En sólo un año, la Comisión de Huertos de la Diputación de Barcelona se ha convertido en la más numerosa del área ambiental, con un total de 83 pueblos y ciudades adheridas.
El paro, las necesidades alimentarias y la proliferación de solares vacíos ha llevado a ochenta municipios a sumarse a una red de proyectos de huertos sociales promovida por la Diputación de Barcelona. Algunos de estos ayuntamientos ya ultiman ordenanzas específicas, en las que hacen patente la nueva apuesta de las ciudades por los terrenos agrícolas.
En sólo un año, la Comisión de Huertos de la Diputación de Barcelona se ha convertido en la más numerosa del área ambiental, con un total de 83 pueblos y ciudades adheridas. Esta comisión asesora para reconvertir terrenos agrícolas o hacer otros nuevos en espacios vacíos.
Un ejemplo de este interés creciente lo encontramos en Sabadell, donde el ayuntamiento aprobará a principios de año una ordenanza específica para regular los nuevos usos de los huertos del municipio. Sobre la mesa, un proyecto de autoabastecimiento alimentario. El consistorio vallesano quiere crear un circuito de ‘Kilómetro Cero’ de productos frescos, con la colaboración de cooperativas de agricultores. No obstante, las entidades sociales de Sabadell, reclaman que la ordenanza de los huertos sea más ambiciosa.
Fuera de la demarcación de Barcelona, otro caso nos lleva a Mora d’Ebre, en la Ribera del Ebro, donde un grupo de vecinos gestiona huertos municipales sin pagar alquiler, a cambio de destinar una parte de la cosecha a Cáritas.
















