Un estudio publicado en Ecography, en base a datos de 312 poblaciones de 206 especies de plagas agrícolas, proyecta un mayor potencial reproductivo en el 91–92 % de las poblaciones analizadas bajo un escenario de calentamiento de unos 2 °C hacia el año 2050.
Muchos de los insectos que se consideran plagas agrícolas se ven estimulados por el calor. Por lo que el calentamiento global, según un estudio recientemente publicado, podría multiplicar sus posibilidades de reproducción durante los próximos 20 años.
Esto es especialmente peligroso en aquellas regiones que ya de por sí tienen clima templado, como es el caso del área mediterránea, puesto que, según las conclusiones de los expertos, más del 90% de los artrópodos estudiados tienen un potencial reproductivo mayor.
La investigación fue llevada a cabo por científicos de la Universidad de Alcalá y ha reunido datos de 312 poblaciones de insectos pertenecientes a 206 especies de plagas agrícolas. Y según concluyen, entre las zonas tropicales y templadas hay diferencias muy importantes, puesto que en ciertos lugares el calor aumenta las posibilidades y en otros las disminuye.
En el artículo se explica cuáles son las diferencias en cuanto a zonas, qué tipo de influencia puede tener el cambio climático y el calentamiento global en los insectos considerados plagas agrícolas y cómo se deben interpretar los resultados del estudio.
Las plagas agrícolas y el calentamiento global
La mayoría de los artrópodos que causan plagas agrícolas y provocan pérdidas en los cultivos aumentarán su potencial reproductivo hacia 2050 por el calentamiento global, aunque en zonas templadas, como el Mediterráneo, el margen de crecimiento es mayor que en las tropicales, desde donde podrían desplazarse por el excesivo calor.
Esa capacidad de crecimiento de las poblaciones «pone de relieve la necesidad de mitigar el calentamiento climático para evitar mayores pérdidas en el rendimiento de los cultivos», señala un estudio que publica Ecography.
«La práctica totalidad de las poblaciones (de artrópodos que constituyen plagas agrícolas), entre el 91 y 92 %, potencialmente aumentaría», en un escenario de incremento de temperaturas de unos dos grados para 2050, señala el investigador de la Universidad de Alcalá y primer firmante del artículo, Darío San-Segundo Molina.
En ese escenario habría insectos que se desarrollarían más rápido, con apariciones más frecuentes, intensas y tempranas a lo largo del año, «que los haría más difíciles de manejar como plagas agrícolas«.
Análisis poblacional y efectos del calor
El estudio, basado en modelos y que analiza datos de 312 poblaciones, correspondientes a 206 especies y ocho órdenes de artrópodos plaga, es el mayor ejercicio de recopilación de evidencia científica de cómo cambian esas poblaciones en función de la temperatura.
En las zonas templadas, como la cuenca mediterránea, el sur de Estados Unidos, el golfo de México o parte de Sudamérica, los insectos plaga están más lejos de su límite superior de temperatura, incluso en los meses de más calor, por lo que tienen margen para aumentar sus poblaciones.
En las zonas tropicales, sin embargo, ya tienen temperaturas que están muy cerca de su límite óptimo y, con un incremento, se verán cada vez más expuestas a estrés térmico, destaca San-Segundo.
Aunque pueden seguir viviendo, lo primero que cae es la reproducción y, si es una situación acumulativa en el tiempo, esas poblaciones merman cada vez más. En ese caso, dice el investigador, lo normal sería que las poblaciones de estas especies vayan siendo excluidas de las zonas más cálidas, lo que les puede empujar de zonas subtropicales y tropicales a otras templadas, «que es algo que ya se va documentando».
Patrón geográfico y adaptación
El trabajo, firmado también por Ignacio Morales-Castilla y Sara Villén-Pérez, no cuantifica directamente el potencial que tienen esas poblaciones de llegar a lugares más templados, pero sí existe un patrón geográfico de cómo son capaces de adaptarse al frío.
Entre las especies analizadas, las hay que son importantes solo para cultivos locales en zonas muy concretas, pero también existen las denominadas superplagas generalistas, que afectan a muchos cultivos y están muy distribuidas en todo el mundo, lo que «potencialmente» puede comprometer la seguridad alimentaria.
El equipo ha realizado sus cálculos basándose en un escenario intermedio de aumento de temperaturas de dos grados hacia 2050, que se considera el más probable y contempla un mantenimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero en las próximas dos décadas, para luego empezar a disminuir de forma progresiva.













