Viñedo y cambio climático: El avance del calentamiento global está obligando a los viticultores a buscar soluciones originales para salvar sus plantaciones. En Navarra, EVENA experimenta con las cubiertas vegetales y los refugios para los insectos con el fin de reducir los agroquímicos y ayudar al viñedo a adaptarse al cambio climático.
Estas investigaciones, que se desarrollan en Navarra en la parcela experimental de Baretón, en Olite, forman parte del proyecto POLITA, dotado con 1,1 millones de euros y cofinanciado por los fondos europeos FEDER; cuenta, además, con la colaboración de centros de investigación de Francia y Portugal.
Los trabajos también se realizarán dentro de las bodegas de nueve microvinificaciones que permitirán ver cómo los distintos manejos que se le dan al suelo influyen en la fermentación y la calidad del vino.
Viñedo y cambio climático
El Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno foral, a través de la Estación de Viticultura y Enología de Navarra (EVENA), ensaya prácticas de adaptación del viñedo al cambio climático en el proyecto internacional Polita, junto con otros centros franceses y portugueses.
Esta iniciativa europea está orientada a promover la biodiversidad de polinizadores y artrópodos beneficiosos en los agroecosistemas con el fin de reducir el uso de agroquímicos en los viñedos y mejorar la resiliencia de la viticultura, según explica el Gobierno Foral en un comunicado.
Dotado con un presupuesto global de 1,1 millones de euros cofinanciados por fondos FEDER a través del programa Interreg Sudoe, el proyecto se extenderá hasta mayo de 2028.
En el marco de esa colaboración internacional, EVENA lidera las pruebas piloto y los ensayos demostrativos en Navarra, centralizando las experiencias en su parcela experimental de Baretón, en Olite.
Técnicos y profesionales del sector vitivinícola navarro han podido conocer de primera mano las soluciones agroecológicas implantadas, tales como la plantación de cubiertas vegetales entre las filas de las cepas para proteger el suelo contra la erosión, enriquecer su fertilidad y servir como hábitat idóneo para la fauna útil y la instalación de infraestructuras verdes funcionales: setos perimetrales botánicamente diversos y de refugio para insectos que sirven como medios naturales contra las plagas tradicionales del viñedo.
A lo largo de los últimos meses, el equipo técnico de EVENA ha llevado a cabo diferentes muestreos de campo para catalogar el tipo de artrópodos y polinizadores que se encuentran de manera natural en cada tipo de cubierta ambiental.
Asimismo, se ha implementado una metodología experimental basada en el análisis comparativo de racimos embolsados y racimos sin embolsar, lo que permite evaluar con precisión el impacto directo de los insectos sobre el nivel de floración y el éxito del cuajado de los frutos, determinando cómo influye cada manejo de suelo en el rendimiento biológico de la planta.
Durante esta primera campaña de 2026 se ha completado con éxito la vendimia diferenciada de las parcelas de ensayo y, en concreto, se ha recolectado la uva procedente de las tres variantes de manejo de suelo evaluadas en el proyecto: cubiertas florales, laboreo tradicional y cubierta vegetal sembrada.
A partir de esta materia prima, EVENA ha iniciado la realización de nueve microvinificaciones experimentales. El objetivo de esta fase es evaluar en bodega cómo influyen los diferentes manejos biológicos del viñedo y la transferencia de la microbiota asociada a los artrópodos en el perfil, la fermentación y la calidad final de los vinos navarros.
Además de los ensayos de campo, según apuntan, EVENA centra sus esfuerzos en transferir de forma directa los resultados científicos a las bodegas y viticultores de la región. Así ha compartido los primeros avances del monitoreo y ha puesto en valor herramientas ya disponibles como la ‘Guía ilustrada de artrópodos beneficiosos’.













