdigones de plomo permanecen en el suelo durante muchos años y pueden intoxicar a las aves que se los comen al confundirlos con piedras.
El Parlamento Europeo rechazó el pasado 8 de octubre de 2026 las objeciones presentadas a una medida que prohibía los perdigones de plomo, despejando el camino para su aprobación definitiva.
Desde SEO/BirdLife celebran la decisión, aunque señalan algunas cláusulas con las que no están de acuerdo: los siete años de transición para adaptarse a la nueva normativa y la exclusión de las balas de plomo utilizadas en la caza mayor. Explican que los fragmentos de estas balas pueden llegar a los buitres y las águilas cuando se alimentan de los restos de animales abatidos.
¿Qué cambiará en la caza y el tiro deportivo y cuándo se aplicará la nueva normativa? Vamos a descubrirlo.
Perdigones de plomo
SEO/BirdLife celebra la decisión del Parlamento Europeo de rechazar las objeciones que pretendían impedir la aprobación de la nueva restricción del uso de perdigones de plomo en la caza y el tiro deportivo. La votación celebrada el 8 de octubre despeja el camino para la adopción definitiva de una medida largamente esperada que contribuirá a reducir la contaminación de los ecosistemas y la mortalidad de aves silvestres por intoxicación de este metal pesado.
La nueva regulación, tramitada en el marco del Reglamento europeo REACH sobre sustancias químicas, ampliará la prohibición de los perdigones de plomo a los terrenos situados fuera de los humedales, donde hasta ahora podían seguir utilizándose. España fue pionera en esta materia, al prohibir desde 2001 los perdigones de plomo para la caza y el tiro deportivo en humedales Ramsar y otros humedales protegidos, una restricción que desde febrero de 2023 se aplica en los humedales de toda la Unión Europea. Ahora, la nueva normativa extenderá la protección al resto del territorio, aunque su aplicación estará sujeta a un periodo transitorio de siete años.
El plomo es un metal altamente tóxico cuyos efectos sobre la salud humana, la fauna y los ecosistemas están ampliamente documentados. Los perdigones de plomo disparados permanecen dispersos en el medio natural y pueden ser ingeridos por numerosas especies de aves, que los confunden con pequeñas piedras utilizadas para facilitar la digestión.
La Agencia Europea de Sustancias y Mezclas Químicas (ECHA) estima que la intoxicación procedente de los perdigones de plomo provoca la muerte de alrededor de un millón de aves cada año en Europa. A ello se suman los riesgos derivados de la contaminación de los suelos y las aguas y de la presencia de fragmentos de plomo en la carne de caza destinada al consumo humano.
Juan Carlos Atienza, responsable de la Unidad de Incidencia para la Transición Verde de SEO/BirdLife, señala que “estamos ante una magnífica noticia para la conservación de las aves y para la salud de las personas. Después de décadas de evidencias científicas y de trabajo de las organizaciones conservacionistas, Europa ha conseguido dar un paso muy importante para eliminar una fuente de contaminación tóxica perfectamente evitable. No obstante, hay que recordar que este acuerdo ya había sufrido importantes rebajas durante la negociación y que todavía tendremos que esperar siete años para su plena aplicación. Celebramos el avance conseguido, pero no podemos considerarlo el final del camino».
Las balas de caza: una amenaza casi invisible
La principal carencia del acuerdo es la exclusión de las balas de plomo, utilizadas especialmente en la caza mayor. Aunque representan un volumen de contaminación mucho menor que los perdigones de plomo, sus impactos sobre determinadas especies pueden ser especialmente graves.
Al impactar contra un animal, las balas pueden fragmentarse y dejar numerosas partículas de plomo en su cuerpo. Cuando los restos de las piezas abatidas quedan disponibles en el campo, las aves carroñeras y otras rapaces pueden ingerir esos fragmentos y sufrir intoxicaciones.
Este problema tiene una especial relevancia en España, por la importancia de sus poblaciones de aves necrófagas y grandes rapaces. Diversos estudios científicos han documentado la exposición al plomo de especies como el buitre leonado, el águila real o el águila imperial ibérica.
En 2024, SEO/BirdLife presentó el estudio «El plumbismo en aves terrestres en España: la contaminación por la munición de plomo más allá de las zonas húmedas«, elaborado por especialistas del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) y del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC). El informe documentó la presencia de plomo en numerosas especies de rapaces y concentraciones que podían alcanzar niveles letales.
Más recientemente, una investigación científica publicada en 2025 sobre buitres leonados en España ha confirmado la importancia de los restos de caza mayor con fragmentos de munición como vía de exposición al plomo. El estudio detectó partículas de plomo en el 9,5 % de las egagrópilas examinadas, poniendo de manifiesto que esta amenaza sigue presente incluso en especies protegidas.
«No podemos olvidar que España alberga algunas de las poblaciones de aves necrófagas más importantes de Europa y tiene una responsabilidad especial en su conservación. Resulta difícil justificar que sigamos permitiendo una fuente conocida de intoxicación de buitres y grandes águilas cuando existen alternativas al plomo. Que las balas representen una pequeña parte del plomo que se dispersa en la naturaleza no significa que sus consecuencias sobre estas especies sean pequeñas. El siguiente paso tiene que ser eliminar también el plomo de las balas de caza», añade Atienza.
España no puede frenar la eliminación del plomo
SEO/BirdLife lleva décadas reclamando la sustitución de los perdigones de plomo por alternativas menos tóxicas. Su trabajo ha contribuido a impulsar acuerdos internacionales, como los adoptados en el Convenio sobre la Conservación de las Especies Migratorias y la resolución promovida por la organización y aprobada por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) en 2016.
También ha impulsado investigaciones científicas y participado, junto con BirdLife International y sus socios europeos, en las campañas para conseguir una regulación comunitaria más exigente.
La organización considera que evitar el bloqueo del acuerdo europeo era necesario para no perder los avances alcanzados. Sin embargo, recuerda que España ya asumió compromisos más ambiciosos en el Plan Estratégico Estatal del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad a 2030, aprobado en 2022. Este documento preveía aprobar antes de 2025 una normativa para eliminar progresivamente el plomo de las municiones de caza mayor y extender su eliminación a la caza menor y al tiro deportivo, como muy tarde, en 2030.
Por ello, SEO/BirdLife pide al Gobierno de España que aproveche este avance europeo para acelerar la sustitución de los perdigones de plomo en todas las modalidades de caza, sin esperar necesariamente al agotamiento de los periodos transitorios comunitarios, y que impulse nuevas medidas europeas para abordar la contaminación procedente de las balas.
La organización continuará trabajando junto a BirdLife International para conseguir la eliminación completa del plomo en la munición de caza y los aparejos de pesca. La decisión del Parlamento Europeo supone un paso muy importante, pero la protección de las aves, los ecosistemas y la salud humana exige culminar la sustitución de este metal tóxico en todos los usos que provocan su dispersión en la naturaleza.














