Hoy os traemos una receta de inspiración India. El dahl se elabora tradicionalmente con lentejas pero en este caso lo hemos hecho a base de guisantes, una fuente natural de potasio ricos en fibra y vitamina B.
INGREDIENTES
½ taza de guisantes secos
1 cebolla morada pequeña
2 dientes de ajo
Un buen trozo de raiz de jengibre (4-5cm)
2 tomates
1 chile fresco, rojo o verde
½ pimiento rojo
1 cucharadita de comino
1 cucharadita de semillas de cilantro
1 ½ cucharaditas de cúrcuma molida
Aceite de oliva virgen extra
Perejil fresco para decorar
INSTRUCCIONES
Lavamos los guisantes antes de ponerlos en una olla mediana. Echamos doble de agua (1 taza) y llevamos al punto de ebullición. Bajamos el fuego y dejamos cocer unos 20 minutos, añadiendo más agua si es necesario.
Mientras tanto picamos finamente la cebolla y el ajo.
Troceamos uno de los tomates en cubitos de 1cm².
Pelamos el jengibre y lo rallamos.
Echamos el otro tomate, el chile y el pimiento en una batidora pequeña y trituramos hasta conseguir una salsa.
Molemos las semillas de comino y de cilantro en un mortero o en el vasito más pequeño de la Personal Blender.
Calentamos aceite en otra olla con todas las especias y hierbas y revolvemos con una cuchara hasta conseguir una pasta.
Sofreímos la cebolla y el ajo, hasta que se queden blanditos.
Añadimos el jengibre y el tomate picado y sofreímos un minuto más.
Vertemos la salsa picante de la batidora a la olla y combinamos bien.
Una vez que los guisantes se hayan cocinado, los echamos a la olla con la mezcla dahl y combinamos bien.
Dejamos cocer unos 5-10 minutos más, sin dejar de remover para que no se pegue.
Apartamos del fuego y dejamos reposar.
Podemos tomarlo cuando haya reposado o mejor, al día siguiente cuando todos los sabores se hayan intensificado.
Servimos el dahl solo o con arroz integral y adornamos con perejil fresco picado.


















