Alemania da una lección a los veganos de todo el planeta

El gran auge del veganismo en Alemania en los últimos años ha dejado huella… En Berlín podemos encontrar restaurantes, charcuterías, heladerías… sin productos de origen animal.

Después de un tiempo de estancación y reorganización, la demanda de productos veganos está creciendo otra vez en Alemania. Ingrid Wenzl, desde Alemania, nos lo cuenta.

El gran auge del veganismo en Alemania en los últimos años ha dejado huella… En Berlín podemos encontrar restaurantes, charcuterías, heladerías… sin productos de origen animal. Y hasta tres supermercados donde se ofrecen exclusivamente productos vegetales. En la misma ciudad se encuentra la primera coctelería vegana en toda Europa (o quizás en el mundo).

Además se ha celebrado allí este año por undécima vez la Fiesta del Verano vegana donde asistieron unos 65.000 visitantes. No es de extrañar. Al fin y al cabo, en la capital alemana se concentran, según la asociación lobista de los veganos Proveg España, tantos veganos como en toda España.

Cifras

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Según una encuesta del instituto del mercado Skopos, en Alemania ya existen unos 1,3 millones de personas que llevan este estilo de vida. Por lo tanto también en otras ciudades alemanas han aumentado las ofertas para ellas. Han surgido ferias como la VeggieWorld y simposios como el congreso medicinal VegMed organizado por la Charité Universitätsmedizin Berlin, el Immanuel Krankenhaus y ProVeg. De esta manera Alemania es en esta materia uno de los países precursores del mundo.

A la vez, han aparecido muchos nuevos productos para veganos en el mercado… En los años 90 los veganos solían reemplazar su filete o salchicha animal por productos equivalentes de soja, pero hoy en día pueden eligir además entre productos de seitán, altramuz, avena o jackfruit. La gama de leches vegetales no deja de crecer, y, por si esto fuera poco, con los anacardos se ha encontrado una nueva alternativa vegana rica para sustituir al queso.

¿Declive o estancación?

Algunos medios de comunicación constataron en Alemania a partir de finales de 2016 una cierta saturación o incluso un declive del desarrollo de este mercado. Según el magazin extratipp.com, los cinco locales dedicados exclusivamente a una clientela vegana abiertos en Francfort en el 2013 habían cerrado.

También el diario conservador Die Welt publicaba entonces: “El Veggie-Boom ha pasado su apogeo. Muchos consumidores sólo querían probarlo y lo han dejado con este intento». El rotativo citaba a Helmut Hübsch, autor de un estudio de mercado de la Sociedad de Nuremberg de Consumo.

También el cierre de la gran mayoría de los supermercados Veganz abiertos en el 2011 encaja con esta tesis. Su pérdida de ventas, sin embargo, coincidió, a la vez, con la ampliación de los surtidos de los supermercados convencionales, lo que llevó a su propietario, Jan Bredack, a cambiar el modelo de negocio. Así, distribuye ahora con éxito más de 170 productos veganos propios a diferentes cadenas de supermercados y establecimientos alemanes. De esta manera se dirige más a clientes que no prescinden totalmente de productos animales pero que quieren reducir su consumo.

Los productos vegetarianos y veganos siempre han sido proporcionalmente sobrerepresentados en las tiendas y superficies orgánicos. Según la gran cadena de supermercados bio alemanes Alnatura, dos tercios de sus 1.300 productos son veganos,
470 de ellos llevan el sello.

La reordenación

Tanto ProVeg Alemania como la empresa orgánica del Sur de Alemania Taifun-Tofu observan una reordenación del mercado después de la gran ola porque, con la creciente demanda, se sumaron también nuevos productores: “Grandes carnicerías ofrecen alternativas vegetarianas y vegetales y todos los supermercados y tiendas de descuento tienen hoy en día patés y leches vegetales en sus estanterías», afirma el gerente de ProVeg, Sebastian Joy.

También los restaurantes han tohan ampliado sus cartas para dar cobertura a esta clientela… Si ya hace años prácticamente en todos los comedores de Alemania se ofrece al menos un plato vegetariano, ahora hay cada vez más ofertas para veganos en comedores, restaurantes, etc.

Siguen siendo una pequeña minoría comparada con el grueso total de la población, pero se los ve cada vez menos raros. Todo el mundo conoce esta opción y ya no se ve como algo marciano. Mientras tanto el volumen de ventas de productos vegetarianos y vegetales está creciendo otra vez.

Bio y vegano

Durante años alimentarse sin productos de origen animal no significaba automáticamente comprar productos ecológicos. El nuevo movimiento vegano surgió en los años 90 del movimiento de liberación animal. Daba más bien la sensación de que sus seguidores valoraban el bienestar de los animales más que el de los humanos o del medio ambiente.

Hoy en día muchos encuestados nombran, según diferentes estudios de mercado, sin embargo, además motivos como su salud o el cambio climático… a la hora de adquirir alimentos veganos. Y muestran gran interés en que tmabién sean ecológicos.

Los productos vegetarianos y veganos siempre han sido proporcionalmente sobrerepresentados en las tiendas y superficies orgánicos. Según la gran cadena de supermercados bio alemanes Alnatura, dos tercios de sus 1.300 productos son veganos, 470 de ellos llevan el sello. A la vez, cada vez más tiendas piensan vegano y bio en simbiosis. La carnicería vegana Vetzgerei, en el barrio de clase media verde berlinés Prenzlauer Berg, es uno de esos establecimientos que apuesta por lo ecológico y lo vegano.

Todas sus salchichas, hamburguesas, embutido y ensaladas veganos son de calidad ecológica y las ensaladas se venden en envases de retorno. “Elegimos este barrio porque no queríamos ser simplemente una tienda de productos veganos“, explica Sarah Pollinger, que ha montado la tienda con su marido.

“Pero ofrecer productos ecológicos requiere también un precio más alto. Esperamos que aquí la gente esté dispuesta a pagarlo». La tienda –fundada sólo hace un año– prospera. Cada vez hay más clientela. “Saben muy bien los sustitutos de carne de Taifun que se pueden comprar en los supermercados ecológicos pero faltaba una tienda donde se conoce a la gente que la lleva y con más variedad y otros sabores», nos explica Pollinger

Helados

También la heladería Ice Date en Munich piensa más holísticamente. Sus productos son veganos y ecológicos a la vez e incluso prescinden del azúcar. Los helados están hechos a base de anarcardo – que los hacen bien cremosos– y los endulzan con dátiles.
Por su parte, la pequeña empresa ecológica alemana Purvegan GmbH ha recortado con sus productos de soja y de altramuz dulce los caminos del campo a la fábrica a un mínimo.

“Las materias primas principales de nuestros productos provienen todos de la región: los altramuces crecen sólo a una distancia de diez kilómetros del lugar de su procesamiento», explica Karl Selg-Mann, que lleva el control de calidad de la empresa. También el cultivo de soja funciona bien en esta región con un clima más bien templado.

Ya los antiguos griegos y romanos conocían y cultivaban el altramuz dulce en el Mediterráneo. Hoy en día, sin embargo, la clientela española tacha al altramuz dulce como comida de pobres mientras que en Alemania gozan de una creciente demanda. Tienen el contenido de proteínas igual de alto que la soja y, si se emplean todas las semillas -como es el caso de los productos de purvegan-, contienen además muchas fibras vegetales. “Tenemos agricultores muy abiertos a experimentar», cuenta Selg-Mann. Y cierra. “Queremos probar también elaborar productos de habas o garbanzos».

Investigación amplia

El Fraunhofer Institut en Freising ya investiga desde mitades de los años noventa en cultivo de altramuces. Al principio con variedades amargas; a partir de los años 2000 con variedades dulces. También se sigue investigando sobre el cultivo de la soja en Alemania. Este año la Universidad de Hohenheim y Taifun-Tofu llevan a cabo la segunda ronda del experimento “1000 Gärten» (en castellano: 1000 huertos) donde prueban 12 diferentes cruces de soja adaptadas cada una a la zona climática en cuestión y sembradas en superficies de seis metros cuadrados cada una.

«El propósito del experimento es poder cultivar la soja en toda Alemania», explica Lina Cuypers de Taifun-Tofu. «Por el momento eso es sólo posible en el sur y algunas regiones del este del país porque la soja necesita mucho calor». Para el cultivo en el norte de Alemania, con sus veranos más cortos y periodos con pocas horas de luz, aún hay que encontrar y desarrollar nuevas variedades. De esta manera consideran el clamor de muchas voces en el país por productos regionales y una producción más sostenible.

Inge Wenzl

Agricultura vegana
sin estiércol

Agricultura vegana
sin estiércol

Pensando en la idea de un veganismo radical y hasta las últimas consecuencias, algunos creen que se debería partir de una agricultura que renuncia a todos los productos animales. «También en la agricultura ecológica se suele usar estiércol, harina de sangre o harina de cuernos», explica Jochen Bauer, que forma parte de un grupo en Francfort que quiere fundar un proyecto de CSA vegana.

«Nosotros optamos por una agricultura vegana basada en la rotación de cultivos, abono verde y cultivos entresembrados con hierba. Optando por una CSA queremos además crear una alternativa ecológica, regional, estacional y social. Tampoco queremos tomates orgánicos cultivados por personas a las que no se les permite tener papeles en regla».

En la finca que tienen, por el momento se basan en el cultivo biocíclico vegano. Este tiene sus orígenes en la «Agricultura natural» que formaba parte del movimiento «Reforma de la Vida», un movimiento que se formó en los años 1920 y 1930 en Alemania y Suiza como respuesta a la industrialización y la urbanización.

Se sostienen, también, además, en los conocimientos sobre la fertilidad del suelo y cultivos mixtos del eco-pionero Adolf Hoops, a los que suman los resultados d ela sinvestigaciones de la organización internacional Vegan Organic Network (VON). Por el momento ya existen dos empresas agrícolas certificadas como «biocíclico vegano» en Alemania y otras ya están en formación.

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