La Amazonía que vuelve a arder en mayo vuelve a situar al mayor bosque tropical del planeta en el centro de la preocupación internacional después de que los incendios forestales registraran un crecimiento explosivo durante las últimas semanas. Los nuevos datos del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales de Brasil (Inpe) revelan que los focos de calor aumentaron un 115 % respecto a abril, una evolución que preocupa especialmente porque coincide con las advertencias científicas sobre la posible llegada de un episodio intenso de El Niño durante el segundo semestre del año.
Aunque la deforestación amazónica ha logrado reducirse hasta alcanzar los niveles más bajos desde 2017, la situación sigue siendo extremadamente frágil. El aumento de los incendios, las perspectivas de sequía, las temperaturas por encima de la media y la presión constante de actividades ilegales como la minería clandestina y la tala ilegal amenazan con provocar una nueva crisis ambiental en una región esencial para la regulación climática global, la biodiversidad y el almacenamiento de carbono.
La Amazonía que vuelve a arder en mayo dispara las alertas por el riesgo de una nueva crisis ambiental
Los científicos temen que la combinación de incendios, sequía y El Niño pueda provocar una de las temporadas más complicadas para la selva amazónica desde los grandes episodios registrados en los últimos años.
La destrucción de los suelos selváticos avanza por la proliferación de los cultivos comerciales y la ganadería expansiva en los terrenos públicos. Las mafias madereras aprovechan la falta de vigilancia para abrir más rutas clandestinas.
Estas agresiones ambientales fragmentan el ecosistema y anulan la resistencia natural del bosque húmedo. La vulnerabilidad actual facilita que cualquier chispa de origen antrópico derive en unas catástrofes forestales incontrolables.
La Amazonía que vuelve a arder en mayo registra un fuerte aumento de focos de calor
La Amazonía que vuelve a arder en mayo contabilizó 867 focos de calor durante el mes, según los datos oficiales obtenidos por los sistemas de observación satelital del Inpe. La cifra supone un incremento del 115 % respecto a abril y un aumento adicional del 3,7 % frente al mismo mes de 2025, confirmando una tendencia que ha comenzado a preocupar seriamente a los organismos de vigilancia ambiental.
El crecimiento resulta especialmente significativo porque se produce tras un año en el que Brasil logró reducir notablemente los incendios. Durante 2025 se contabilizaron 43.033 focos de calor, lo que representó una caída del 69 % respecto al año anterior y la cifra más baja registrada en los últimos 28 años.
Sin embargo, los datos acumulados de 2026 muestran una realidad diferente. Entre enero y mayo, los incendios aumentaron ya un 44 % interanual, lo que indica que la presión sobre el ecosistema amazónico vuelve a incrementarse pese a los esfuerzos realizados para controlar la destrucción forestal.
La Amazonía que vuelve a arder en mayo mantiene la amenaza de las actividades ilegales
Detrás de buena parte de los incendios que afectan a la Amazonía, que vuelve a arder en mayo, se encuentran actividades humanas vinculadas a la ocupación irregular del territorio. Las quemas continúan utilizándose como herramienta para eliminar vegetación, ampliar áreas ganaderas o preparar terrenos destinados a diferentes actividades económicas.
La minería ilegal, la tala clandestina de madera y la expansión descontrolada de determinadas actividades agropecuarias siguen representando algunas de las principales amenazas para la conservación de la selva amazónica. Estas prácticas generan fragmentación forestal, reducen la capacidad de regeneración natural del bosque y facilitan la propagación de incendios durante los periodos secos.
A pesar de ello, el Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva ha reforzado significativamente los controles ambientales durante los últimos años. Gracias a estas actuaciones, la deforestación ha logrado descender hasta situarse en mínimos no vistos desde 2017, un dato especialmente relevante tras los elevados niveles registrados durante el mandato de Jair Bolsonaro.
El Niño amenaza a la Amazonía que vuelve a arder en mayo
La principal preocupación de los expertos se centra ahora en la evolución de El Niño, un fenómeno climático capaz de alterar profundamente las condiciones meteorológicas de amplias regiones del planeta.
Los estudios elaborados por el Inpe y el Instituto Nacional de Meteorología (Inmet) apuntan a una elevada probabilidad de que este episodio se intensifique durante la segunda mitad de 2026.
El calentamiento anómalo de las aguas del océano Pacífico provoca habitualmente una reducción de las precipitaciones en amplias zonas amazónicas, favoreciendo sequías más intensas y temperaturas superiores a la media histórica. Estas condiciones aumentan la vulnerabilidad de la vegetación y facilitan la propagación de incendios forestales.
La situación preocupa especialmente porque los meses de octubre y noviembre coinciden tradicionalmente con la etapa más seca en muchas regiones amazónicas. Si las previsiones climáticas se cumplen, el riesgo de grandes incendios podría aumentar considerablemente durante ese periodo.
Los precedentes recientes explican la preocupación de los científicos
La inquietud que genera la Amazonía que vuelve a arder en mayo no responde únicamente a los datos actuales. Los expertos recuerdan que durante 2024 la región sufrió una de las peores temporadas de incendios de las últimas décadas, con 140.328 focos registrados, la cifra más elevada en 17 años.
Aquella situación estuvo estrechamente relacionada con una histórica sequía que provocó niveles extremadamente bajos de precipitaciones en numerosas áreas de la cuenca amazónica. Las altas temperaturas y la escasez de lluvias facilitaron una rápida expansión de las llamas.
Posteriormente, durante 2025, los efectos de El Niño contribuyeron a incrementar un 36 % la incidencia de incendios respecto a la media observada durante los doce años anteriores, demostrando el enorme impacto que este fenómeno climático puede ejercer sobre el ecosistema amazónico.
Brasil acelera las medidas de prevención ante una posible emergencia
La preocupación por la Amazonía que vuelve a arder en mayo ha llegado incluso al ámbito judicial. El magistrado del Tribunal Supremo Federal, Flávio Dino, ha solicitado a los estados amazónicos que informen sobre las medidas adoptadas para afrontar los posibles efectos de El Niño y prevenir una nueva escalada de incendios.
El objetivo es reforzar la coordinación institucional antes de que llegue la temporada más crítica. Las autoridades pretenden mejorar los sistemas de vigilancia, incrementar la capacidad de respuesta y fortalecer las estrategias de prevención en las zonas más vulnerables.
La Amazonía desempeña un papel esencial para el equilibrio climático mundial. Sus bosques almacenan miles de millones de toneladas de carbono, regulan los ciclos hidrológicos y albergan una de las mayores concentraciones de biodiversidad del planeta.
Por ello, cualquier deterioro significativo tiene consecuencias que van mucho más allá de las fronteras brasileñas.
Las proyecciones meteorológicas oficiales alertan sobre un incremento del 36 % en la sequía extrema debido a las alteraciones térmicas del Pacífico. Este déficit hídrico histórico amenaza con secar los principales afluentes.
Ante esta crisis, la justicia brasileña exige unos planes de contingencia urgentes a los gobernadores regionales. El almacenamiento global de carbono corre peligro si los sumideros colapsan antes del próximo invierno.
Conclusiones sobre por qué la Amazonía vuelve a arder en mayo
La Amazonía que vuelve a arder en mayo se enfrenta a un escenario que combina varios de los factores más peligrosos para la estabilidad del ecosistema: aumento de incendios, riesgo de sequía extrema, temperaturas elevadas y la amenaza de un nuevo episodio intenso de El Niño. Aunque los avances en la lucha contra la deforestación son evidentes, la evolución de los próximos meses será determinante para evitar una nueva crisis ambiental de gran magnitud.
Los expertos coinciden en que la protección de la Amazonía, que vuelve a arder en mayo, no es únicamente una cuestión nacional para Brasil. El futuro de este gigantesco bosque tropical influye directamente en el clima global, la biodiversidad mundial y la capacidad del planeta para hacer frente al cambio climático, lo que convierte cada temporada de incendios en un asunto de relevancia internacional.
¿Cuánto aumentaron los incendios en la Amazonía en mayo?
La Amazonía que vuelve a arder en mayo registró un aumento del 115 % respecto a abril y del 3,7 % frente a mayo de 2025.
¿Cuántos focos de calor se detectaron?
Los sistemas satelitales del Inpe contabilizaron 867 focos de calor durante mayo.
¿Por qué preocupa tanto El Niño?
Porque puede provocar menos lluvias, temperaturas más elevadas y una mayor propagación de incendios forestales.
¿La deforestación también está aumentando?
No. La deforestación en la Amazonía brasileña se encuentra actualmente en su nivel más bajo desde 2017.
¿Por qué es tan importante proteger la Amazonía?
Porque regula el clima mundial, almacena enormes cantidades de carbono y alberga una biodiversidad única en el planeta.













