La preocupación por el cambio climático cae en España y lo hace de forma significativa. Una nueva encuesta internacional muestra que el porcentaje de ciudadanos que consideran esta crisis una amenaza muy grave ha descendido más de diez puntos respecto a los datos registrados hace apenas dos años.
El estudio revela además una profunda brecha de percepción social, ya que muchos españoles creen que el resto de la población concede menos importancia al problema de la que realmente le otorgan. Esta diferencia sitúa a España entre los países con mayor desconexión climática del mundo desarrollado.
La preocupación por el cambio climático cae en España y aumenta la distancia entre percepción social y realidad
El descenso de la alarma climática coincide con una creciente diferencia entre lo que piensa cada ciudadano y lo que cree que opina el resto de la sociedad.
Un sorpresivo sondeo global revela un retroceso en la percepción del riesgo ambiental entre los adultos españoles. La desafección social coincide paradójicamente con la multiplicación de catástrofes climáticas y rompe la tendencia de concienciación previa.
Existe una notable distorsión cognitiva entre el compromiso individual y la valoración colectiva del problema. La mayoría de los ciudadanos asume la gravedad del calentamiento global, pero subestima sistemáticamente el nivel de implicación de sus vecinos.
La preocupación por el cambio climático cae en España por primera vez con fuerza
La encuesta internacional refleja que la preocupación por el cambio climático cae en España hasta situarse en el 63 % de la población adulta, una reducción superior a diez puntos respecto a las cifras obtenidas durante 2023. El dato llama la atención por producirse en un contexto de fenómenos meteorológicos extremos.
Los investigadores analizaron más de 143.000 entrevistas realizadas en 140 países, convirtiendo el informe en uno de los estudios de percepción climática más amplios elaborados en los últimos años. Su objetivo fue medir cómo evoluciona la sensación de riesgo entre distintas sociedades.
España aparece además dentro del reducido grupo de economías avanzadas donde se ha registrado una caída notable de la preocupación. Canadá, Reino Unido, Dinamarca, Irlanda, Croacia, Kuwait y Nueva Zelanda también muestran tendencias similares según los resultados publicados.
Una brecha social que preocupa a los especialistas
Aunque una mayoría sigue considerando grave el problema, existe una enorme diferencia entre la opinión personal y la percepción colectiva. Muchos ciudadanos creen que la sociedad está menos sensibilizada de lo que realmente indican los datos.
En uno de los párrafos más relevantes del informe se observa que el 63 % de los españoles considera muy grave la amenaza climática para las próximas décadas. Sin embargo, solo el 26 % piensa que la mayoría comparte esa misma preocupación.
La preocupación por el cambio climático cae en España, pero el estudio señala que también crece una percepción pesimista sobre el nivel de concienciación nacional. Esta combinación puede afectar al respaldo social de futuras medidas ambientales y de transición energética.
España figura entre los países con mayor desconexión climática
La diferencia de 37 puntos detectada entre la opinión individual y la percepción de la sociedad sitúa a España entre los casos más llamativos del mundo. Solo unos pocos países presentan cifras similares o superiores.
Portugal, Estados Unidos, Reino Unido e Italia muestran brechas aún mayores, mientras que Uruguay registra exactamente la misma distancia. Los investigadores consideran que este fenómeno puede influir en la capacidad de movilización social frente a la crisis climática.
La preocupación por el cambio climático cae en España dentro de una tendencia observada especialmente en economías de renta alta. Esto sugiere que factores culturales, políticos y mediáticos podrían estar modificando la percepción del riesgo climático.
¿Qué está ocurriendo a nivel mundial con la percepción del riesgo?
A escala global, el 75 % de la población considera que el cambio climático representa una amenaza muy grave o bastante grave. La mayoría de ciudadanos sigue percibiendo el riesgo climático como un problema relevante para el futuro.
Sin embargo, el informe detecta una paradoja internacional. Un mayor porcentaje de personas afirma sentirse personalmente amenazado por el cambio climático que aquellas que creen que el resto de la sociedad comparte esa misma inquietud.
La preocupación por el cambio climático cae en España, pero el fenómeno de la subestimación social también aparece en numerosos países. Los expertos apuntan a la influencia de la polarización política, la saturación informativa y la normalización de eventos extremos.
Las consecuencias de una menor percepción del problema
Los especialistas advierten de que una reducción de la sensación de urgencia puede traducirse en menor presión ciudadana para impulsar políticas de adaptación y reducción de emisiones. La percepción pública condiciona las decisiones políticas y económicas.
La transición energética, el desarrollo de renovables, la protección de recursos hídricos y la adaptación frente a olas de calor requieren respaldo social sostenido. Una menor preocupación podría dificultar la aceptación de determinadas medidas estratégicas.
La preocupación por el cambio climático cae en España, pero los indicadores científicos continúan alertando sobre el aumento de temperaturas, sequías prolongadas y fenómenos meteorológicos extremos que afectan directamente al territorio español y europeo.
Esta desconexión psicológica sitúa a la península ibérica junto a otras potencias occidentales que sufren idéntica apatía comunitaria. Los expertos culpan a la crispación política, el bombardeo informativo y la habituación a las sequías extremas.
La pérdida de urgencia popular debilita la exigencia ciudadana ante las necesarias leyes de descarbonización energética. Este enfriamiento social amenaza con bloquear las inversiones estratégicas para adaptar las infraestructuras a las inevitables olas de calor.
La preocupación por el cambio climático cae en España: conclusiones
La evolución mostrada por esta encuesta revela que la percepción ciudadana del riesgo climático no siempre avanza en paralelo a la evidencia científica. Mientras los informes internacionales alertan sobre impactos cada vez más visibles, una parte de la población parece reducir la intensidad con la que interpreta esta amenaza.
El principal desafío para administraciones, organismos científicos y entidades ambientales será reforzar la comunicación pública sin caer en mensajes alarmistas. Comprender cómo perciben los ciudadanos el cambio climático resulta esencial para diseñar políticas eficaces, fomentar la participación social y acelerar la adaptación ante un escenario cada vez más complejo.
La preocupación por el cambio climático cae en España en 15 segundos
¿Por qué ha bajado la preocupación por el cambio climático en España?
Diversos expertos apuntan a factores como la fatiga informativa, la normalización de fenómenos extremos, la polarización política y la percepción de que otros problemas económicos o sociales son más urgentes. Aun así, la mayoría de los españoles sigue considerando que el cambio climático representa una amenaza importante.
¿Qué porcentaje de españoles considera muy grave el cambio climático?
Según el estudio internacional, el 63 % de los adultos españoles considera que el cambio climático supone una amenaza muy grave para la población durante las próximas dos décadas. Aunque sigue siendo una mayoría clara, representa un descenso notable respecto a años anteriores.
¿Qué significa que exista una brecha de percepción social?
Significa que muchas personas creen que los demás están menos preocupados de lo que realmente están. Esta situación puede generar una falsa sensación de desinterés colectivo, reduciendo la participación social y el apoyo a determinadas medidas ambientales.
¿La preocupación por el cambio climático cae en España más que en otros países?
España se encuentra entre los países desarrollados donde se ha detectado una reducción significativa de la preocupación. Sin embargo, otras economías avanzadas como Reino Unido, Canadá o Nueva Zelanda también muestran tendencias similares según los datos analizados.
¿Cómo afecta esta percepción a las políticas climáticas?
La opinión pública influye directamente en la aceptación de medidas relacionadas con renovables, movilidad sostenible, eficiencia energética o adaptación climática. Cuando disminuye la sensación de urgencia, puede resultar más difícil impulsar determinadas estrategias de largo plazo.













