Greenpeace propone un modelo energético que frene los efectos del cambio climático

Mañana viernes día 23 se celebra el Día Meteorológico Mundial con el lema «El tiempo, el clima y el agua, motores de nuestro futuro». Coincidiendo con esta fecha, Greenpeace quiere incidir en que los efectos del cambio climático disminuyen las precipitaciones e intensifican los periodos de sequía. Por ello, los ecologistas piden al Gobierno que deje de lamentarse de la falta de lluvias y tome medidas urgentes para frenar la emisión de gases de efecto invernadero, apostando por un cambio en el modelo energético actual.

Los últimos datos proporcionados por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), señalan al trimestre diciembre 2011-febrero 2012 de extremadamente seco (con una precipitación media acumulada de 62 mm). Esto es un 30% del valor medio correspondiente para dicho trimestre. Las perspectivas para el resto del año no son demasiado alentadoras y pronostican la entrada en un periodo de sequía en nuestro país.

Greenpeace destaca que estos efectos son cada vez más graves, tanto por su extensión como por su intensidad. Poco o nada han hecho las administraciones para luchar contra la excesiva demanda de recursos hídricos en España, el robo de agua y la contaminación. El coste de esta inacción no solo es económica sino que amenaza nuestra soberanía alimentaria, a los ecosistemas e incluso a la salud.

«Nunca nos hemos enfrentado a una amenaza global como ésta, y sólo existen dos caminos para afrontarla. Actuar ahora para combatir el cambio climático o dejar que las futuras generaciones asuman el coste de nuestra pasividad», ha declarado Julio Barea responsable de la campaña de Energía y Cambio Climático.

Si queremos salvar nuestro clima, urge que España dirija su política energética hacia un modelo basado en las energías renovables, el ahorro y la eficiencia. Sin embargo, las acciones del Gobierno parecen que se encaminan en sentido contrario. Acaba de autorizar nuevas prospecciones de hidrocarburos en aguas de Canarias y no restringe la extracción de gas no convencional (fracking). Se puede frenar el cambio climático, pero para ello tenemos que reducir las emisiones con urgencia y llevarlas a cero lo antes posible. El informe de Greenpeace, Energía 3.0 (1), demuestra que es posible.

(1) http://revolucionenergetica.es/   – ECOticias.com

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