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Nueva York convertirá el calor del metro en energía con un proyecto pionero en Estados Unidos

La ciudad probará una red térmica pionera capaz de extraer calor de estaciones que alcanzan los 35 °C y estudiar su aprovechamiento posterior para climatizar edificios municipales próximos.

Nueva York convertirá el calor del metro en energía con un proyecto pionero en Estados Unidos

Nueva York convertirá el calor del metro en energía. La idea es probar una tecnología revolucionaria para capturar el calor de su red subterránea. Este proyecto pionero arrancará en dos emblemáticas estaciones situadas justo debajo del histórico centro institucional de Manhattan.

Los andenes del suburbano neoyorquino alcanzaron temperaturas medias cercanas a treinta y cinco grados durante el pasado verano. La iniciativa busca aliviar el bochorno de los viajeros y canalizar esa energía hacia inmuebles públicos.

A diferencia del aire acondicionado tradicional, que simplemente desplaza el aire caliente hacia otros túneles, este sistema aprovecha el residuo térmico mediante una red circular. Las autoridades evaluarán su viabilidad técnica durante este mismo año.

Si los resultados resultan favorables, el diseño definitivo comenzará en dos mil veintisiete. De funcionar, este modelo ofrecerá una valiosa solución para adaptar las viejas infraestructuras de transporte a los grandes retos del futuro, vinculados al cambio climático.

Nueva York convertirá el calor del metro en energía para enfriar sus estaciones

Nueva York convertirá el calor del metro en energía mediante un experimento que pretende transformar uno de los grandes problemas estivales de la ciudad en un recurso aprovechable. Dos estaciones centenarias serán utilizadas para estudiar cómo extraer parte del calor acumulado bajo Manhattan y reutilizarlo.

El proyecto comenzará en Brooklyn Bridge-City Hall y Chambers Street, donde Nueva York explorará una idea con enorme potencial urbano: reducir las temperaturas que soportan millones de pasajeros mientras el calor residual se recupera para utilizarlo durante el invierno en edificios municipales cercanos.

Nueva York convertirá el calor del metro en energía bajo Manhattan

La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, anunció la iniciativa junto al alcalde Zohran Mamdani y responsables de la Autoridad Metropolitana de Transporte (MTA). El proyecto permitirá evaluar por primera vez esta tecnología dentro del sistema ferroviario metropolitano estadounidense.

Las estaciones elegidas están conectadas entre sí y se encuentran junto al Ayuntamiento de Nueva York. Su proximidad a edificios municipales crea una oportunidad singular para estudiar si el exceso térmico generado bajo tierra puede convertirse en una fuente energética útil en superficie.

La propuesta introduce un cambio de perspectiva: el calor del suburbano deja de considerarse exclusivamente un problema que debe expulsarse. Si técnicamente puede capturarse y transferirse, pasa a convertirse en energía térmica susceptible de reutilización en otros puntos de la ciudad.

Una estación del metro llegó a una media de 35 °C en verano

Brooklyn Bridge-City Hall constituye un laboratorio especialmente exigente. Durante los meses de verano de 2025, la estación registró temperaturas medias de alrededor de 35 °C, equivalentes a unos 96 °F, según los datos divulgados por las autoridades.

Mamdani ha advertido de que determinadas estaciones pueden alcanzar temperaturas de hasta 20 grados por encima del exterior. Descender desde una calle afectada por calor extremo hasta una plataforma todavía más caliente convierte los desplazamientos cotidianos en una experiencia particularmente dura.

El problema tampoco se limita al confort. Las temperaturas elevadas pueden afectar a pasajeros, trabajadores e instalaciones, además de contribuir a incidencias relacionadas con el calor. Con olas de calor más frecuentes e intensas, refrigerar infraestructuras subterráneas adquiere una nueva dimensión climática.

El gran desafío: sacar el calor sin trasladarlo simplemente a otro lugar

Refrigerar un metro resulta mucho más complejo que instalar aire acondicionado convencional. Estos equipos extraen calor de un espacio, pero necesitan expulsarlo posteriormente. En una infraestructura subterránea, ese proceso puede terminar calentando todavía más túneles y estaciones próximas.

Ahí aparece el elemento diferencial de la futura red térmica. Nueva York quiere estudiar si ese calor puede capturarse y conducirse hacia otro uso, convirtiendo un residuo incómodo durante el verano en una fuente aprovechable para edificios municipales.

La iniciativa puede funcionar así como un pequeño ejemplo de economía circular energética aplicada a la ciudad. El mismo calor que hoy deteriora la experiencia de viajar podría reducir posteriormente parte de la energía necesaria para climatizar inmuebles cuando bajen las temperaturas.

El calor del verano podría ayudar a calentar edificios en invierno

La posibilidad más llamativa consiste en aprovechar térmicamente la energía recuperada. El estudio deberá determinar qué tecnología resulta adecuada, cuánto calor puede capturarse y de qué manera puede integrarse con las necesidades energéticas de los edificios públicos cercanos.

Esto no significa necesariamente almacenar durante meses exactamente el mismo calor extraído de una plataforma. El funcionamiento definitivo dependerá del diseño técnico de la red de energía térmica, de los sistemas de intercambio y de las soluciones que determine el estudio de viabilidad.

Si funciona, el beneficio podría ser doble: estaciones más confortables y menores necesidades energéticas en edificios municipales. Esa combinación explica por qué las autoridades consideran el proyecto no solo una actuación sobre el transporte, sino también una iniciativa climática y energética.

El experimento comenzará a diseñarse en 2027

El primer paso será adjudicar durante el otoño de 2026 el contrato correspondiente al estudio de viabilidad. Esa evaluación tendrá que demostrar que la propuesta puede funcionar técnicamente dentro de una infraestructura ferroviaria compleja, antigua y sometida a una utilización extraordinariamente intensa.

Si el resultado confirma su viabilidad, la fase de diseño comenzará a principios de 2027. Todavía habrá, por tanto, que resolver numerosas incógnitas antes de que los pasajeros perciban una reducción real de temperatura en las plataformas seleccionadas.

El presidente de la MTA, Janno Lieber, reconoce que enfriar las estaciones representa un desafío considerable. Precisamente por ello, Nueva York busca soluciones que no se habían ensayado anteriormente en el transporte público estadounidense y que puedan aportar simultáneamente resiliencia climática y ahorro energético.

El metro se convierte en laboratorio frente al cambio climático

El proyecto forma parte de una estrategia más amplia para adaptar el transporte público neoyorquino a los impactos del cambio climático. El calor extremo representa solamente uno de los riesgos que las grandes infraestructuras urbanas tendrán que afrontar durante las próximas décadas.

La adaptación adquiere especial importancia en un sistema utilizado diariamente por millones de personas. Cuando una estación se sobrecalienta, el problema deja de ser únicamente ambiental: afecta a la salud, movilidad, calidad del servicio y funcionamiento cotidiano de la ciudad.

Nueva York complementa esta transformación con otras medidas destinadas a reducir emisiones, incluida la aceleración de la electrificación de la flota municipal de vehículos. Adaptación y descarbonización empiezan así a converger en una misma estrategia urbana.

Un problema que podría transformarse en solución

El experimento de Manhattan plantea una pregunta fascinante para las ciudades: ¿y si parte de la energía que hoy consideramos un problema pudiera convertirse en una solución? Los 35 °C registrados en Brooklyn Bridge-City Hall muestran la dimensión del desafío, pero también la enorme cantidad de energía térmica acumulada bajo las calles.

Nueva York convertirá el calor del metro en energía si el estudio confirma que la idea es viable. El resultado podría abrir un nuevo camino para infraestructuras subterráneas de otras grandes ciudades: recuperar calor, mejorar el confort y reutilizar energía que hasta ahora simplemente se desperdiciaba.

Nueva York convertirá el calor del metro en energía: te lo contamos en 15 segundos

¿Por qué hace tanto calor en el metro de Nueva York?

El metro acumula calor procedente de trenes, frenado, motores, equipos eléctricos, pasajeros y el propio entorno subterráneo. Además, expulsar el calor de espacios cerrados y antiguos supone un desafío técnico considerable.

¿Qué temperatura alcanza el metro de Nueva York en verano?

La estación Brooklyn Bridge-City Hall registró durante el verano de 2025 temperaturas medias cercanas a 35 °C. Las autoridades señalan que algunas estaciones pueden llegar a estar considerablemente más calientes que el exterior.

¿Cómo van a enfriar las estaciones del metro de Nueva York?

Nueva York estudiará una red de energía térmica destinada a extraer parte del calor de las estaciones y analizar cómo aprovecharlo, en lugar de limitarse a expulsarlo nuevamente al entorno subterráneo.

¿El calor del metro servirá para calentar edificios en invierno?

Ese es uno de los objetivos del proyecto. El estudio analizará cómo aprovechar la energía térmica recuperada para contribuir a la climatización de edificios municipales próximos durante los meses fríos.

¿Qué estaciones del metro de Nueva York probarán el nuevo sistema?

Las primeras serán Brooklyn Bridge-City Hall y Chambers Street, dos estaciones centenarias conectadas entre sí y situadas cerca del Ayuntamiento.

¿Cuándo empezará a funcionar el nuevo sistema térmico del metro?

Primero se adjudicará un estudio de viabilidad durante el otoño de 2026. Si la solución queda confirmada, está previsto que el diseño del proyecto comience a principios de 2027.

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