Porto Seguro paga 10 reales por cada pez león y en agosto recibió 442

Adrián Villellas
Publicado el 7 de octubre de 2026 a las 09:46
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Pez león, especie invasora en el Atlántico, sobre un arrecife

En agosto de 2026, los pescadores de Porto Seguro, en el sur del estado brasileño de Bahía, entregaron 442 ejemplares de pez león a la Colonia de Pescadores Z-22 y cobraron 10 reales por cada uno. El pago forma parte del plan con el que el municipio intenta frenar a esta especie invasora del Indo-Pacífico, que amenaza los arrecifes y la pesca de la región.

La cifra procede de la Secretaría Municipal de Medio Ambiente y la recogió Folha de S.Paulo en un reportaje publicado el 17 de septiembre. A 10 reales por pieza, el programa pagó unos 4420 reales en recompensas durante su primer mes, lo que supone una media de unos 14 peces al día, según un cálculo propio.

Ese total, sin embargo, no mide cuántos peces león se han sacado del mar frente a Porto Seguro, porque los pescadores faenan en distintos puntos de la región y los ejemplares entregados procedían de zonas diferentes, como advierte el propio diario brasileño.

Un pago temporal para movilizar a los pescadores

La recompensa figura como medida temporal en el Plan Municipal de Acción para el Enfrentamiento al Pez León, publicado en el Diario Oficial el 13 de agosto. El documento reúne vigilancia, captura, investigación, formación, comunicación y prevención de accidentes, con la detección temprana de especies invasoras como punto de partida. Según la Secretaría de Medio Ambiente, el importe de 10 reales se fijó en una reunión con participación social y puede revisarse.

«El incentivo no es una solución permanente, pero ayuda a la investigación y al control en este primer momento», explicó a finales de agosto la oceanógrafa Martina Rossato, de la Secretaría Municipal de Medio Ambiente y Causa Animal (Semac), en declaraciones recogidas por el portal regional Rota 51. El presidente de la Colonia, Pedro Menezes, añadió que «pescadores, Colonia y Semac están unidos para contener a este invasor».

Rossato, que además gestiona el Parque Natural Municipal Marino de Recife de Fora, explicó a Folha que cuanto antes se detecten y retiren los ejemplares, más posibilidades hay de reducir los impactos de la invasión. «El pez león tiene un potencial muy grande de depredación, reproducción y ocupación de los espacios marinos. Ejerce una presión muy importante sobre las especies nativas», afirmó.


De la recompensa por ejemplar a la venta del pescado

A finales de agosto, el municipio anunció que mantendría la recompensa un mes más y que después la reduciría de forma gradual. El Ayuntamiento quiere organizar una cadena productiva para procesar, vender y consumir el pez león con protocolos de seguridad, de manera que el valor del pescado sostenga las capturas a largo plazo.

«La idea no es estar pagando por individuo», resumió Rossato a Folha. Detrás de esa estrategia está la valoración de que no es posible eliminar la especie a escala regional, por lo que el objetivo pasa por mantener una presión de retirada constante, sobre todo en las zonas que se consideran prioritarias.

Un depredador que sus presas no reconocen

El pez león, del género Pterois, llegó al Atlántico occidental desde el Indo-Pacífico y se extendió por la costa de Estados Unidos, el Caribe y el golfo de México. En Brasil se registró por primera vez en 2014, en Arraial do Cabo (Río de Janeiro), y desde 2020 ha ido apareciendo en Fernando de Noronha, Río Grande del Norte, Paraíba, Sergipe, Alagoas, Pernambuco y el norte de Bahía. Los estudios genéticos indican que los ejemplares analizados en Brasil tienen una firma compatible con la población invasora del Caribe.

Un pescador capturó el primer ejemplar de Porto Seguro en diciembre de 2025, y el primer registro oficial en el parque de Recife de Fora llegó el 12 de junio de 2026. «Sin duda estamos al principio del proceso de invasión. Todavía no está completamente establecido», dijo al diario Correio Carlos Werner Hackradt, profesor de la Universidad Federal del Sur de Bahía (UFSB) e investigador de su Laboratorio de Ecología y Conservación Marina (LECOMar).

A los investigadores les preocupa menos el veneno que lo que come el animal. «Es un depredador que no es reconocido como tal por las presas de la región. Así que tiene mucha facilidad para comer», explicó Hackradt. Según el investigador, puede tener un impacto económico porque «está comiendo juveniles que ni siquiera han conseguido reproducirse todavía», y también puede atacar especies que son clave para el funcionamiento del arrecife.

Entre las especies clave de un arrecife figuran los peces herbívoros que mantienen a raya las algas, de modo que si el pez león reduce sus poblaciones puede acabar afectando a la salud de los arrecifes de coral y a la pesca que depende de ellos. Los Centros Nacionales de Ciencia Oceánica Costera de la NOAA, la agencia oceánica y atmosférica de Estados Unidos, calculan que cada hembra libera en el Caribe más de dos millones de huevos al año y que, en las infestaciones más intensas, el pez león ha reducido hasta en un 90 % a los peces de los que se alimenta. Esos datos proceden del Caribe y todavía no hay mediciones equivalentes en Bahía.

Contados, pesados y medidos en la UFSB

Los ejemplares entregados se envían a la UFSB, donde se cuentan, se pesan y se miden. Según la comunicación municipal, los investigadores estudian su alimentación, tamaño, genética, origen y comportamiento, y también si el pescado puede procesarse para entrar en una cadena productiva.

Saber qué han comido permite identificar sobre qué especies nativas ejercen más presión. La propia universidad mantiene en 2026 un proyecto específico de seguimiento y manejo del pez león en Recife de Fora, según Correio.

Dieciocho espinas venenosas y captura solo para personal formado

El pez león tiene 18 espinas venenosas repartidas entre las aletas dorsal, pélvicas y anal, según el santuario marino de Flower Garden Banks de la NOAA. La toxina puede provocar dolor, enrojecimiento, fiebre y, en los casos más graves, convulsiones, recuerda Folha. El Ayuntamiento aclara que no hay riesgo directo para los bañistas, porque el animal vive asociado a arrecifes de coral, formaciones rocosas y otros ambientes sumergidos, pero insiste en que sus espinas no deben tocarse.

La recompensa tampoco abre la veda en los espacios marinos protegidos. En Recife de Fora, una unidad de conservación de protección integral donde la pesca está prohibida, el control queda en manos de equipos capacitados e investigadores habilitados. En septiembre, guías, fotógrafos, cámaras y guardas que trabajan a diario en el parque recibieron formación para usar el material de captura y guardar los animales de forma segura, y el día 10 se confirmó un segundo ejemplar en un punto de buceo.

El pez león ya ha llegado a Abrolhos

Más al sur, el Parque Nacional Marino de Abrolhos, que gestiona el Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad (ICMBio), confirmó en su Comunicado General 01/2026 la presencia del pez león en el archipiélago. Los primeros avistamientos los hicieron guías autorizados y visitantes, y «el primer registro, acompañado de imágenes en vídeo, se produjo el 11 de julio de 2026», dice el texto, firmado por la jefa del parque, Josângela da Silva Jesus.

El comunicado explica que ya hay expediciones de captura en marcha, con guías autorizados y el equipo gestor del parque, y que, «por tratarse de un animal venenoso», el manejo dentro del parque «debe realizarse exclusivamente por personas capacitadas y debidamente autorizadas».

Ningún estudio muestra una erradicación

Sacar del agua cientos de ejemplares es una intervención concreta, pero no basta para demostrar que la invasión esté controlada. Para valorar el resultado habría que saber dónde se capturan, cómo cambia su abundancia y qué ocurre con las especies nativas, unos datos de distribución y abundancia que el plan municipal prevé reunir.

Hackradt es claro sobre lo que cabe esperar. «No se conoce, en ningún lugar, un estudio que haya demostrado la erradicación del pez león como especie invasora. Lo que es posible hacer es control y manejo», dijo a Correio. El investigador añade que la literatura científica recoge resultados contradictorios, con lugares donde el manejo mantuvo poblaciones bajas y otros donde fracasó, porque «esto varía mucho de un lugar a otro».

La NOAA llega a una conclusión parecida. Su santuario de Flower Garden Banks señala que las retiradas dirigidas en zonas concretas pueden ser un mecanismo de control eficaz, aunque los expertos consideran improbable que algún día se elimine por completo al pez león del Atlántico occidental. Porto Seguro, por su parte, se ha coordinado con otros municipios del extremo sur de Bahía para reunir datos sobre la distribución de la especie y sus efectos en los ambientes marinos.

El reportaje principal sobre el programa lo publicó Folha de S.Paulo el 17 de septiembre de 2026, y el comunicado sobre la llegada del pez león a Abrolhos firmado el 11 de agosto, se publicó el 18 de agosto de 2026 en la web del Instituto Chico Mendes de Conservación de la Biodiversidad.

Imagen: NOAA / Flower Garden Banks National Marine Sanctuary

Adrián Villellas

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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