El CSIC identifica un elevado riesgo ecológico en los lodos de la dana de Valencia, asociado a pesticidas y plastificantes. El análisis del polvo no encontró un peligro tóxico añadido por inhalación para los contaminantes y las condiciones de exposición evaluados.
El análisis de los lodos de la dana de Valencia ha detectado DDT y lindano, pesticidas prohibidos desde hace décadas, junto con otros contaminantes de origen agrícola, urbano e industrial. Un estudio del IDAEA-CSIC concluye que las sustancias movilizadas por las inundaciones de octubre de 2024 representaron un elevado riesgo para el medioambiente.
Los investigadores examinaron 13 muestras de barro y 16 de polvo recogidas en noviembre de 2024. En los lodos, el riesgo toxicológico calculado para los ecosistemas superó en más de 500 veces los umbrales de seguridad ecológica, principalmente por determinados pesticidas y el plastificante DEHP. Según el equipo, las riadas removieron materiales que mantenían contaminantes antiguos retenidos en el subsuelo.
El resultado sanitario fue diferente: el polvo generado al secarse el lodo de la dana de Valencia no presentó un peligro tóxico añadido por inhalación en las condiciones evaluadas. La conclusión se refiere a las sustancias estudiadas. El CSIC continúa evaluando las consecuencias ambientales a medio y largo plazo, especialmente en ecosistemas sensibles como la albufera.
Analizan los lodos de la dana de Valencia
Los contaminantes orgánicos movilizados por la dana de Valencia en octubre de 2024 supusieron un «elevado riesgo» para el medioambiente, pero no representaron un peligro tóxico directo para la salud humana, según concluye un estudio del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA-CSIC).
El trabajo, enmarcado en el Grupo de Asesoramiento Científico-Técnico para Emergencias (GADE-CSIC), ha analizado 13 muestras de lodos y 16 de polvo recogidas en noviembre de 2024 en las zonas más afectadas, tras retirarse parte de las 800.000 toneladas de barro generadas por las riadas.
La investigación evaluó cuatro familias de contaminantes orgánicos procedentes de fuentes agrícolas, urbanas e industriales, detectando concentraciones de hasta 9 microgramos por gramo (µg/g) en lodos de zonas muy impactadas como Paiporta.
«Uno de los resultados que más nos llamó la atención fue detectar pesticidas prohibidos desde hace décadas, como el DDT y el lindano», lo que implica que las inundaciones removieron «capas profundas del subsuelo que habían mantenido estos pesticidas cubiertos o inactivos durante años», declara la investigadora y autora principal, Ethel Eljarrat.
Riesgo para el medioambiente
En las muestras de barro, el riesgo toxicológico para el medioambiente superó en más de 500 veces los umbrales de seguridad ecológica debido «principalmente a los niveles de pesticidas como la cipermetrina, el heptacloro epóxido y el lindano, y de plastificantes como el di(2-etilhexil) ftalato (DEHP)«, explica la primera autora del trabajo, Maria Vittoria Barbieri.
Por el contrario, el análisis del polvo generado al secarse el barro reveló que, aunque la carga alcanzaba los 39 µg/g, los niveles son comparables a los de ambientes interiores habituales, por lo que la exposición por inhalación «no supuso un peligro tóxico añadido para la salud de las personas o los equipos de limpieza», concluyen las investigadoras.
Tras estos resultados, la institución evalúa el impacto a medio y largo plazo en ecosistemas sensibles como el Parque Natural de la Albufera, un escenario en el que, según Eljarrat, resalta la necesidad de contar con «estrategias integradas de monitoreo ambiental y gestión de riesgos posteriores a los desastres».
El hallazgo del lindano conecta esta emergencia con un problema de contaminación histórica. En 2009, el Convenio de Estocolmo incorporó esta sustancia a su anexo A, orientado a la eliminación de contaminantes orgánicos persistentes, con determinadas excepciones específicas. Su persistencia explica por qué restringir un producto no hace desaparecer inmediatamente los residuos acumulados. Identificar esos depósitos y vigilar su posible movilización durante inundaciones permite incorporar la contaminación del pasado a la planificación de futuras emergencias.












