La biodiversidad de Ecuador es la protagonista de UKU, un juego de memoria creado por Ana García para sensibilizar sobre la riqueza natural y cultural del país andino.
A través de cartas ilustradas con animales, montañas, flores y pueblos ancestrales, la propuesta une educación ambiental, identidad y juego intergeneracional como herramienta para proteger el patrimonio natural y la biodiversidad.
A sus setenta años, García investigó el conocimiento ancestral con el apoyo del museo Mindalae, creando pares de cartas a todo color sobre las culturas de Pasto, Valdivia y Quijos, para generar juegos educativos multijugador.
Con el apoyo familiar, el proyecto se expandió a nuevas colecciones, que incluyen las veinte montañas más altas de Ecuador, con folletos informativos y destacando el Chimborazo como el punto más cercano al sol.
La biodiversidad de Ecuador, preservada desde el juego
La biodiversidad de Ecuador se convierte en un viaje lúdico y educativo gracias a un juego que rescata memoria, cultura y naturaleza.
Convencida de que la memoria colectiva es clave para mantener vivas las raíces del pasado y proyectarlas hacia un futuro sostenible, Ana García ha ideado un juego de memoria que busca sensibilizar sobre la importancia de conocer y proteger la biodiversidad de Ecuador, un «viaje» lúdico a través de sus montañas, animales, flores y culturas.
‘UKU’ (profundo, en quichua) es el nombre de este juego mnemotécnico que rescata la identidad ancestral y da a conocer la riqueza de la flora y fauna del país andino.
UKU, un viaje lúdico por Ecuador
De 70 años, García se documentó con apoyo del museo Mindalae en temas ancestrales e hizo fichas sobre las culturas Pasto (Andes), Valdivia (Costa) y Quijos (Amazonía) con 20 pares de imágenes a todo color para jugar entre dos o más personas.
El proyecto -iniciado con una amiga ya fallecida y continuado junto a su esposo e hija- se amplió a nuevas propuestas, como la colección dedicada a las 20 montañas más altas de Ecuador, acompañada de un folleto con datos de cada elevación, como el Chimborazo que, con 6.263 metros de altitud, es el punto del planeta más cercano al sol.
Biodiversidad en Ecuador: un gigante mundial
«Ecuador equivale al 1,4 % de la superficie conjunta de Estados Unidos y Europa Occidental», pero en su pequeña extensión, figura entre los más biodiversos del mundo, recuerda en la colección dedicada a los colibríes, de los que el país andino tiene 133 especies, mientras que en EE. UU. «solo existen 15», anota esta arquitecta ya jubilada.
García fue ampliando las temáticas del juego conforme la vida le iba poniendo situaciones o gente en el camino. La sección de las aves de la Amazonía, con la correspondiente información, surgió del apoyo de un extranjero que tenía un libro de las 50 aves más emblemáticas de la región.
Educación ambiental lejos de las pantallas
Otros -como el fotógrafo Jorge Anhalzer- se sumaron de forma voluntaria a su cruzada de conocimiento, pues sus gestiones en busca de apoyo estatal no prosperaron. «Lo único que tenía eran mis fondos de la jubilación«, dice al contar que avanza «poco a poco, un trabajo de hormiga».
Y lo ha hecho en 14 colecciones de ranas, mariposas, orquídeas, bromelias y piezas arqueológicas de la cultura preincaica Jama-Coaque, entre otras, como la dedicada a las mukawas, vasijas pintadas con pinceles hechos de cabellos, donde cada trazo guarda la memoria del pueblo indígena kichwa.
Aún pendiente está una colección sobre especies de las islas Galápagos, con peces de arrecifes, y en mente también tiene la serie de plantas nativas y otra sobre polillas, muchas «son más bonitas que algunas mariposas», asegura.
Un proyecto independiente y colaborativo
Aunque la esencia del juego es sensibilizar combinando lo lúdico con la educación ambiental y cultural, García también busca «desconectar a la gente» de tanta tecnología y propiciar un reencuentro entre familias, amigos o conocidos.
El juego, apto para todas las edades, permite «interactuar mucho con la familia, gente mayor con niños, y eso le da mayor disfrute», comenta.
El juego está a la venta, pero el negocio no es el eje de su iniciativa. «Trato de donar a escuelas, bibliotecas públicas donde podría tener mayor impacto», entre «gente que no tiene chance ni de viajar ni saber dónde encuentra» esta biodiversidad, afirma.
Jugar para conocer, conocer para proteger
Pero con ‘UKU’, García no solo ha conseguido que la gente conozca o reconozca especies, sino que ha despertado el espíritu de aventura, pues hay quienes, tras jugar con las fichas, han emprendido viajes para descubrir en persona los sitios que allí aparecen.
Ediciones posteriores celebran la extraordinaria biodiversidad de Ecuador, desde colibríes y aves amazónicas hasta ranas, orquídeas, mariposas y artefactos preincaicos, desarrollados gradualmente mediante el esfuerzo personal y la colaboración voluntaria.
Más allá de la educación, el juego promueve la conexión social fuera de las pantallas, prioriza las donaciones a escuelas y bibliotecas e inspira la curiosidad, llevando a algunos jugadores a explorar los sitios naturales y culturales de Ecuador de primera mano. Seguir leyendo en ECO AMÉRICA





















