John Boyer recuperó en 2018 la granja de 131 acres en la que creció en Michigan y ha vendido sus derechos de desarrollo para que nunca se urbanice

Adrián Villellas
Publicado el 8 de octubre de 2026 a las 18:46
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Granja con graneros y campos en Michigan, estado donde se venden derechos de desarrollo para proteger la tierra agrícola

John Boyer creció entre campos de maíz, avena y trigo en los 131 acres (unas 53 hectáreas) de su familia, cerca de la pequeña ciudad de East Jordan, en el norte de Michigan (Estados Unidos). En 2018 volvió a comprar la finca y en 2026 ha vendido sus derechos de desarrollo a una entidad de conservación para que nadie pueda urbanizarla en el futuro.

Su historia la contó la periodista Vivian La en un reportaje de Grist elaborado junto a Interlochen Public Radio, la emisora pública del norte de Michigan. Llega en un momento en el que el estado pierde superficie agraria y muchas familias se preguntan qué hacer con sus tierras cuando ya no puedan trabajarlas.

Una finca que salió de la familia y volvió en 2018

La granja cambió de dueño varias veces a lo largo de las décadas, siempre fuera de la familia, hasta que Boyer la recompró en 2018. Según Grist, sentía la obligación de recuperarla y cultivarla para evitar que la construcción se fuera abriendo paso en una comunidad de granjas familiares.

«Para cualquier agricultor, todo es personal», dijo Boyer a Grist. «Cada parcela, cada piedra que recoges, pasas incontables horas ahí fuera». En esa frase cabe el trabajo acumulado sobre una misma tierra, de los cultivos a las piedras que hay que retirar del suelo.

Vende los derechos de desarrollo y se queda la finca

Para proteger la granja, Boyer firmó lo que se conoce como una servidumbre de conservación. Es un acuerdo voluntario por el que el propietario limita el tipo o la cantidad de construcción permitida en su terreno sin dejar de ser su dueño, según la definición de Little Traverse Conservancy, una organización sin ánimo de lucro del norte de Michigan que adquiere y protege terrenos.

Boyer sigue siendo el propietario, pero ha vendido a esa entidad los derechos de desarrollo futuros de sus 131 acres. La organización conserva esos derechos aunque él traspase la tierra a sus hijos o decida venderla más adelante a otra persona, explica Grist.

El acuerdo queda inscrito en el registro de la propiedad del condado y se aplica a todos los futuros dueños, de modo que la protección sigue vigente tras una herencia o una compraventa. En una explotación agrícola, el agricultor no pierde ni la propiedad ni el derecho a seguir trabajando la tierra, según la propia entidad.

Boyer no quiere ver la granja dividida en parcelas

Lo que más preocupa a Boyer es lo que pueda pasar con la finca dentro de unos años. No quiere que acabe dividida y vendida en parcelas más pequeñas «para sacar un beneficio rápido», según contó a Grist.

Cuando un acre se convierte en casas o en edificios comerciales, normalmente ya no vuelve a ser tierra de cultivo, recuerda el reportaje. «Entonces, de repente, un campo productivo desaparece, y desaparece para generaciones», dijo Boyer. «Desaparece para siempre».

Michigan perdió 292.000 acres agrícolas entre 2017 y 2022

El caso de Boyer encaja en una tendencia más amplia. El censo agrícola de 2022 del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) contabilizó 9.472.069 acres en explotaciones agrícolas en Michigan, cerca de una cuarta parte del estado y un 3 % menos que en 2017, cuando eran unos 9,76 millones.

La diferencia ronda los 292.000 acres, unas 118.000 hectáreas. Esa cifra mide toda la tierra incluida en las explotaciones, con cultivos, pastos y bosques, así que no demuestra que la superficie que falta se haya convertido en viviendas. Al mismo tiempo, Michigan sumó 22.000 acres protegidos con servidumbres entre 2017 y 2022, según los datos del USDA que recoge Grist.

Detrás está también el relevo generacional. El mismo censo contaba en 2022 un total de 80.473 productores en Michigan, de los que 27.429 tenían 65 años o más, algo más de un tercio.

Rebecca Carlson, que cultiva cerezas y manzanas en Overlook Orchards, en Northport, en la punta de la península de Leelanau, ve el mismo riesgo en su condado. Los agricultores mayores pueden repartir la tierra entre varios hijos y dejar un mosaico de propietarios que «rompe las granjas multigeneracionales», dijo a Grist.

«Se trata de intentar averiguar qué es exactamente lo que mejor encaja en la situación de cada uno. Y hay mucha presión. Hay mucho dinero», explicó Jon LaPorte, educador en gestión de explotaciones agrarias de la Extensión de la Universidad Estatal de Michigan (MSU Extension).

Las fincas agrícolas de Michigan valen de media 7000 dólares por acre

La tierra suele ser el mayor activo de un agricultor, algo que puede pagar la jubilación o los estudios de los hijos, explicó a Grist Joe Graham, director financiero y de operaciones de Little Traverse Conservancy. Por eso firmar una servidumbre puede ser una decisión difícil.

«Les ofrecemos otra alternativa», dijo Graham. «Les ofrecemos una forma de aprovechar parte del patrimonio y del valor que tienen en esa tierra sin tener que venderla y ver cómo deja de ser suya».

La venta de derechos tiene un precio, porque la entidad paga solo una parte del valor total del terreno y el propietario ingresa menos que si vendiera la finca entera. Según el informe Land Values que el USDA publicó en julio de 2026, el valor medio de las tierras y edificios agrícolas de Michigan alcanzó los 7000 dólares por acre, un 2,9 % más que los 6800 de 2025.

El año anterior la subida había sido del 7,8 %, por encima de la media nacional del 4,3 %, según los datos del USDA que cita Grist. «Puede haber una cuestión de momento: “¿Es esto lo correcto? ¿A qué podríamos estar renunciando más adelante?”», reconoció Graham, que apenas ve agricultores que firmen estos acuerdos movidos solo por el rendimiento económico.

351 servidumbres y más de 29.000 acres protegidos

Little Traverse Conservancy suma ya 351 servidumbres de conservación que protegen más de 29.000 acres (más de 11.700 hectáreas), según su boletín de servidumbres de 2026, que recoge 10 acuerdos nuevos con 657 acres. De los unos 30.000 acres que protege con servidumbres en cinco condados del norte de Michigan y de la Península Superior, alrededor de 6000 son tierra agrícola, según Grist.

El acuerdo no termina con la firma. Cada año el personal de la entidad debe revisar cada servidumbre, ya sea con imágenes por satélite o con visitas sobre el terreno a pie, en barco o con dron, según el mismo boletín. Graham ha visto crecer el interés por estas servidumbres en las pequeñas comunidades agrícolas, señala Grist.

Lo que una servidumbre no resuelve

Una servidumbre protege una finca concreta, pero no frena por sí sola la pérdida de suelo agrícola en todo el estado. Tampoco se conocen las cifras del acuerdo de Boyer, ya que el reportaje no dice cuánto cobró por sus derechos y la media estatal de 7000 dólares por acre no permite calcular cuánto vale su finca.

Además, otras familias eligen caminos distintos. Alrededor del 39 % de la tierra agrícola de Michigan está arrendada, según el censo de 2022, y Carlson y su marido han pasado de unos 200 a 1300 acres en ocho años comprando terrenos cercanos y con contratos de arrendamiento, la mayoría a 30 años. «Ya no se fabrica más tierra», dijo Carlson.

El reportaje completo, firmado por Vivian La, se publicó en Grist el 4 de septiembre de 2026, en colaboración con Interlochen Public Radio.

Imagen: Lynn Betts / USDA NRCS (dominio público)

Adrián Villellas

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.