Los empleos verdes en Euskadi han alcanzado los 26.643 puestos de trabajo, lo que supone el 2,8 % del total, según un informe presentado por Laboral Kutxa el pasado 7 de octubre de 2026, y si la inversión en transición energética sigue incrementándose, se prevé un aumento de otros 3000 puestos más para el año 2030.
¿Qué actividades concentran ese empleo y de qué depende que aumente? En esta noticia ahondaremos en cómo la transición energética transforma la industria, la construcción, el sector de la energía y hasta los servicios públicos, y cuáles son las nuevas oportunidades para las empresas en esta transición.
También pondremos el foco en el transporte y la elevada dependencia energética de la comunidad vasca, dos factores que condicionan el avance de la transición energética. ¿Cómo impulsar la descarbonización sin desmantelar la industria? Lo descubriremos a continuación.
Los empleos verdes en Euskadi
La transición medioambiental genera ya 26.643 empleos verdes en Euskadi, el 2,8 % del total, y las inversiones ligadas a la transición energética podrían sumar cerca de 3.000 más hasta 2030, según un informe presentado este miércoles por Laboral Kutxa.
El estudio, titulado ‘Transición medioambiental en la CAPV y Navarra‘, ha sido expuesto en la sede bilbaína de la entidad por su director de Desarrollo de Negocio, Ibon Urgoiti, y por el director del Departamento de Estudios, Joseba Madariaga.
Se trata del segundo de los tres volúmenes con los que la entidad analiza las grandes transformaciones que condicionarán su economía, con motivo de su 50 aniversario. El primero, dedicado a la transición demográfica, se presentó el año pasado, y el tercero, sobre la digital, llegará en 2027.
El informe actual distingue entre dos magnitudes: junto a ese núcleo de 26.643 empleos verdes en Euskadi (vinculado a las cuentas de bienes y servicios ambientales), calcula otros 104.236 empleos en actividades de potencial verde, el 10,2 % del total.
Según los representantes, estos no deben leerse como empleos verdes en Euskadi puros, sino como personas afiliadas a sectores que la transición puede transformar.
Madariaga ha insistido en que los cerca de 3.000 empleos verdes en Euskadi previstos hasta 2030 son «una estimación condicionada», que dependerá del ritmo de inversión, la regulación, la financiación, la ejecución de los proyectos y la capacidad de las empresas vascas para captar parte de esa actividad.
En términos económicos, la actividad medioambiental supuso el 2,47 % del PIB vasco en 2023, último dato oficial disponible, con la industria y la construcción aportando cerca de 1,17 puntos, en torno al 47 % del total.
Uno de los mensajes centrales de la exposición ha sido que «lo verde no es un sector».
La transición atraviesa la industria, la construcción, la energía, el transporte, los servicios y los residuos, de modo que, según ha afirmado Urgoiti, «no crea una economía paralela, sino que transforma la economía existente».
El estudio mide el avance hasta el momento a través del consumo energético, que se ha reducido un 10,2 % respecto al periodo 2010-2012, por encima de la media de la UE-27 (6,3 %), y la tasa de reciclaje y compostaje, que alcanza el 50,3 %, en línea con el promedio europeo y por delante del conjunto de España, del 41,4 %.
La excepción es el transporte, cuyas emisiones han crecido un 9,1 % desde 2005 y que se mantiene como «el principal cuello de botella de la transición», según ha explicado Madariaga. Pesa además la dependencia energética vasca, del 90,1 %, que convierte la descarbonización en un asunto de costes y competitividad.
«Descarbonizar sin desindustrializar exige energía limpia, sí, pero también asequible, estable y segura», ha advertido Madariaga.
El informe señala, además, cinco retos: la transformación del empleo ya existente, la escasez de perfiles técnicos, la formación a lo largo de la vida laboral, una energía competitiva y un sistema energético con redes, almacenamiento y flexibilidad suficientes.













