La contaminación por ozono cruza fronteras: exposición extrema para el 40 % del mundo

Sandra M.G.
Publicado el 30 de septiembre de 2026 a las 10:38
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Panorama urbano para ilustrar la contaminación por ozono y sus efectos sobre la calidad del aire

Copernicus evidencia que para casi 4 de cada 10 personas, la contaminación por ozono alcanzó unos niveles extremadamente altos entre enero y agosto de 2026, mientras el calor y el transporte atmosférico agravan el problema.

El aire que respiramos no solo depende de lo que pase a nuestro alrededor, sino también de lo que ocurre a miles de kilómetros, puesto que la polución aérea no conoce fronteras. Un reciente estudio alerta acerca del peligro que resulta para el 40% de la humanidad estar expuesto a la contaminación por ozono.

Para Europa, este es un problema muy grave, ya que, si bien se han logrado contener las emisiones de otros gases, la contaminación por ozono se vio agravada por otros eventos como las olas de calor y este gas se esparció por el aire, acabando por polucionar zonas de menores emisiones. El resultado es que la calidad del aire se vio afectada para la mitad de la población.

Ciertos contaminantes llamados precursores, cuando se exponen a la luz del sol, generan ozono cercano a los suelos. Como es un gas, se desplaza fácilmente, contaminando territorios adyacentes. Según la OMS, sus efectos sobre la salud pueden ser nefastos, ya que afecta a la función pulmonar, por lo que intensifica afecciones preexistentes. También tiene consecuencias en el rendimiento de los cultivos y en el equilibrio de los ecosistemas.

La contaminación por ozono es cada vez más peligrosa

Un nuevo análisis global realizado por Copernicus muestra cómo la contaminación atmosférica cruzó fronteras y continentes durante el año pasado, exponiendo a un 40 % de la población mundial a niveles nocivos de ozono, advirtió este miércoles el componente de monitoreo atmosférico y climático del programa espacial europeo.

La contaminación por ozono troposférico surge al quedar expuestas determinadas sustancias contaminantes a la luz del sol y a las altas temperaturas y es nociva para la salud humana y los ecosistemas, explicó la institución con sede en la ciudad occidental alemana de Bonn al publicar los resultados del estudio llamado ‘Atmosphere Watch‘.


Combinando millones de observaciones de satélites, redes terrestres y otras fuentes con su sistema global de predicción, esta herramienta de análisis ofrece una instantánea de la contaminación atmosférica transfronteriza (incluido el ozono, el humo procedente de la quema de biomasa y el polvo del desierto) en lo que va de año.

En los ocho primeros meses de 2026, las grandes olas de calor han facilitado que en muchas regiones se generaran altos niveles de ozono troposférico, que ha afectado a miles de millones de personas, sobre todo en Asia, donde un 60 % de los habitantes han estado expuestos a niveles «extremadamente altos», seguida de Europa y de América del Norte.

El porcentaje de exposiciones aumenta

Pese a los avances logrados en Europa en materia de contaminantes, el 50 % de la población estuvo expuesta a niveles inadecuados de ozono, a lo que contribuyeron las repetidas olas de calor, como parte de un círculo vicioso en el que el propio ozono generado contribuye a calentar la atmósfera.

Sudamérica, por el contrario, registró unos niveles de contaminación por ozono especialmente bajos, pues un 81 % de la población estuvo expuesta a niveles buenos o aceptables.

«La contaminación por ozono es un claro recordatorio de lo interconectados que están realmente nuestra atmósfera, nuestro clima, nuestra salud y nuestros medios de vida, ya que la contaminación y el cambio climático afectan a la composición química del aire que respiramos, determinan la salud de nuestros ecosistemas e incluso condicionan nuestra capacidad para cultivar alimentos», declaró la directora del Servicio de Vigilancia Atmosférica de Copernicus (CAMS), Laurence Rouil.

No hay fronteras para la contaminación

Rouil subrayó además cómo la contaminación por ozono y otras partículas y gases traspasa las fronteras nacionales, por lo que es imprescindible adoptar medidas a nivel global.

Los datos casi en tiempo real recabados como parte del análisis pusieron de manifiesto cómo el humo de los incendios forestales o el polvo del desierto, entre otros, recorren en ocasiones miles de kilómetros y afectan la salud de poblaciones muy alejadas de la fuente original.

Por ejemplo, durante el Mundial de Fútbol celebrado en julio, los intensos incendios forestales en Canadá y el oeste de Estados Unidos generaron enormes plumas de humo que recorrieron miles de kilómetros, lo que provocó la emisión de avisos sanitarios sobre la calidad del aire en ciudades como Nueva York y Nueva Jersey, una de las sedes de la cita planetaria del balompié.

Lo mismo ocurrió en Europa con los «megaincendios» en Francia, España o Bélgica, que generaron un intenso transporte de humo que afectó a la calidad del aire a miles de kilómetros de distancia. 

Por otra parte, el polvo procedente del Sáhara ha llegado en varias ocasiones hasta el Atlántico Norte, alcanzando Cabo Verde y las islas Canarias y provocando condiciones de neblina y mala calidad del aire.

Sandra M.G.

Sandra M.G.

Inicie mi trayectoria en ECOticias.com como colaboradora y después desempeñé el puesto de redactora, especializada en temas como medio ambiente, cambio climático, energías renovables, sostenibilidad y ecología. Ganadora de varios premios literarios.

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