Los metales necesarios para electrificar el transporte también pueden recuperarse de materiales ya utilizados. El reciclaje de baterías podría reducir hasta un 50 % la necesidad europea de litio y níquel de nueva extracción y hasta un 70 % la de cobalto en 2040.
Así lo recoge una investigación del Öko-Institut encargada por SOMO, Seas At Risk y PowerShift. Sus conclusiones plantean alternativas para reducir la presión minera mientras Europa avanza hacia un transporte por carretera con menos emisiones.
Ecologistas en Acción y otras 39 organizaciones reclaman trasladar estos hallazgos a las políticas europeas. Además del reciclaje, defienden vehículos más pequeños y eficientes y una movilidad menos dependiente del coche privado para disminuir la demanda de materiales.
El reciclaje de baterías
Mientras la Unión Europea busca garantizar el acceso a materias primas críticas en un contexto de creciente incertidumbre comercial, una nueva investigación revela que Europa puede reducir su necesidad de metales de nueva extracción para baterías sin dejar de acelerar la transición hacia un transporte por carretera limpio.
El reciclaje reduciría la necesidad europea de litio y níquel de nueva extracción hasta en un 50%, y la de cobalto hasta en un 70% para el año 2040. Ecologistas en Acción y otras 39 organizaciones reclaman ahora a la UE que actúe rápidamente a la luz de estos hallazgos.
Los resultados del estudio realizado por el Öko-Institut, y encargado por SOMO, Seas At Risk y PowerShift, se publican en un momento en que la UE prepara una serie de decisiones clave que definirán la política europea en materia de materias primas, transporte e industria, como la Ley de Economía Circular.
La península ibérica se ha convertido en un foco de nuevos proyectos mineros, entre ellos proyectos de litio, cobre y níquel, asociados a graves impactos ambientales y prácticas de corrupción. El nuevo estudio muestra cómo la extracción no es la única solución para la descarbonización.
Isabel García, coordinadora del Área de Minería de Ecologistas en Acción, señala: “Reducir la demanda de materias primas es esencial para la resiliencia europea. Rechazamos los proyectos extractivos que están sobre la mesa, pero también apostamos por aumentar el reciclaje, por una movilidad menos dependiente del coche privado y por vehículos más pequeños y eficientes”.
La electrificación del transporte por carretera ha incrementado el interés por los materiales para baterías y la presión para abrir nuevas minas, cada vez más controvertidas y con un alto impacto ambiental y social, sin considerar antes las alternativas a la minería.
Mónica Verbeek, directora ejecutiva de Seas At Risk, alerta de que “Europa no debería tratar la minería como la única vía para asegurar los materiales necesarios para la transición limpia. Las investigaciones demuestran que Europa puede sustituir la nueva minería mediante opciones que ya están disponibles y son escalables. Esto también contribuye a reducir la presión para abrir nuevas fronteras de extracción, incluida la minería submarina”.












