Suena extraño pero agricultores destruyen 420.000 árboles y retiran 50.000 toneladas de fruta para salvar el sector

Publicado el: 24 de mayo de 2026 a las 09:42
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Cajas llenas de melocotones en un huerto de California afectado por la crisis del sector conservero.

Los agricultores del Valle Central de California se preparan para una decisión dolorosa. Hasta 420.000 árboles de melocotón de pulpa adherida, la variedad que se usa sobre todo para conserva, podrían ser retirados de los campos después de que la crisis de Del Monte Foods dejara a muchos productores sin comprador para su fruta. No es una plaga. No es una sequía. Es el mercado rompiéndose por una pieza clave.

El Departamento de Agricultura de Estados Unidos ha aceptado financiar con hasta 9 millones de dólares un programa para retirar esos huertos y ayudar a los productores a cambiar de cultivo. La medida busca sacar de la producción unas 50.000 toneladas de melocotón y evitar pérdidas adicionales de unos 30 millones de dólares, según el análisis citado por los legisladores de California. Y eso se nota en una región donde muchas familias llevan generaciones viviendo de estos árboles.



El problema no es la fruta

El melocotón afectado no es el típico que uno compra en una frutería para comer en casa. Se trata del llamado «clingstone peach», un melocotón cuya pulpa queda muy pegada al hueso y que se cultiva principalmente para ser procesado en conserva.

Eso cambia por completo la situación. Si el comprador industrial desaparece, no basta con enviar toda la cosecha al supermercado más cercano. La fruta, los calendarios, las variedades y los contratos estaban pensados para una fábrica.



Del Monte Foods se acogió al Capítulo 11 de la ley de quiebras en julio de 2025, dentro de un proceso de reestructuración y venta supervisado por un tribunal. La empresa explicó entonces que buscaba vender sus activos y mantener la actividad ordinaria mientras avanzaba el proceso.

La cifra que explica la crisis

La ayuda federal cubrirá la retirada de hasta 420.000 árboles, aproximadamente 3.000 acres de huertos, antes de la campaña de 2026. En términos sencillos, el objetivo es reducir producción antes de que una cosecha sin salida comercial termine agravando el golpe económico.

La cuenta es dura. Según la información publicada por The Sacramento Bee, Del Monte canceló contratos de 20 años que habían generado unas 74.000 toneladas de melocotón el año anterior. Pacific Coast Producers ofreció contratos de un año para unas 24.000 toneladas, dejando alrededor de 50.000 toneladas sin comprador.

Ahí está la clave. No hablamos de unos pocos camiones de fruta, sino de huertos enteros diseñados para una cadena de procesado muy concreta. Cuando esa cadena se rompe, el agricultor no puede improvisar de la noche a la mañana.

Por qué arrancar árboles

Arrancar árboles sanos suena absurdo a primera vista. Casi duele leerlo. Pero mantener un huerto vivo también cuesta dinero, porque hay que podar, regar, tratar, contratar mano de obra y preparar una cosecha que quizá nadie compre.

El California Farm Bureau señala que muchos productores habían invertido miles de dólares por acre en plantar y mantener esos huertos. Ag Alert, publicación vinculada al mismo organismo, recuerda además que recuperar la inversión inicial puede llevar cerca de una década. No es poca cosa.

Ranjit Davit, productor de Sutter County y presidente de la California Canning Peach Association, resumió el dilema con una frase clara. «Sin esta financiación, estábamos mirando a huertos abandonados y al final de operaciones agrícolas generacionales», afirmó.

El golpe a las familias

La imagen de miles de árboles arrancados puede parecer una noticia lejana, pero detrás hay granjas familiares, trabajadores agrícolas, transportistas, cuadrillas de poda y pequeñas comunidades rurales. Cuando una planta procesadora cierra, el impacto no se queda dentro de la fábrica.

Ag Alert señala que la mayor parte de los melocotones de pulpa adherida de California se cultivan en explotaciones familiares, muchas de ellas con tres o cuatro generaciones de historia. También indica que la superficie productiva estatal cayó desde más de 63.000 acres en 1969 a menos de 14.000 en la actualidad.

Esto explica por qué la ayuda no se presenta solo como un parche económico. En el fondo, busca dar tiempo. Tiempo para arrancar, decidir qué plantar y no abandonar unas tierras que, sin apoyo, podrían quedar atrapadas entre el coste de seguir y la imposibilidad de vender.

Una señal para el sistema alimentario

Esta crisis deja una pregunta incómoda sobre la mesa. ¿Qué pasa cuando una región agrícola depende demasiado de un solo comprador o de muy pocos procesadores?

The Sacramento Bee recuerda que California tenía 11 procesadores de melocotón para conserva en 1980, mientras que ahora queda un único comprador relevante para este tipo de fruta a gran escala. Esa concentración hace que cualquier cierre pese mucho más.

Desde el punto de vista de la sostenibilidad, el caso es especialmente sensible. Arrancar árboles maduros no es una buena noticia para el paisaje agrícola, pero dejar producir toneladas de fruta sin destino tampoco resuelve nada. Es una de esas situaciones en las que no hay una salida limpia.

Qué viene ahora

Pacific Coast Producers compró parte de los activos del negocio de fruta estable de Del Monte, incluidos derechos y licencias de marca para fruta envasada, pero el comunicado de Del Monte especificó que esa venta no incluía activos de producción. Por eso la compra no absorbió todo el problema creado en los huertos.

Ahora los agricultores deberán decidir qué parcelas retirar y qué cultivos pueden sustituir al melocotón. No será inmediato. Un nuevo cultivo permanente tarda años en generar ingresos importantes, y mientras tanto la factura diaria del campo sigue llegando.

El caso también deja una lección más amplia. La seguridad alimentaria no depende solo de producir mucho, sino de que existan fábricas, contratos, transporte y compradores capaces de absorber esa producción. Si una de esas piezas falla, un huerto lleno de fruta puede convertirse en un problema económico en cuestión de semanas.

El comunicado oficial que confirma la ayuda del USDA y el alcance del programa ha sido publicado por la oficina del senador Adam Schiff.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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