Jardín Botánico de Cadereyta, oasis de biodiversidad

«En el jardín botánico somos ejecutores de la Estrategia Mexicana para la Conservación Vegetal, que está auspiciada por el gobierno federal a través de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio)», explicó.

El Jardín Botánico Regional de Cadereyta “Ing. Manuel González de Cosío” es un centro de investigación enfocado en generar y promover el conocimiento científico de la riqueza biológica en la región semidesértica que comparten los estados de Querétaro e Hidalgo.

Auspiciado por el Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro (Concyteq), este jardín ha orientado sus trabajos de investigación a ponderar las más de 200 familias botánicas de la región, además de diseñar estrategias para concienciar a la población respecto a las especies endémicas de la zona y promover su conservación y cuidado, de acuerdo con el director del Jardín Botánico Regional de Cadereyta, Emiliano Sánchez Martínez.

jaardin rec1 1118«En el jardín botánico somos ejecutores de la Estrategia Mexicana para la Conservación Vegetal, que está auspiciada por el gobierno federal a través de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio)», explicó.

Sánchez Martínez abundó que esta estrategia de conservación contempla el conocimiento de la flora, de los jardines botánicos como parte de los objetivos de conservación in situ y ex situ, la restauración de la diversidad biológica, la minimización de riesgos ecológicos —como el cambio climático—, el aprovechamiento sustentable de la flora silvestre, así como el diseño de estrategias para educar a la población en estos temas.

“En México nos focalizamos en las plantas en riesgo de extinción, pero no todas ellas son endémicas. En Querétaro tenemos un grupo pequeño de especies endémicas, pero al mismo tiempo un gran número de especies amenazadas, por eso nuestra investigación científica está enfocada en esta flora regional”, precisó.

Una de las cactáceas más importantes que se encuentran en el Jardín Botánico Regional de Cadereyta, apuntó Sánchez Martínez, es la Mammillaria herrerae, una especie microendémica que reduce su hábitat a unos cuantos kilómetros cuadrados del municipio de Cadereyta de Montes, en la sierra queretana, lo que la hace única a nivel nacional e internacional. También es conocida como bola de hilo o cactus bola de golf.

“Una de nuestras joyas preciosas es la Mammillaria herrerae, es una planta muy particular. Solo se da en una pequeña extensión de un cerro llamado el macizo del Doctor, en la Sierra Gorda. Se tienen registrados tan solo 500 ejemplares y se ha convertido en todo un emblema por su belleza. Recientemente en Querétaro se publicó, a través de la Quincuagésima Octava Legislatura Local, la primera Ley de Biodiversidad de México, donde se estableció esta especie como un símbolo del estado”, recalcó.

El director del Jardín Botánico Regional de Cadereyta indicó que este centro de investigación ha contribuido a la difusión de las especies regionales a nivel nacional e internacional en revistas científicas reconocidas.

“En el caso de la Mammillaria herrerae, hemos circulado su imagen en el Botanic Gardens Conservation International (BGCI) donde incluso, el príncipe Carlos de Gales, quien es su patrono, tiene conocimiento de ella. Hemos hecho también artículos en revistas científicas, como Nature Plants, como parte de la primera evaluación de conservación de todas las cactáceas del mundo. La revista solicitó una imagen de esta cactácea para ilustrar la portada”, recordó.

Jardín botánico, para la reproducción de especies amenazadas

Dentro de los proyectos más importantes del Jardín Botánico Regional de Cadereyta, se encuentra la reproducción de más de 100 especies amenazadas a través de protocolos de propagación y también para su reproducción en invernadero, indicó el asistente operativo de este centro, Daniel Camacho Martínez.

Daniel Camacho MartinezDaniel Camacho Martínez.“El jardín botánico ha reproducido plantas en invernadero, pero estamos conscientes que no basta con reproducir en cautiverio o de manera in situ. También es importante que se conserven en su lugar de origen. Por ello se ha hecho también un importante trabajo de educación ambiental, de concienciación con las comunidades y pueblos a través de un proyecto que se llama 3R, es decir: reconocer, reproducir y recuperar”, detalló.

Camacho Martínez abundó que en la región existen dos factores por los que estas especies endémicas se encuentran en peligro de extinción, que son, principalmente, la colección ilegal y la perturbación de los ecosistemas donde habitan.

“Por desgracia hay una gran demanda por estos ejemplares a pesar de que su colección es ilegal. La gente —incluso hasta extranjeros— sube a los cerros y extrae estas plantas porque son muy exclusivas, lo que genera un mercado no solo nacional, también en Estados Unidos, Europa y Asia. El otro problema es la perturbación de los ecosistemas. En esta zona en especial se han hecho carreteras, zanjas y presas, en las que no se considera quitar estas especies para después devolverlas a su hábitat”, indicó.

Estudiar las plantas, para fomentar su conservación

Maria Magdalena Hernandez MartinezMaría Magdalena Hernández Martínez.En ese sentido, la coordinadora de Operación y Aprovechamiento del Jardín Botánico Regional de Cadereyta, María Magdalena Hernández Martínez, aseguró que en este centro se encuentran cinco colecciones de familias de especies, desde legumbres, magueyes, matorrales, biznagas, árboles y mamilarias, todas ellas, representativas del semidesierto queretano hidalguense, que son expuestas a los visitantes.

“Tratamos de transmitir el conocimiento a la gente, para que cuando vaya por una carretera o caminando en el campo, aprenda a distinguir las especies y con ello darles esa cercanía y valor; esto nos ayuda a mantener el equilibrio que tanto requiere el hábitat”, destacó.

La idea, de acuerdo con Hernández Martínez, es que la población pueda identificar las especies de la región que se encuentran en su entorno cercano, sus condiciones y cuidados que requieren.

“Las plantas no hablan, por eso es importante establecer una comunicación con ellas, observarlas, estudiar su comportamiento y cómo responden a las condiciones en donde las tenemos. Por ejemplo, existen plantas suculentas, es decir jugosas, que almacenan agua en sus tejidos para vivir en la época de estiaje. Si uno las pone en una tierra que retenga mucha agua, puede propiciar su pudrición. Debemos divulgar este conocimiento para que eso no ocurra”, advirtió.

Por ello, abundó María Magdalena Hernández Martínez, uno de los trabajos del jardín botánico es crear conciencia, sobre todo en los niños y jóvenes, a través de la participación en eventos, visitas, producción de material didáctico y libros —editados por este centro—, así como un trabajo permanente en redes sociales.

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