El árbol de Navidad del Rockefeller Center sigue siendo útil cuando se apagan sus luces. Desde 2007, su madera se dona a Habitat for Humanity para incorporarla a viviendas y otros proyectos de la organización, dando continuidad a una tradición que muchos conocen solo por las imágenes de Nueva York en diciembre.
Detrás está la colaboración con Tishman Speyer, propietaria y gestora del complejo, que dona el material y cuyos empleados participan en las obras junto a las familias. El árbol pasa así de decorar una plaza a formar parte de espacios cotidianos, desde armarios hasta una terraza donde reunirse.
Las cifras del árbol de Navidad del Rockefeller Center
| Dato | Cifra |
|---|---|
| Donación de la madera a Habitat | Desde 2007 |
| Árbol de 2025 | Pícea de Noruega de East Greenbush (Nueva York) |
| Altura | Casi 23 metros (75 pies), como un edificio de siete u ocho plantas (cálculo propio) |
| Edad | Unos 75 años |
| Llegada de la madera al Capital District | Anunciada el 12 de junio de 2026 |
| Primer árbol, en 1931 | Unos 6 metros, casi cuatro veces menos (cálculo propio) |
La madera del árbol de 2025 ya está en el Capital District
El ejemplar que presidió la Navidad de 2025 procedía de East Greenbush, en el estado de Nueva York. Era una pícea de Noruega, conocida también como abeto noruego, de casi 23 metros de altura y unos 75 años, donada por la familia Russ. Es la altura de un edificio de siete u ocho plantas.
Su siguiente destino ya tiene una confirmación oficial. El 12 de junio de 2026, Habitat for Humanity Capital District anunció que la madera había llegado a la región y que los voluntarios la utilizarían en viviendas durante los meses siguientes.
Ese anuncio actualiza la información general de Habitat, que todavía señala que las comunidades receptoras se anunciarán en 2026. Confirma la entrega del material, aunque no identifica viviendas concretas donde ya se haya utilizado.
Aserradero en Nueva Jersey y secado en horno
¿Cómo se convierte un adorno navideño de semejante tamaño en material de construcción? Rockefeller Center explica que, tras desmontarlo, el árbol se corta en grandes secciones y se transporta a un aserradero de Nueva Jersey para realizar el primer corte.
Después, la madera se seca en un horno y se trabaja hasta obtener piezas lisas, listas para enviarlas a la delegación de Habitat elegida. Esa preparación forma parte del recorrido entre la plaza y las viviendas.

La organización receptora decide el uso concreto del material según sus proyectos. Entre las aplicaciones que describe Habitat están los suelos, los muebles y los trabajos de carpintería, de modo que un mismo árbol puede aportar piezas para funciones distintas.
Una terraza y dos jardineras con el árbol de 2022
Uno de los ejemplos más cercanos lo cuenta Sarah, propietaria de una vivienda de Habitat en Corinth, Nueva York. Ella y los voluntarios emplearon madera del árbol de 2022 para construir una terraza lateral independiente y dos jardineras.
La terraza se planteó como un lugar donde hacer barbacoas y pasar tiempo en familia. En las jardineras, Sarah y sus hijas sembraron pimientos dulces y zanahorias, convirtiendo unas tablas con pasado navideño en un pequeño espacio para cultivar alimentos.
Para Sarah, aquellas mejoras también estaban ligadas al esfuerzo necesario para comprar su casa. Según relató a Habitat, dedicó casi ocho años a mejorar su situación crediticia y sus ahorros, y quería que sus hijas aprendieran que algunos objetivos requieren paciencia. Una historia que continúa cada vez que la familia sale a disfrutar de ese espacio.
De Pascagoula en 2007 a la despensa de Lakisha
La madera del primer árbol incluido en el programa, en 2007, llegó a Pascagoula, en Misisipi. Allí ayudó a construir una vivienda para una familia desplazada por el huracán Katrina, según la historia de la colaboración publicada por Rockefeller Center.
Lakisha conserva otra parte de esa historia en su vivienda de Nueva York, donde hay madera del árbol de 2017. Algunas piezas de su despensa y sus armarios llevan un sello conmemorativo del encendido. «Cada día, es un hermoso recordatorio de lo lejos que he llegado», cuenta en su testimonio para Habitat.
La propia celebración también nació de un gesto colectivo. En 1931, los trabajadores de las obras del Rockefeller Center reunieron dinero para comprar un abeto de unos seis metros y lo adornaron con guirnaldas hechas por sus familias. El árbol de 2025 casi lo cuadruplicaba en altura.
Reutilizar la madera, sin un cálculo de emisiones
La lectura ambiental empieza por algo sencillo, prolongar el uso de una materia prima que todavía tiene utilidad. La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos explica que recuperar materiales para fabricar nuevos productos reduce la necesidad de extraer recursos y desvía residuos de vertederos e incineradoras.
En este caso, las terrazas, jardineras y piezas de carpintería permiten ver qué significa ese aprovechamiento en la práctica. Las fuentes consultadas documentan esos usos, pero no ofrecen un cálculo específico del ahorro de emisiones del programa.
Para la madera del ejemplar de 2025, el paso confirmado es su llegada a la comunidad que la recibirá en sus proyectos de vivienda. La actualización oficial se publicó el 12 de junio de 2026 en el boletín de Habitat for Humanity Capital District.
Imagen: Habitat for Humanity













