Eco América

Un jubilado brasileño planta más de 31.000 árboles en 22 años y ya ha recuperado 192.000 m2 de naturaleza en plena ciudad

Un jubilado transformó un terreno degradado en un bosque urbano tras plantar más de 31.000 árboles durante 22 años.

Un jubilado brasileño planta más de 31.000 árboles en 22 años y ya ha recuperado 192.000 m2 de naturaleza en plena ciudad

Donde antes había basura, hierba baja y un terreno deteriorado junto al arroyo Tiquatira, hoy se extiende un corredor arbolado de más de tres kilómetros. La transformación está ligada a Hélio da Silva, un jubilado que comenzó a plantar en 2003 y que ha colocado más de 41.000 árboles en distintos puntos de São Paulo, con Tiquatira como centro de su trabajo.

Hay un matiz importante. En una entrevista de 2024, el propio Hélio calculó que alrededor de 30.000 de esos árboles estaban dentro del parque, mientras que el total incluía otras plantaciones de la ciudad y sus alrededores. La historia sigue siendo extraordinaria, pero la cifra correcta ayuda a entenderla mejor.

Todo empezó con 200 árboles

Hélio conocía bien aquella franja de la zona este de São Paulo. En noviembre de 2003 decidió recuperar un espacio degradado que también era utilizado como aparcamiento informal, pero sus primeras 200 plantas fueron destruidas después de meses de trabajo.

Volvió con otras 400 y ocurrió lo mismo. ¿La respuesta? Aumentar la apuesta hasta 5.000 ejemplares, muchos de ellos plantados durante los fines de semana, cuando todavía trabajaba.

En 2008 ya había alcanzado esa primera gran meta. Hélio anotaba las plantaciones en cuadernos, identificaba las especies y seguía su evolución. «El árbol es como un hijo», explicó al describir un trabajo que dejó de ser una afición para convertirse en una misión.

De descampado a parque

La insistencia ciudadana terminó encontrando respaldo público. El Ayuntamiento formalizó en 2008 el Parque Linear Tiquatira, considerado por la propia administración como el primer parque lineal de São Paulo.

La ficha municipal actual recoge una superficie de intervención de 185.049 metros cuadrados y una longitud superior a tres kilómetros. También incluye caminos, zonas deportivas, áreas de convivencia, parque infantil, sanitarios y espacios accesibles. Ya no es solo una arboleda.

Conviene no mezclar perímetros. Algunos reportajes han publicado superficies mayores al contar todo el corredor o zonas vinculadas, pero la referencia administrativa más reciente utiliza esos 185.049 metros cuadrados. El dato evita inflar el resultado y no resta valor a lo conseguido.

La Mata Atlántica regresa

La plantación no se hizo con una única especie repetida miles de veces. Hélio afirmó haber trabajado con más de 170 especies y explicó que introducía un árbol frutal por cada 12 plantas, una forma sencilla de ofrecer alimento a las aves y favorecer su regreso.

El inventario municipal registra 166 especies de plantas vasculares. Entre ellas aparecen el cambucá, el cedro, el palo de Brasil y la araucaria, catalogadas como amenazadas, además de numerosas especies características de la Mata Atlántica.

La fauna también responde. La administración ha observado 45 especies de aves, tres de ellas endémicas de la Mata Atlántica. No significa que se haya reconstruido el bosque original, pero sí que una franja urbana antes empobrecida funciona ahora como refugio y corredor ecológico.

Sombra para una ciudad caliente

¿Qué cambia esto para quien vive cerca? Los árboles reducen la temperatura del aire y de las superficies mediante la sombra y la evapotranspiración, el proceso por el que liberan agua a través de las hojas. Ese alivio se nota al pasar del asfalto recalentado a una copa madura.

La vegetación también intercepta parte de la lluvia y favorece que el agua entre en el suelo, en lugar de correr de inmediato hacia alcantarillas saturadas. En Tiquatira este papel tiene especial interés porque el parque acompaña al arroyo y parte de su terreno se encuentra en una zona de protección permanente.

Hay un beneficio más cercano. Los parques facilitan el paseo, el ejercicio, el descanso y la convivencia, además de ofrecer refugio frente al ruido y el calor. Una pista bajo los árboles cambia la rutina de un barrio. Y eso se nota.

Plantar no basta

Las campañas suelen celebrar cuántos árboles se colocan, pero la pregunta decisiva llega después. ¿Cuántos siguen vivos diez o veinte años más tarde? Hélio aseguró que la supervivencia de sus plantaciones superaba el 90 % porque también las regaba, abonaba, podaba y vigilaba.

Ese porcentaje procede de su propio seguimiento y no de una auditoría independiente, por lo que conviene presentarlo como tal. Aun así, resume la principal lección del Tiquatira. El mantenimiento vale tanto como la foto del día de la plantación.

También importa elegir bien. Al recibir un premio municipal en 2022, Hélio defendió «el árbol correcto, en el lugar correcto y de la especie correcta». Raíces, agua disponible, suelo, espacio, clima y cercanía a infraestructuras pueden decidir si un ejemplar se convierte en sombra futura o en un problema.

Un bosque que todavía cambia

El parque no está terminado. En noviembre de 2025, la Secretaría Municipal del Verde y del Medio Ambiente presentó al consejo gestor un estudio preliminar de recualificación con nuevas rutas, pasarelas, iluminación, miradores, sanitarios y mejoras de accesibilidad, todo ello condicionado por la conservación ambiental.

Hélio ha mantenido como meta llegar a 50.000 árboles. Sin embargo, la ficha municipal actual no ofrece un recuento total que permita atribuir esa cantidad al interior del parque.

Por eso, lo prudente es hablar de más de 41.000 plantaciones totales y de unas 30.000 estimadas en Tiquatira en 2024. 

La ficha oficial más reciente del Parque Linear Tiquatira ha sido publicada por la Secretaría Municipal del Verde y del Medio Ambiente de São Paulo.

Relacionados