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España dispara las importaciones de langostino de Ecuador con un alto coste ambiental y acelera la pérdida de manglares

España dispara las importaciones de langostino de Ecuador con un alto coste ambiental. Un informe alerta de la destrucción de manglares, elevadas emisiones de CO₂ y graves impactos sociales asociados a la acuicultura intensiva.

España dispara las importaciones de langostino de Ecuador con un alto coste ambiental y acelera la pérdida de manglares

España dispara las importaciones de langostino de Ecuador con un alto coste ambiental y acelera la pérdida de manglares; una tendencia que ha generado preocupación ya que el incremento en las importaciones responde a una demanda creciente en el mercado español, donde los productos del mar, en particular el langostino, son altamente valorados por su sabor y versatilidad culinaria.

Sin embargo, detrás de esta noticia se esconden problemas ambientales que amenazan la biodiversidad y la sostenibilidad de los recursos naturales en Ecuador, principal proveedor del crustáceo a España y a otros países.

Los manglares, que cubren aproximadamente 1,5 millones de hectáreas en Ecuador, se han visto amenazados por la expansión de las granjas de langostino. La conversión de estos ecosistemas en áreas de cultivo acuícola implica la destrucción de humedales, pérdida de biodiversidad, alteración de las cadenas alimentarias y liberación de gases de efecto invernadero.

La tala de manglares para abrir paso a las instalaciones acuícolas también contribuye a la erosión de las costas y a la disminución de la calidad del agua, afectando a comunidades locales y ecosistemas vecinos.

España dispara las importaciones de langostino de Ecuador con un alto coste ambiental

Un informe del Observatorio de Bienestar Animal, elaborado por Foodrise con el apoyo de Protección Animal Ecuador, alerta de que el creciente consumo español de langostino de cultivo está asociado a la pérdida masiva de manglares, una elevada huella de carbono y problemas laborales en la industria acuícola ecuatoriana.

España dispara las importaciones de langostino de Ecuador con un alto coste ambiental, consolidándose como el principal comprador europeo de este producto. Según un nuevo informe internacional, nuestro país ya importa por sí solo más langostino procedente de la acuicultura intensiva ecuatoriana que todo el volumen capturado o criado conjuntamente en la Unión Europea.

El estudio advierte de que este incremento de la demanda coincide con una expansión acelerada de la industria camaronera, vinculada a la destrucción de manglares, un fuerte aumento de las emisiones de CO₂, la contaminación de ecosistemas costeros y situaciones de precariedad laboral, aunque sus conclusiones representan el análisis de las organizaciones autoras del informe.

España dispara las importaciones de langostino de Ecuador con un alto coste ambiental y aumenta la presión sobre los manglares

El informe sostiene que la expansión de las granjas de langostino de cultivo ha provocado la pérdida histórica del 57 % de los manglares ecuatorianos. En algunos estuarios del Golfo de Guayaquil, el deterioro alcanzaría hasta el 90 %, según los datos recopilados por Foodrise.

Los investigadores señalan que las piscinas destinadas a la acuicultura ocupan actualmente alrededor de 220.000 hectáreas de la costa ecuatoriana. Estos ecosistemas desempeñan un papel esencial como sumideros naturales de carbono, además de proteger la biodiversidad y las comunidades costeras.

La investigación considera que la desaparición de estos humedales representa uno de los principales impactos ambientales asociados al crecimiento de la producción industrial de langostinos.

La producción de pienso concentra buena parte de las emisiones climáticas

Uno de los aspectos que más preocupa a los autores del informe es la elevada huella climática asociada a la alimentación de los langostinos.

Según el estudio, alrededor del 80 % del impacto ambiental procede de la fabricación de piensos elaborados principalmente con soja y harinas de pescado. Este modelo incrementa notablemente las emisiones de gases de efecto invernadero durante toda la cadena de producción.

Apoyándose en datos publicados por Poore & Nemecek (Science, 2018), el informe sostiene que una ración de 100 gramos de langostino de cultivo puede generar alrededor de 18 kg de CO₂ equivalente, una cifra superior a la atribuida al vacuno lechero en ese mismo análisis.

El informe alerta también sobre contaminación del agua y uso de antibióticos

La investigación analiza igualmente los efectos de la acuicultura intensiva sobre los ecosistemas acuáticos.

Los autores estiman que por cada tonelada de langostinos producida se generan más de 51 kilogramos de residuos nitrogenados, parte de los cuales terminarían vertiéndose a ríos y zonas costeras, alterando la calidad del agua.

El documento también menciona el uso de antibióticos para controlar enfermedades derivadas del hacinamiento de los animales y advierte del riesgo potencial que supone la aparición de bacterias resistentes, aunque recuerda que la legislación ecuatoriana regula estas sustancias.

Las organizaciones denuncian problemas laborales y conflictos con comunidades locales

El Observatorio de Bienestar Animal considera que los consumidores deberían disponer de más información sobre el origen y los impactos ambientales de los productos que adquieren.

El trabajo incorpora información social basada en datos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Según el informe, aproximadamente un 63 % de los trabajadores del sector acuícola carecería de contrato formal, una situación que, según las entidades autoras, favorecería la precariedad laboral.

Asimismo, las organizaciones denuncian conflictos territoriales derivados de la expansión de grandes explotaciones acuícolas sobre zonas habitadas tradicionalmente por comunidades locales.

Las entidades reclaman mayor transparencia para los consumidores europeos

El Observatorio de Bienestar Animal considera que los consumidores deberían disponer de más información sobre el origen y los impactos ambientales de los productos que adquieren.

Las organizaciones impulsoras del informe defienden que las empresas comercializadoras incrementen la transparencia sobre la cadena de suministro para facilitar decisiones de compra más informadas.

El trabajo se acompaña además de un reportaje audiovisual elaborado por We Animals, que documenta mediante imágenes el funcionamiento de distintas explotaciones acuícolas y el estado de algunos ecosistemas costeros de Ecuador.

España dispara las importaciones de langostino de Ecuador con un alto coste ambiental, según las conclusiones del informe elaborado por Foodrise para el Observatorio de Bienestar Animal. Las organizaciones participantes sostienen que el crecimiento del consumo europeo está estrechamente relacionado con importantes impactos ambientales y sociales en las zonas productoras.

Aunque el documento reúne numerosos datos científicos y técnicos, sus autores reclaman ahora un mayor compromiso por parte de las administraciones, las empresas y los consumidores para avanzar hacia modelos de producción más sostenibles y mejorar la transparencia sobre el impacto real de los alimentos que llegan al mercado europeo.

España dispara las importaciones de langostino de Ecuador con un alto coste ambiental y acelera la pérdida de manglares, explicado en 15 segundos

¿Por qué España importa tanto langostino de Ecuador?

España se ha convertido en uno de los principales mercados europeos del langostino ecuatoriano, impulsado por una elevada demanda de este producto en supermercados, hostelería y restauración.

¿Qué impacto tiene la producción de langostino sobre los manglares de Ecuador?

Según el informe del Observatorio de Bienestar Animal, la expansión de la acuicultura intensiva estaría relacionada con una importante pérdida de manglares, ecosistemas fundamentales para la biodiversidad y la captura de carbono.

¿Es cierto que el langostino de cultivo genera muchas emisiones de CO₂?

El informe afirma que la producción de pienso utilizado en la acuicultura representa la mayor parte de la huella de carbono del sector y cita estudios científicos que sitúan sus emisiones entre las más elevadas de los sistemas alimentarios analizados.

¿Qué denuncian las organizaciones sobre las condiciones laborales en la industria camaronera?

Las entidades autoras sostienen que una parte importante de los trabajadores desarrolla su actividad en condiciones de precariedad laboral y reclaman mejorar la protección social y la transparencia en toda la cadena de producción.

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