La Commonwealth ha reclamado inversión en resiliencia climática para proteger las infraestructuras, impulsar las renovables y restaurar los hábitats, mientras los países caribeños piden financiación más rápida y alivio de la deuda para recuperarse de los desastres.
La inversión en resiliencia climática ha centrado el llamamiento del rey Carlos III y varios dirigentes de la Commonwealth durante su reunión en Antigua y Barbuda. El monarca británico ha descrito el cambio climático como «una realidad catastrófica» y ha reclamado un mayor capital para desarrollar energías renovables, infraestructuras resistentes y sistemas agrícolas capaces de afrontar sus impactos.
El primer ministro anfitrión, Gaston Browne, ha puesto el foco en el acceso al dinero, destacando que los países vulnerables necesitan financiación climática más rápida y acuerdos de deuda que les permitan reconstruirse sin comprometer su desarrollo. También ha pedido que se amplíe el uso del Índice de Vulnerabilidad Multidimensional y los criterios financieros existentes para reconocer mejor las dificultades de estos Estados.
Entre las propuestas figuran un seguro mutualista para acelerar las indemnizaciones tras los desastres, financiación para restaurar hábitats y un futuro Fondo de Emisiones Cero que facilite el crédito para las renovables. Son iniciativas que han sido planteadas por una organización de 56 países que busca movilizar inversión pública y privada frente a los huracanes, las sequías y el deterioro de los ecosistemas.
Hay que invertir en resiliencia climática YA
La Comunidad de Naciones (Commonwealth) busca impulsar la inversión para potenciar la resiliencia climática, según han manifestado este martes Carlos III y varios líderes en la vigésimo octava reunión de Jefes de Gobierno de la Commonwealth, celebrada en Antigua y Barbuda.
«El cambio climático ya no es solo una perspectiva aterradora, sino una realidad catastrófica que amenaza nuestro propio modo de vida. La naturaleza sufre ataques constantes y los sistemas naturales fundamentales se están colapsando. Y en cada uno de nuestros países, para demasiadas personas, la oportunidad de desarrollar su propio potencial queda muy fuera de su alcance», ha remarcado el rey del Reino Unido en un discurso.
A su juicio, «acelerar las alianzas y la inversión para una Commonwealth próspera representa una oportunidad tan vital para todos» y se debe apostar por la resiliencia climática.
Carlos III ha hecho hincapié en que, en el ámbito del clima y la naturaleza, «la inversión transformadora» puede impulsar un cambio real, como en el caso de las energías renovables y las infraestructuras resilientes, en la agricultura sostenible y regenerativa, en la agrosilvicultura y los sistemas alimentarios.
«Aquí, en el Caribe, al igual que en tantas otras partes de nuestra Mancomunidad, el cambio climático no es una perspectiva lejana, sino una realidad alarmante. Como sabemos, los grandes Estados ribereños han contribuido muy poco a las causas del cambio climático y, sin embargo, se encuentran entre los que soportan el mayor coste», ha sostenido el monarca. Por ello, Carlos III ha puesto de relieve la necesidad de impulsar la inversión en la resiliencia climática.
«La propia naturaleza es una forma esencial de capital que sustenta nuestra prosperidad y nuestro bienestar y, sin embargo, hemos persistido durante demasiado tiempo en vivir del capital de la naturaleza en lugar de sus ingresos. Restaurar la naturaleza no significa, por tanto, anteponer nuestro medioambiente a nuestra economía, sino invertir en los cimientos mismos de nuestra economía», ha señalado.
Decisiones lejanas, consecuencias locales
Por su parte, Gaston Browne, primer ministro de Antigua y Barbuda y anfitrión del encuentro, ha enfatizado que las decisiones que se toman «mucho más allá» de las fronteras caribeñas afectan «profundamente» a los ciudadanos del Caribe.
«El cambio climático amenaza los medios de vida, el desarrollo y, en el caso de los Estados vulnerables, nuestra propia supervivencia», ha apuntado. En este sentido, ha solicitado a los miembros de la Commomwealth «reconocer que pueden lograr mucho más mediante la cooperación que mediante la confrontación».
«Debemos impulsar un uso más amplio del Índice de Vulnerabilidad Multidimensional junto con los criterios de financiación existentes, al tiempo que presionamos para conseguir un acceso más rápido a la financiación climática y a acuerdos de deuda que proporcionen a los países vulnerables el margen fiscal necesario para recuperarse y reconstruirse», ha dicho el mandatario.
Para Browne también es importante la inversión en resiliencia climática, energías renovables e infraestructuras resilientes y enfrentar las causas del cambio climático acelerando la transición hacia una energía más limpia y reduciendo las emisiones globales.
El fenómeno actual de El Niño no ayuda
Por otro lado, la secretaria general de la Commonwealth, Shirley Botchwey, ha mencionado durante su intervención las catástrofes derivadas de los huracanes que azotaron la región en los últimos años y el fenómeno de El Niño que tiene en jaque a todo el Caribe con severas sequías.
«Estamos colaborando con el sector privado para movilizar nuevo capital. Para los países que no pueden financiar sus ambiciones en materia de energías renovables, nuevos créditos para financiar la inversión», ha precisado.
En este contexto, la Commonwealth ha sugerido una nueva iniciativa para la naturaleza con financiación destinada a restaurar hábitats y la colaboración con las aseguradoras en la propuesta de un mecanismo de seguro mutualista respaldado por la Mancomunidad para proporcionar indemnizaciones rápidas tras los desastres. Así como la aspiración de crear un Fondo de Emisiones Cero de la Commonwealth que facilite el acceso al crédito para una revolución de las energías renovables.
El ‘Informe sobre el estado de la Commonwealth 2026: Resiliencia a través de la diversidad’ afirmó ayer que los países de la Commonwealth deben desarrollar una mayor resiliencia «democrática, económica y medioambiental» para «prosperar». La Commonwealth reúne a 56 países con vínculos con el Reino Unido, entre ellos la mayoría de los miembros de Caricom, antiguas colonias británicas en el Caribe.
Ya en el Acuerdo de París se pedía resiliencia climática
La petición conecta con uno de los objetivos básicos del Acuerdo de París, que fue adoptado en 2015: reforzar la capacidad de adaptación, aumentar la resiliencia y reducir la vulnerabilidad climática. Ese compromiso acompaña a la meta de mantener el calentamiento muy por debajo de los 2 °C y proseguir los esfuerzos para limitarlo a 1,5 °C.
Para los países caribeños, ambas tareas deben avanzar juntas: hay que sustituir los combustibles fósiles, lo que puede reducir su exposición a las importaciones energéticas. Pero también se deben proteger las redes eléctricas y el abastecimiento de agua, que es lo que ayuda a sostener servicios esenciales cuando llega un desastre.












