La Coordinadora Ecologista cuestiona las condiciones de la pesca de trucha en Asturias para 2027 y reclama elevar la talla mínima a 25 centímetros ante el retroceso de capturas que denuncia.
La diferencia entre lo que permite el Principado y lo que reclaman los ecologistas cabe en una cifra: seis ejemplares frente a dos por pescador y día. La Coordinadora Ecologista de Asturias cuestiona las condiciones de la pesca de trucha en Asturias para 2027 y acusa al Gobierno autonómico de mantener una presión excesiva sobre una especie cuyas capturas, sostiene, llevan años retrocediendo.
El colectivo también pide elevar a 25 centímetros la talla mínima en todos los tramos, frente a los 19 centímetros generales y los 17 establecidos para las zonas de montaña que recoge su denuncia. Su argumento es que reducir las extracciones y permitir que los peces alcancen mayor tamaño ayudaría a proteger su capacidad reproductiva. Estas peticiones ya figuraban en sus alegaciones a la propuesta de campaña.
La crítica se extiende a la gestión de los salmónidos: la organización rechaza los controles letales de cormoranes, la extracción de salmones para reproducción y las repoblaciones. Son demandas del colectivo conservacionista, que reclama revisar estas actuaciones y priorizar la reproducción natural de los peces en los ríos.
El cupo de pesca de trucha en Asturias
La coordinadora ecologista de Asturias ha criticado este miércoles que el Gobierno del Principado renuncie «a rebajar la presión pesquera» sobre la trucha ante el «importante retroceso de capturas en los últimos años».
Así se ha pronunciado el colectivo conservacionista, en un comunicado, tras la publicación en el Boletín Oficial del Principado de Asturias (BOPA) de la resolución de las normas de pesca de aguas continentales en Asturias emitida por la Consejería de Medio Rural y Política Agraria para la campaña del año 2027.
«Lamentamos que el Gobierno de Asturias no apueste por conservar los pocos peces que quedan en nuestros ríos, permitiendo a los pescadores sacar los pocos que restan», ha advertido.
La Coordinadora Ecologista ha criticado que el Ejecutivo autonómico «renuncia a rebajar la presión pesquera» sobre la trucha, «que puede acabar, como el salmón, al borde de la desaparición de muchos cauces».
Según ha indicado, para la trucha y reo se mantienen las capturas por pescador y día de seis ejemplares y un tamaño diecinueve centímetros para las truchas con carácter general y se reduce a diecisiete centímetros para las zonas de montaña.
El colectivo conservacionista planteaba reducir las capturas a dos ejemplares por pescador al día y pedía un aumento de la talla mínima de veinticinco centímetros para todas las truchas en todos los tramos.
Al mismo tiempo, ha criticado que continúen «las matanzas de cormoranes grandes, una especie en franco retroceso y no está acreditado que sea la responsable de la reducción de los salmónidos».
También ha rechazado que se siga «con la extracción de ejemplares de salmones en los capturaderos de las diversas cuencas, permitiendo remontar a todo el río, para favorecer su reproducción de manera natural».
Unido a ello, ha reclamado la suspensión de todas las repoblaciones de peces, ya que han demostrado «no ser efectivas en la recuperación de las especies de salmónidos, ni están avaladas por estudios científicos».
La discusión afecta a una actividad con una implantación considerable. El portal de Medio Ambiente del Principado cifra en más de 15.000 las licencias activas de pesca continental en Asturias y destaca su contribución a la economía de las poblaciones ribereñas. Ese dato no permite calcular las capturas reales, pero sí dimensiona el alcance de las decisiones sobre cupos y tallas. Para evaluar sus resultados, importa conocer tanto cuántos peces se extraen como cuántas jornadas se pesca y cómo evolucionan las poblaciones de cada cuenca.










