CRUDIVEGANISMO Del huerto a la mesa

Comer alimentos crudos es la mejor manera de incorporar a nuestro cuerpo la energía del sol que precisamos, y de la forma más ordenada posible. Pero también es la forma más respetuosa y amorosa de alimentar nuestra mente y nuestro espíritu.
 

Comer la mayoría (o la totalidad) de nuestros alimentos sin cocinar, sin refinar, sin desnaturalizar… es más sano y más ecológico. La dieta crudivegana, consistente en ingerir exclusivamente alimentos vegetales no cocinados, cuenta cada vez con más asiduos, “totales” o “parciales”. Esta tendencia tiene muchos adeptos entre las estrellas de Hollywood.
Comer alimentos crudos es la mejor manera de incorporar a nuestro cuerpo la energía del sol que precisamos, y de la forma más ordenada posible. Pero también es la forma más respetuosa y amorosa de alimentar nuestra mente y nuestro espíritu.

Doctor naturista Pedro Ródenas, en el prólogo del libro “Raw. Cocina cruda creativa”, de M. Passola y E. Viladevall, dice: Nunca he vuelto a probar unas habas como las que me comía, en el huerto del abuelo, crudas, con aceite, sal y pan. Mi abuelo, que se alimentaba casi sólo de lo que tenía en el huerto y la granja y poco más, llegó a los 95 con una salud inquebrantable y una lucidez prístina Luis Esteban, en un foro Natalie Portman, Demi Moore, Uma Thurman o Alicia Silverstone son algunas de las actrices que no hacen más que deshacerse en elogios para con la dieta crudivegana. Algunas de ellas, para ser más “íntegras”, han empezado a cultivar su propio huerto para disponer de sus propias verduras y frutas. Woody Harrelson, por otro lado, tan encantado con esta dieta, ha escrito un libro… Su hipótesis no va desencaminada: cocinar los alimentos es restarles parte de su contenido nutricional y de su vitalidad. Los expertos nos dicen que cocinar destruye las enzimas que nos protegen contra las enfermedades. Y no es baladí el hecho de que los fogones reducen la cantidad de minerales, vitaminas y ácidos grasos de los alimentos. Esto significa, por ende, una salud más precaria o más riesgos de contraer todo tipo de patologías, pues es posible que carezcamos de algunos nutrientes esenciales. Si los alimentos son crudos, ecológicos, locales y de temporada… la contribución al mantenimiento del equilibrio de la salud es completo. Si proceden del huerto propio, la satisfacción que conlleva la autoproducción… también redunda en una salud más integral y preventiva.

LA OMS
No es un secreto que la Organización Mundial de la Salud recomienda consumir cinco raciones de crudos (fruta y verdura) al día. En realidad, nuestros organismos están más adaptados al consumo de vegetales frescos y crudos que al consumo de productos cárnicos cocinados. Quizás no sea necesario tener una dieta estrictamente crudivegana. Pero, incluso si esa fuera nuestra opción, nuestra salud no correría peligro, a no ser que padeciéramos algún tipo de patología del sistema digestivo o afines. Hay muchos doctores y nutricionistas que señalan que no hay ningún problema en ese tipo de dieta. También hay complementos alimenticios disponibles por si hubiere problemas. Cuando, además, los alimentos del crudivegano pertenecen al huerto propio, al menos en parte, esta opción de vida es más integral todavía. La vitalidad y las ventajas nutricionales de un alimento recién cosechado, al lado de un alimento sin vitalidad, que ha viajado miles de kilómetros, que ha “vivido” en cámaras frigoríficas… no se puede comparar. Incluso su sabor es muy diferente.

QUÉ ALIMENTOS
Los crudiveganos se alimentan de frutas, verduras, hortalizas, hierbas, frutos secos, brotes, germinados, mantecas de frutos secos, aceites, pétalos de flores… No se trata sólo de dejar de cocinar. El crudivegano germina, hidrata, deshidrata, macera, fermenta, licua… No hay fuente de calor que supere los 41 grados, pero hay otras formas de hacer platos divertidos, sabrosos, peculiares, bonitos… Y, también, se consumen muchos tipos de zumos diferentes y “caldos” fríos. Por supuesto, no hay ningún tipo de aditivo y/o colorante, saborizante… artificial, de origen sintético. Este tipo de dieta no tiene por qué ser aburrida. Muchos crudiveganos se esfuerzan por ser muy creativos en la cocina. Se mezclan colores, olores, sabores… El sabor del alimento crudo nos devuelve a un estadio virginal de la Humanidad.

HOLLYWOOD
Juliano Brotman es el chef de Los Ángeles que ha popularizado la dieta crudivegana entre muchos actores y actrices famosos de Estados Unidos y, a partir de ahí, muchas otras personas se han interesado por el crudiveganismo. Aunque la verdad es que la mayoría de adeptos lo son por un determinado estado de consciencia y no por seguir el facebook de actrices famosas. Este chef señala que hay intereses oscuros que hacen que este tipo de dieta no se “venda” más en todo el mundo, porque ello implicaría que la gente estaría más sana, y a las grandes compañías farmacéuticas no les interesa. Pitágoras, en la antigua Grecia, se alimentaba sólo de alimentos crudos. Gandhi aprovechaba cualquier ocasión para difundir las ventajas de esta alimentación entre sus parroquianos y discípulos. En España, a partir de mediados de los años 2000, esta tendencia ha empezado a ser más conocida, aunque todavía es minoritaria. Sin embargo, también es cierto que, en el sector ecologista y/ “bio”, cada vez hay más personas que, aunque no lleven esta práctica al extremo, sí se alimentan con cada vez más alimentos vegetales y crudos, además de ecológicos y locales.

VEGETARIANOS, CRUDIVEGANOS, FRUGIVORISMO
El vegetariano es aquel que renuncia a comer carne y pescado, ya sea por motivos éticos, ecológicos o de salud. La mayoría de vegetarianos son, en realidad, ovolacteovegetarianos, porque sí consumen huevos, lacteos y/o miel y otros derivados del panal. Los veganos van un paso más allá y rechazan cualquier alimento que provenga de los animales, como el queso o los huevos. En la vertiente más extrema, los frugívoros abogan por consumir únicamente fruta y frutos secos. Algunos, incluso, sólo las que se han caído de la planta de forma natural. Esta tendencia es muy minoritaria pero también va creciendo poco a poco. Los frugívoros consumen sólo frutos para que su alimentación no dependa de la muerte de un vegetal. Para que no sea necesario sacrificar a ningún ser vivo, aunque sea vegetal, para la propia alimentación.

MÁS ALLÁ DE LA ALIMENTACIÓN
En realidad, el crudiveganismo va más allá de la alimentación. Es un estilo de vida que implica no vestir, por ejemplo, ropas o zapatos que incluyan materiales procedentes de la muerte  y/o el sufrimiento de animales. Hay crudiveganismo de y en todas las tendencias culturales, espirituales y de todas las razas. Aunque, para ser claros, esta dieta triunfa, principalmente, en sectores alternativos. Muchas de estas familias optan por educar a sus hijos en casa. En cualquier caso, para ser crudivegano y no acabar enfermo… es necesario conocimiento, información. No basta con comer lechugas. Si quieres empezar a probar esta dieta, infórmate, ves a talleres con expertos, cómprate algún libro, consulta los foros…

María Iñíguez

TOM WATKINS
“RAUW”
Tom Watkins vive en Holanda, tiene 15 años y no está escolarizado. Sin embargo, no es esta la mayor peculiaridad, diferencia o como queramos llamarlo que le señala con respecto a los otros adolescentes de su edad. Lo que le hace ser noticia en la prensa e incluso el protagonista de los documentales “Rauw” y “Rauwer” de la realizadora holandesa Anneloek Sollart, son las características de su dieta. Tom y su madre solo comen comida cruda, pero a la vez son veganos, es decir que su dieta solo se compone de fruta, vegetales y frutos secos que no han sido cocinados ni procesados. Tal y como salen de la huerta. Este tipo de dieta no es una creación de la madre de Tom. Se conoce como “alimentación viva”, crudiveganismo. En el año 2008, el caso de Tom y su madre saltó a la opinión pública cuando aparecieron en un conocido programa de opinión de la televisión holandesa: “De wereld draait door”. En aquel momento Tom tenía 11 años. Su madre, Francis Kenter, contaba en ese momento con mucho orgullo (y un poco de arrogancia, todo hay que decirlo) cómo ella y su hijo se alimentaban solo de verduras y frutas crudas, evitando así las hormonas, los antibióticos, el mercurio, los colorantes y demás “porquerías” que suelen venirnos de rebote en la carne, el pescado o los productos lácteos. Tanto llamó la atención mediática el caso que su estilo de vida fue protagonista de un documental, Rauw (2008), dirigido por Anneloek Sollart.

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