El proyecto europeo CONFETI demuestra la producción de urea a demanda en una instalación agrícola de Viladecans alimentada con paneles solares y biobaterías, tras tres años de investigación.
Fabricar fertilizante en el terreno donde se necesita, utilizando CO2, nitratos y energía renovable. El proyecto europeo CONFETI, coordinado por la Universitat Autònoma de Barcelona, ha demostrado la producción de urea en un entorno agrícola real mediante una instalación piloto situada en Viladecans. El sistema funciona con paneles solares y biobaterías y permite obtener este abono localmente y a demanda.
El prototipo para la producción de urea incorpora un reactor electroquímico que produce urea a partir de CO₂ y nitratos. Integra, además, otro reactor fotoquímico que aprovecha la luz solar para transformar los nitratos del agua en amoniaco, un compuesto básico para fabricar fertilizantes. La instalación ha seguido funcionando durante el verano y tras episodios de lluvias intensas.
Financiado con casi cuatro millones de euros del Consejo Europeo de Innovación, CONFETI culmina tres años de investigación para explorar alternativas a la fabricación industrial convencional. El resultado acredita una viabilidad técnica inicial sobre el terreno; los investigadores continuarán evaluando su rendimiento y sus costes, así como su balance ambiental, antes de determinar su posible aplicación comercial.
La producción de urea llega al campo
El proyecto europeo CONFETI, coordinado por la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), ha logrado producir urea —uno de los fertilizantes nitrogenados más utilizados en la agricultura— en el propio campo de cultivo mediante un sistema piloto alimentado con biobaterías y paneles solares.
La instalación experimental, situada en un entorno agrícola en Viladecans (Barcelona), permite obtener este abono de manera local y a demanda a partir de dióxido de carbono (CO2) y nitratos mediante un reactor electroquímico, según ha indicado la UAB este martes en un comunicado.
Además, el prototipo integra un reactor fotoquímico que aprovecha la luz solar para transformar los nitratos presentes en el agua en amoniaco, un compuesto básico para la síntesis de la urea.
El proyecto, financiado con casi cuatro millones de euros por el Consejo Europeo de Innovación (EIC) dentro del programa Horizon Europe, culmina así tres años de investigación orientada a buscar alternativas sostenibles a los procesos industriales convencionales de producción de fertilizantes, caracterizados por un elevado consumo energético e impacto medioambiental.
Según ha explicado el coordinador de la iniciativa y profesor del Departamento de Química de la UAB, Gonzalo Guirado, el principal desafío ha sido trasladar la tecnología del laboratorio a un entorno agrícola real.
La planta piloto ha continuado en funcionamiento durante todo el verano y, tras recientes episodios de lluvias intensas, lo que permite evaluar su comportamiento en condiciones meteorológicas reales.
«Lo que queremos demostrar con CONFETI es que hay otra manera de producir fertilizantes que utiliza materiales contaminantes como el CO2 y los nitratos y los transforma en productos de valor añadido utilizando energías verdes», ha destacado Guirado, quien ha subrayado además la ventaja de producir el insumo en el propio terreno sin necesidad de almacenamiento.
Aunque el prototipo demuestra la viabilidad técnica inicial para una producción agrícola local y personalizada a partir de los recursos del entorno, los investigadores continuarán con los estudios para determinar la viabilidad técnica, ambiental y económica de su posterior aplicación comercial.
La relevancia de buscar otros métodos se entiende al observar la fabricación del amoniaco, materia prima esencial de los fertilizantes nitrogenados. En su hoja de ruta publicada en 2021, la Agencia Internacional de la Energía calculó que esta actividad representaba alrededor del 2% del consumo mundial de energía final y el 1,3% de las emisiones de CO₂ del sistema energético. Ese peso explica el interés de ensayar procesos alimentados con renovables y próximos al cultivo: abordar el consumo energético de fabricación y reducir las necesidades de transporte y almacenamiento del fertilizante.













