La gran paradoja de la COP30 es que, si bien en la Cumbre del Clima de Belém se debate el abandono de los combustibles fósiles, ya que esta es una de las principales reivindicaciones, la electricidad que se está usando se genera a partir del empleo de diésel.
Este es uno de los combustibles fósiles más contaminantes y por más que Petrobras, que es la comercializadora nacional que lo provee, diga que tiene un 10% ecológico, este tema es motivo de duras críticas a la organización de la COP30.
Además, la empresa petrolera brasileña ha sido acusada en más de una ocasión de eco postureo o greenwashing, por intentar ‘lavar su imagen’ cuando en realidad su apuesta es por los combustibles fósiles, que es su principal negocio.
COP30 a diésel: la cumbre del clima conectada a la misma energía que quiere dejar atrás
La Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, la COP30, donde se discute el futuro del planeta y la transición energética, se mueve a diésel.
Y es que Brasil, anfitrión de la cumbre climática, ha dispuesto 150 enormes generadores, cada uno con capacidad para almacenar 600 litros de diésel, para abastecer las necesidades de electricidad del enorme recinto por donde circulan 50.000 personas al día.
Cada uno de esos generadores debe ser reabastecido entre tres a cuatro veces por jornada, según cuenta un trabajador del recinto. Son al menos 270.000 litros de diésel al día, en una conferencia que se extiende del 10 al 21 de noviembre.
El combustible lo suministra la petrolera estatal brasileña Petrobras, que asegura que el diésel tiene un contenido «10 % renovable».
Mientras los ministros hablan en la plenaria de este lunes, un camión cisterna está conectado a uno de los generadores con una manguera para suministrar un nuevo cargamento del combustible fósil destinado a la cumbre del clima.
150 generadores y 270.000 litros al día: así se alimenta de diésel la “catedral” del clima
El gran número de generadores se explica por el tamaño del centro de convenciones, que ocupan 125.000 metros cuadrados en el espacio de los antiguos hangares de un aeropuerto desactivado y que ahora es un gran centro de convenciones de suelo enmoquetado y techo de lona blanca.
Sin el diésel, sería imposible mantener refrigerado el espacio, aunque el aire acondicionado no funciona de forma uniforme y ha sido blanco de críticas de incontables participantes en el evento de la ONU.
En las salas de reunión y auditorios, donde se citan ministros y negociadores, la temperatura es helada.
En la zona de los pabellones de los países, el intenso calor amazónico se impone y hace sudar a los asistentes. Además, en varias zonas el ruido de los aparatos de aire es ensordecedor y obliga a usar auriculares para escuchar a los ponentes.
Al margen de la polémica, Brasil, como anfitrión de la cumbre, decidió este lunes poner en la mesa de discusiones una hoja de ruta para dejar atrás los combustibles fósiles.
Petrobras en el corazón de la COP30: el diésel “10 % renovable” que mueve la conferencia
El tema del petróleo, la principal causa del calentamiento global, es central desde que en la COP28 de Dubái, en 2023, los países se comprometieron a impulsar una “transición” para dejar atrás los combustibles fósiles.
Sin embargo, la referencia a ese compromiso fue escueta y no se mencionaron plazos ni metas concretas para llevarlo a cabo.
Decidir quemar combustibles fósiles en una cumbre que debe combatirlos solo se explica porque la realidad de Brasil es que su red eléctrica no es estable, por lo que se han tomado decisiones controvertidas para que la COP30 saliera adelante
Brasil es una paradoja en sí mismo, ya que es una potencia petrolera en plena expansión, pero a su vez pretende erigirse como líder medioambiental de América del Sur. De hecho, Lula recibió críticas muy fuertes por haber permitido la explotación petrolera en el delta del Amazonas. Seguir leyendo en EFE / ECOticias.com





















