Veinte sugerencias a la Estrategia de Castilla y León de la Calidad del Aire

La Junta de Castilla y León ha elaborado una Estrategia vacua para intentar “cubrir el expediente”, sin un diagnóstico de las causas del problema y con un catálogo de medidas genéricas sin concretar.

Ecologistas en Acción considera que la Estrategia para de la Mejora de la Calidad del Aire elaborada por la Junta de Castilla y León es un documento vacío de contenido que intenta aparentar ante la población y los tribunales que se está haciendo algo frente al grave problema sanitario y ambiental de la contaminación atmosférica, cuando lo cierto es que el Gobierno regional lo tiene abandonado desde que hace dos décadas aprobara su anterior Estrategia, expirada sin evaluación alguna en 2010.

Hay que recordar que por sentencia de 19 de octubre de 2018, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León declaró la obligación de la Administración Autonómica de elaborar y aprobar “a la mayor brevedad” los preceptivos Planes de Mejora de la Calidad del Aire para las zonas Salamanca, Duero Norte, Duero Sur, Montaña Sur, Valle del Tiétar y Alberche y Sur y Este de Castilla y León, por superar los valores objetivo para la protección de la salud y/o para la protección de la vegetación, establecidos por la normativa europea y española de calidad del aire, para el contaminante ozono.

No obstante, la Junta de Castilla y León ha elaborado una Estrategia vacua para intentar “cubrir el expediente”, sin un diagnóstico de las causas del problema y con un catálogo de medidas genéricas sin concretar, programar ni presupuestar, es decir, una mera declaración de intenciones que no alcanza el contenido mínimo establecido por la legislación para los planes de mejora de calidad del aire.

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Por ello, la organización ambiental ha solicitado al Consejero de Fomento y Medio Ambiente que reelabore la Estrategia para la Mejora de la Calidad del Aire de Castilla y León con arreglo a los contenidos mínimos previstos en la normativa, incluida su evaluación ambiental estratégica, sin perjuicio de que adopte de manera urgente y sin más dilación planes de mejora de la calidad del aire en zonas citadas y además las otras dos afectadas en los últimos años: Valladolid y Soria y Demanda.

Con esa perspectiva, Ecologistas en Acción ha realizado una veintena de sugerencias, proponiendo objetivos concretos y cuantificables como el cumplimiento de los límites legales de contaminación en 2020 y de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud en 2029, y la reducción para ese año a la mitad del consumo de combustibles fósiles, asegurando que toda la electricidad y la mitad de la energía consumida en esa fecha tengan su origen en fuentes renovables como el viento o el sol. Respecto a la biomasa, debería limitarse su aprovechamiento energético a la producción de calor, con calderas y combustibles certificados que limiten las emisiones contaminantes de su uso, máximas en las quemas al aire libre de residuos agrícolas y forestales, que deberían ser prohibidas.

Asimismo, las crecientes emisiones de amoniaco por la ganadería intensiva justifican una moratoria en la instalación de nuevas explotaciones industriales porcinas, muy contaminantes asimismo para las aguas. En las ciudades, la organización ecologista solicita: valores límite de emisión más estrictos y controles efectivos en las autorizaciones ambientales de las grandes industrias; la electrificación del transporte público y las flotas municipales y de empresas; carriles bus y transporte público metropolitano en Burgos, León, Salamanca o Valladolid; el refuerzo de las líneas férreas de cercanías y de mercancías; y protocolos frente a episodios de alta contaminación como el que actualmente se aplica en la ciudad de Valladolid.

Finalmente, se propone la prohibición de la incineración de los residuos y la evaluación del impacto en la salud de la mala calidad del aire, como indicador de síntesis del cumplimiento de la Estrategia para la Mejora de la Calidad del Aire, partiendo del hecho de que un organismo oficial prestigioso como el Instituto de Salud Carlos III ha estimado en cerca de mil las muertes que se producen cada año en Castilla y León como consecuencia de la exposición en el corto plazo a la contaminación atmosférica.

Todas las actuaciones propuestas, que deben ser presupuestadas, pueden ser financiadas mediante un Fondo de protección del ambiente atmosférico que se nutriría del importe de las multas por infracciones de la calidad del aire, los ingresos de impuestos a las emisiones contaminantes de vehículos e industrias y las aportaciones del Presupuesto General de la Junta de Castilla y León.

Para más información: Ecologistas en accion

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