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Los pueblos indígenas lanzan una advertencia mundial: la Amazonía se acerca a un punto de no retorno

Durante el XII FOSPA, las comunidades nativas exigieron frenar el extractivismo petrolero, desmantelar el crimen organizado y respetar la libre determinación de sus fronteras ancestrales.

Los pueblos indígenas lanzan una advertencia mundial: la Amazonía se acerca a un punto de no retorno

Cansados de la pasividad institucional, los pueblos originarios de la Amazonía han dicho basta y han declarado el estado de emergencia ante el descontrol del narcotráfico y la falta de límites a las petroleras.

Durante el Foro Social Panamazónico, celebrado en Ecuador, pidieron frenar las concesiones de extracción a las petroleras y proteger de manera efectiva sus fronteras ancestrales ante la degradación tan brutal que sufren.

Ya que los han dejado a su suerte, los pueblos indígenas se han organizado para vigilar sus tierras, obviando las fronteras impuestas y protegiendo lo que ellos consideran sus tierras de los invasores, los proyectos ilegales y las maquiladoras.

No se engaña a los nativos con campañas de greenwashing; la selva no se vende ni se destruye. Los gobiernos indígenas lo tienen claro: defenderán sus tierras de todo aquel que amenace su estabilidad.

Los pueblos indígenas lanzan una advertencia mundial

Durante el XII Foro Social Panamazónico (FOSPA) en Ecuador, las comunidades originarias alzaron la voz para lanzar un aviso contundente al mundo: la Amazonía entra en estado de emergencia.

La selva amazónica no aguantará mucho más si no se pone freno a las grandes corporaciones y sus actividades destructivas. Este llamado internacional responde a una situación crítica que arrastra la Amazonía desde hace décadas por culpa de los megaproyectos de infraestructura, el narcotráfico, el extractivismo sin control y la expansión agroindustrial.

Libre determinación de los pueblos

Las naciones originarias reivindican su libre determinación y se posicionan en contra de las fronteras impuestas desde los despachos que, más que ayudar, fragmentan sin sentido un territorio que han ocupado por milenios. Lo que choca de esta situación es la cantidad de “medidas ecológicas” que se han tomado sin tenerlas en cuenta.

Frente a la militarización de sus tierras, las soluciones verdes que de verdes no tienen nada y la inacción de las instituciones, los indígenas se han organizado en patrullas fronterizas para controlar, vigilar y proteger su territorio de la invasión industrial.

Exigencias de los pueblos originarios

Exigen a los gobiernos acciones reales de protección, la titulación y delimitación jurídica de sus tierras, teniendo en cuenta los límites que ellos marcan y parar de una vez por todas las concesiones mineras y petroleras. Los dirigentes del Pueblo Andoa y Huorani explicaron que no se pueden hacer consultas a los pueblos originarios y luego tomar medidas que nada tienen que ver con esas charlas y que encima siembran la discordia o legitiman abusos.

Dejaron claro que la cuenca amazónica representa un espacio de respeto y soberanía donde las tradiciones ancestrales no están en venta. Aseguran que no cederán ni un milímetro ante las presiones estatales o privadas. La selva no se vende.

Las persecuciones deben parar

FOSPA pide con urgencia que se combata la persecución de los comunicadores y los defensores ambientales; castigar el activismo no es el camino. Además, quieren que se cumplan los fallos judiciales que emitieron los tribunales locales y el sistema interamericano.

Seguir manteniendo un modelo económico basado en el extractivismo y la explotación de la tierra no es viable para una zona castigada durante décadas por estas industrias.

Una transición justa es posible, pero para ello es necesario eliminar las industrias contaminantes de la región y devolver el control a los pueblos originarios que siempre han sabido cuidar y proteger los ecosistemas. Defender la Amazonía es posible, pero no sin la ayuda de quienes la habitan y cuidan desde hace milenios.

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