Más de 3.000 ranas de patas amarillas del sur y renacuajos regresaron a las montañas de San Bernardino y San Jacinto durante 2026. El total de 10.000 corresponde a dos décadas de trabajo, no a una única liberación.
California ha alcanzado un nuevo hito en la recuperación de la rana de patas amarillas de montaña. La San Diego Zoo Wildlife Alliance y sus colaboradores han reintroducido más de 3.000 ranas y renacuajos durante 2026, mientras que el balance acumulado del programa supera ya los 10.000 ejemplares devueltos a la naturaleza. Las liberaciones se realizaron en hábitats de montaña del sur del estado, entre ellos Bluff Lake, en Big Bear Valley.
Más de 10.000 ranas liberadas en California, una cifra acumulada
El dato necesita un matiz importante. Estados Unidos no liberó 10.000 ranas en una sola operación. Esa cifra reúne las diferentes reintroducciones realizadas desde que el proyecto comenzó como una iniciativa de rescate en 2006. Solo durante 2026 se soltaron más de 3.000 animales en distintas fases de desarrollo.
Los ejemplares fueron criados dentro del programa de la San Diego Zoo Wildlife Alliance, que combina reproducción en cautividad, conservación genética, investigación sobre enfermedades y seguimiento después de cada liberación. Según la información proporcionada por la organización a Popular Science, los equipos continuarán evaluando la salud, la supervivencia y la adaptación de los animales.
La rana de patas amarillas del sur es la protagonista de la reintroducción
Bajo el nombre de rana de patas amarillas de montaña se agrupan dos especies. La rana del sur (Rana muscosa) vive en las cordilleras meridionales de California, mientras que Rana sierrae ocupa principalmente sectores centrales y septentrionales de Sierra Nevada.
Las liberaciones de 2026 en las montañas de San Bernardino y San Jacinto corresponden a Rana muscosa. Esta precisión resulta relevante porque no se están mezclando ambas especies dentro de una misma operación. Cada una presenta poblaciones, distribución geográfica y necesidades de recuperación diferentes.
La situación de Rana muscosa continúa siendo crítica. La alianza de San Diego cita estimaciones inferiores a 200 adultos en sus hábitats naturales. En Sierra Nevada, el conjunto de las ranas de patas amarillas ha desaparecido del 92 % de su distribución histórica, pese a que antiguamente era uno de los anfibios más numerosos de estos ecosistemas.
Enfermedades, peces invasores y sequías explican el colapso
El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos identifica varias presiones simultáneas. Entre ellas se encuentran la destrucción y alteración del hábitat, las desviaciones de agua, los incendios, las sequías y la introducción de truchas, ranas toro y otros animales no autóctonos capaces de depredar sobre huevos, renacuajos y ejemplares jóvenes.
A estas amenazas se suma la quitridiomicosis, una enfermedad causada por el hongo Batrachochytrium dendrobatidis. Su propagación ayuda a explicar por qué los anfibios están desapareciendo incluso en bosques protegidos, donde la conservación del paisaje no basta para detener un patógeno que actúa directamente sobre la piel de estos animales.
La experiencia de Sierra Nevada demuestra que liberar ranas sin corregir las amenazas de fondo sería insuficiente. El Servicio de Parques Nacionales retiró cerca de 44.000 peces introducidos de 19 lagos. En tres de esos lagos, el recuento de ranas y renacuajos pasó de unos 190 ejemplares en 2001 a más de 18.800 en 2004. El resultado no garantiza que todas las reintroducciones funcionen igual, pero confirma que la restauración del hábitat puede multiplicar sus posibilidades de éxito.
Cómo se prepara una rana para regresar a la naturaleza
La reproducción comienza en instalaciones especializadas, donde los investigadores recrean cambios de temperatura y ciclos de luz para estimular la hibernación y la reproducción. También estudian la alimentación, emplean tratamientos hormonales y fertilización asistida, además de conservar esperma y material celular para proteger la diversidad genética de una población extremadamente pequeña.
Después de la liberación comienza una fase igualmente importante. Los equipos regresan periódicamente para comprobar qué individuos sobreviven, cómo se desplazan y si consiguen reproducirse. La vigilancia del estrés hídrico adquiere especial importancia en un territorio expuesto a sequías. Otros trabajos científicos ya exploran métodos no invasivos, como el análisis de los cambios que produce la deshidratación en los ojos de las ranas, aunque esa técnica no forma parte necesariamente del programa californiano.
El éxito real llegará cuando las ranas se reproduzcan sin ayuda
La cifra de 10.000 ejemplares es un hito operativo, pero todavía no representa la recuperación definitiva de la especie. El indicador decisivo será que suficientes animales sobrevivan a los inviernos, alcancen la madurez, se reproduzcan y formen poblaciones capaces de mantenerse sin nuevas aportaciones desde los centros de cría.
El precedente de la rana dorada de Panamá y su regreso experimental a la naturaleza muestra por qué el seguimiento resulta indispensable. En aquel proyecto, alrededor del 70 % de los primeros 100 ejemplares instalados en recintos de adaptación murió por quitridiomicosis. Los datos obtenidos permitieron identificar problemas y ajustar futuras estrategias de liberación.
California no está simplemente llenando sus lagos de ranas. Está construyendo un método que combina cría, genética, control de enfermedades, restauración de hábitats y observación prolongada. El verdadero salto para Rana muscosa llegará cuando los descendientes de los animales liberados comiencen a poblar de nuevo las montañas por sus propios medios.
La información oficial sobre el programa de recuperación ha sido publicada por la San Diego Zoo Wildlife Alliance.












